Habían pasado tres días desde que Eira y Cadmus tomaron camino al palacio de Fuego, las horas cabalgando se hacían cada vez más eternas, el ambiente en cada poblado al que llegaban reinaba un ambiente de constante tensión y desánimo, no era la misma gente cálida y llena de vida que Eira había conocido al inicio cuando llegó al reino de Fuego. Decidieron parar a conseguir algunas provisiones para continuar con su camino, las calles se encontraban desoladas, parecía que las personas se escondían de algún mal que acechaba, las tiendas estaban cerradas, las casas se encontraban cerradas, las ventanas estaban con cortinas que bloqueaban la vista de adentro. Trotaron lentamente a través de la avenida solitaria, sólo un débil viento era lo que estaba presente en las calles, soplaba en sus c

