Elena vio como la carreta había sido destruida por la mujer que se encontraba en el aire, riendo como una loca desquiciada mientras que los guardias flaqueaban nerviosos apuntando a la bruja con sus flechas sin poder dar en el blanco. Era inútil los ataques hacia ella, la bruja chasqueó los dedos y con un movimiento suave de la mano alzó las flechas del suelo, y sin tener tiempo de pensar los guardias recibieron las flechas en el pecho, cayendo al mismo tiempo algunos heridos y otros con el menor atisbo de vida. La reina, Fedra y el resto de sus hermanas habían quedado heladas, al igual que Elena por la manera tan fácil en que habían sido atacados y derrotados en un segundo, Elena buscó con la mirada un arco, por lo menos ella sabía usarlo gracias a la prácticas del pelirrojo, se acerc

