—Eres muy diferente a mí. —¿Qué quieres decir? —Te juro que no tengo ni una sola pizca de arrepentimiento por verle la cara a mi padre, sin embargo, estas apunto de llorar por las palabras que tu hermano acaba de decirte. Los estas traicionando y mientras me mirabas vi el arrepentimiento en tus ojos. Ludmila tragó saliva, no pensaba mentirle a Franco. —Amo a mi familia Franco, pero también te amo a ti. Estoy sumergida en un profundo pesar. Mis hermanos darían la vida por mi y lo que ahora estoy haciendo no deja de hacerme sentir culpable. No es sencillo, para nadie lo es en realidad. El italiano se terminó acuclillando y sujetando sus manos para despues llevarlas a su boca. Ludmila sonrió ligeramente pues aquel gesto la hizo sentir mejor de alguna forma. —Yo no odio a tus herma

