Capitulo 13

1825 Words
Carmín Altamirano. Desvío la mirada sabiendo lo que sucedería, intentando evitar lo inevitable. Y de pronto lo siento, sus labios fueron directos a atacar los míos, tuve el impulso de quitarme, pero no, no me lo permití. Me mantuve quieta por unos instantes y luego comencé a seguirle el beso. Sería mentira si dijera que besaba horrible, porque no es así. Sacándole provecho a ese factor, cerré mis ojos e imaginé que era otra persona. Leandro. No Carmín no ¡Concéntrate! Me obligo a centrarme en mi objetivo, dejo que disfrute del momento unos segundos más, sus manos van a mi nuca para acercarnos más y sin soportarlo me separo de él. Pongo mi mejor cara de apenada y salto de la camilla en la cual ambos estábamos sentados. —Yo-yo, ay que pena profesor, perdóneme de verdad— me gire fingiendo estar avergonzada. —No, no, perdóname tú a mí...No te voy a mentir, no pude resistirme—sentí como sus pasos detrás mío, tan fugases y precisos. Tuve el impulso de salir corriendo o...simplemente escupirle en la cara pero, lo encaré. Su rostro mostraba un leve rubor, sus manos rascaban con disimulo su cuello mientras que se preparaba para "aclarar la situación". Ridículo. —Si hay algún culpable, ese soy yo. Yo de verdad llevo tiempo deseando que esto suceda— su mano acaricia mi mejilla. Es tu turno, vamos. —Y yo le correspondí y es que, también quería que esto pase—vi sus ojos brillar—pero, no es correcto, no— me separé—usted ya tiene una familia, es mi profesor, yo, no puedo comprometerlo de esa manera. Está mal— —Créeme que lo que yo llevaba no era más que una vida insípida hasta que llegaste— Mucho drama, Fausto. Me aburre. —No, no siga por favor. Lo-lo mejor va a ser que nos olvidemos de que esto pasó y hagamos borrón y cuenta nueva ¿Vale? Vo-voy a ver si ya acabaron el partido— Y sin dejarle contestar imparto camino hacia afuera, apurando mis pasos para que el señor Dramas no me alcance. Bueno, el segundo paso del plan está en camino y creo que se va a concretar más rápido de lo que pensé. "Enamorarlo". Ahora solo me queda rogarle a Dios para que el tercer paso se tarde más de lo planificado. "Tener una relación con él". No, quiero. Y es muy irónico debido a que se supone que ya tendría que estar preparada para todo esto, pero, una vez que estás en el juego...las piezas del ajedrez toman partido por si mismas y se mueven en direcciones que no estaban previstas. Mis pies siguen atentos con pasos apresurados, y recordando lo placentero que fue golpearlo en la cara con el balón, ingresé en la cancha en donde pude observar a todo el grupo descansando y bebiendo agua sedientos, solo espero que hayan ganado. —¿Y qué pasó?— pregunto dejando de lado a Fausto. —Ganamos amiga, en el próximo examen tendremos suerte— se acerca Lu a mí y choca palmas conmigo—¿Y el profesor?— vuelve a sacar el tema. —Aquí estoy, mejor, por cierto. Solo fue un pequeño golpe— Evito poner mis ojos en blanco y miro en su dirección, en todo momento no deja de verme como si de un trofeo se tratase. —Lo lamento hermano, los chicos nos vencieron. Me temo que tienes una prenda que cumplir— habla uno de sus amigos. —No me digan eso muchachos—los mira levemente con enfado—está bien, una apuesta es una apuesta y yo siempre cumplo con mi palabra— Caminó en nuestras direcciones—Jóvenes, felicidades— Y uno por uno comenzó a estrechar nuestras manos, al llegar a mí se tardó más de la cuenta. Leo nos miró con desagrado y habló. —Bueno chicos, será mejor que nos cambiemos, nuestra reservación en el restaurante es en media hora— miente. Apenas son las 19:00 y nosotros reservamos a las 20:30hs. —Ah si—me separo de Fausto—además Lu y yo tenemos que comenzar antes, ya sabes, seguro nos tardamos en arreglarnos y demás—me puse a su lado—¿ustedes nos esperan en la cafetería?— —Por supuesto que sí, preciosa— noto la mirada disgustada del castaño al oírle. Me importa un carajo. —Bueno, aquí es cuando nos despedimos. Gracias por la divertida tarde—agradezco mientras recojo mis cosas. Todos procedieron a despedirse mientras yo solo sonreía o asentía. Me urgía salir de este lugar, realmente se ha vuelto incómodo tenerlo cerca. —Los veré en el instituto— —Así será, hasta luego profesor— Marcos lo despide. Y por fin, puedo respirar con alivio al verlo marcharse. —— — —¿Y?— —¿Y qué?— —No me vas a decir que pasó cuando acompañaste al bombón a la enfermería— Me lo tenías que recordar. —Ah nada, solo le di una aspirina y le ayudé a ponerse hielo—dije con desinterés mientras me termino de colocar rímel. Observo el conjunto que llevo puesto, un pantalón mom color n***o, un top esmeralda, unos zapatos a tono y un blazer n***o. Admito que el conjunto a tono me queda realmente bien, añadiendo el detalle de mi cabello suelto. —Ay por favor, no intentes mentirme. Si se notó en la cara del pobre hombre que lo dejaste babeando— —Ay Lu, ya basta, no pasó absolutamente nada ¿Ok? Y ya termina de alistarte que los chicos deben estar como locos esperando— —Pues se van a tener que aguantar porque aún me falta secarme el cabello—niego con la cabeza. Lucia trajo absolutamente TODO al club, y con todo me refiero a ropa, maquillaje, zapatos, perfume. accesorios, secador de cabello y hasta plancha para el mismo. Miro como acomoda el lazo de su short que se ciñe en su divina silueta, su camisa color durazno combina a la perfección con sus tacones y saco. Su cabello n***o comienza a revolotear debido al aire caliente que suelta el aparato y yo solo la observo, es realmente bonita pero no tanto como yo. No existe tal competencia para mí. Como siempre, modesta. —¿Acabas enseguida? ¿Quieres que te espere o me adelanto y voy guardando algunas cosas a tu coche— —Si por favor, así nos ahorramos tiempo— asiento y cierro mi bolso, poniéndolo en mi hombro y procediendo a salir no sin antes echarme un último vistazo al espejo. Voy de camino en busca de mis amigos, sintiendo en el proceso la mirada de todas las personas, como siempre. Logro localizarlos y les doy mi mejor sonrisa. —Ya estoy lista— digo modelando para ellos. Marcos lanza un silbido—Pero mira nada más, estás divina cariño— —Gracias, ustedes también están muy guapos— Los escaneo de arriba abajo, los tres llevan puesto camisas, un pantalón y un zapato. Sin duda estos hombres son el sueño de cualquier chica. Elegantes, con buen gusto, modales y dinero, el partido perfecto para cualquier mujer. —¿Me ayudan a llevar las cosas al coche? Lu se estaba secando el cabello, dijo que nos adelantemos— —Aquí tienen la llave, ya los alcanzo— dijo el novio de Lucia. —Ahg ¿Vas al baño, cierto?— digo al ver sus intenciones de ir a donde la pelinegra. No contestó, solo me guiñó un ojo luego de desaparecer, no sin antes darle la llave del auto a Leo. Pongo los ojos en blanco y procedo a caminar en dirección al estacionamiento, no puedo creer que tengan tan poca educación como para hacerlo en un lugar "publico" o bueno "semi". —¿Y? Todo bien, princesita Carmín—pregunta Marcos. —Si ¿por?— —Te noto rara desde que acompañaste al profe, que por cierto se babeaba por ti, a la enfermería— —Ay ¿Tú también? Te repito lo mismo que le dije a Lucia, nada pasó. Estoy bien, como siempre— digo cansada. Maldito seas Fausto, y tu falta de disimulación. —Ya deja de molestarla. No creo que Carmín se fije en un viejo sin gracia— reí ante sus palabras. Celos. —Tienes razón. y más porque mis ojos están sobre alguien más— lo miré. En ese momento el ambiente se volvió tenso, nos lanzamos miradas más que evidentes. La atracción que sentimos el uno por el otro es inevitable de ocultarla. No sé cuánto tiempo nos la pasamos así, solo sé que escuché un carraspeo incómodo. —Vaya, creo que aquí yo sobro— sacudo mi cabeza y le miro apenada. —Por supuesto que no, Marcos— a este punto ya encontramos el auto—además, tienes a todas detrás tuyo— —Bueno, querida, muy a mi pesar y aunque me atraigan, sabes que los chicos son mi debilidad— —¿Y? A ellos también los traes babeando— —Eso es verdad, solo hace falta ver a Ramiro observarte, a él sí que se le cae la baba por ti— apoya Leo. —Ya lo sé, pero es complicado— Noto algo de incomodidad y un brillo nada positivo en sus ojos. Toco su hombro y le doy una mirada comprensiva. —Estamos en el 2021, nadie va a juzgarte y, tus padres te aman y lo van a entender. Además, nos tienes a todos nosotros para apoyarte y acompañarte— No sé en qué momento me convertí en psicóloga motivacional. —Carmín dice la verdad, lo que tú quieras está bien. Nosotros seguimos tus pasos— Nos dimos un abrazo mientras reímos. Sabemos que a Marc se le ha hecho muy difícil el "aceptar" su verdadero yo, sobre todo por su crianza extremadamente "masculina", cualquier persona que lo viera juraría que es el hombre más varonil de todos, pero lo cierto es que, detrás de toda esa esencial malditamente atractiva y abrazadora, se esconde un muchacho tierno, dulce y algo miedoso. —Hasta que por fin vienen los tortolos—menciono al verlos llegar. Evito carcajearme al ver el rímel de Lu un poco corrido, su cabello algo alborotado y sudor adornar en la frente de Tomas. Bueno, hormonas. Para cortar el ambiente, propuse adelantarnos Marcos, Leandro y yo, así la pareja tenía algo de privacidad, lo cual gustosos aceptaron. Nos montamos y en el corto trayecto estuvimos charlando y escuchando algo de música. Al llegar, pedimos nuestros rollos de sushi mientras esperábamos a que aparezcan la pareja feliz. Luego de que llegaron, pasamos una velada estupenda. Creo que jamás había reído tanto como ese momento, no había maldad, tampoco malas intenciones sino solo buena vibra, armonía, paz y lo que tanto deseo encontrar. Felicidad. ——
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