Fausto Villanueva.
—Ataja este gol papá! —
Escucho el grito de mi hijo y sonrío poniéndome en posición de arquero, el pequeño Lucas se encuentran muy emocionado, sin esperar su pierna patea la pelota y yo intencionalmente me corro al lado contrario, dándole ventaja.
—GOOOOOOL — suelta con euforia mientras salta emocionado cuan trampolín.
Hago una seña de derrota mientras recuerdo lo que pasó instantes atrás.
—Flashback —
Nuevamente volví a discutir con María, luego de que Lucas se terminó de duchar y cambiar, fuimos abajo a mi habitación a buscar a su madre para invitarla a ir con nosotros.
Pero no, su única respuesta fue reprocharme de forma amoníaca por haber hecho planes a "sus espaldas":
—¿Qué? Ósea que tú planeaste salir con mi hijo, ambos ¿sin mí? —
—No es así María, estamos aquí para invitarte, para que vayamos los tres — Lucas solo mira la escena con algo de desespero mientras aprieta mi mano.
Ella solo suelta un bufido mientras se da la vuelta —No, no voy a ir a ningún lado y mi hijo tampoco —
Sus palabras lograban que la rabia comenzara a irradiar en mi interior.
—Pero mami, yo si quiero ir, por favor vamos los tres —
—HE DICHO QUE NO — gritó en su dirección logrando asustarlo y que salga corriendo por la puerta.
Eso finalmente logró colmarme la paciencia, no esperé más y tomé la primera muda de ropa casual que vi, al azar, y unas zapatillas cómodas, los ojos de la mujer me miraban exaltados y enojados.
—¿Qué haces? He dicho que... —
—No me importa lo que hayas dicho, María. Dije que me llevaré a mi hijo a que pase una perfecta tarde, y eso haré —
De verdad intento contenerme, pero prácticamente me es imposible, esta mujer de verdad que me pone los pelos de punta.
—NO PUEDES —
—POR SUPUESTO QUE SI PUEDO! ESTOY EN MI CASA, BAJO MI TECHO EL CUAL ME ENCARGO DE MANTENER TODOS LOS DIAS EN EL BENDITO TRABAJO, Y TENGO UN HIJO AL CUAL ME LLEVARÉ LEJOS DE AQUÍ, PARA QUE SE DISTRAIGA POR UNOS INSTANSTES DE LA MADRE PSICOTICA QUE TIENE —
Las palabras salieron desmesuradas y con prisa, noté como la afectaron, pero no me importó. Cerré la puerta de la habitación para después ir a por Lucas, el cual encontré escondido bajo las escaleras llorando, sus manos cubrían sus pequeños ojos color esmeralda.
Sus sollozos llenaban todo el pasillo y lograban que mi corazón se encogiera. Sin esperar y haciendo un gran esfuerzo logre caber bajo el pequeño espacio entre el cobertizo y mi hijo.
—Tranquilo campeón, ven aquí — mis brazos rodearon su pequeño cuerpo —ven, salgamos de aquí, vamos a donde quieras —
—Yo -yo, perdón, no quería ser un mal hijo e hice enojar a mamá, por mi culpa ambos se pelearon —
—No, no, mírame campeón — me obedeció dejando que noté su nariz roja al igual que sus ojos —nada de lo que sucedió es tu culpa, los problemas que yo tenga con tu madre son solo de nosotros dos, solo que ella aún no sabe cómo controlarse, pero te prometo que todo cambiará —
No percibo respuesta más que un sorbón de nariz.
—Ven, vamos — primero salí yo, obligándole a él a seguirme.
Tomo su mano y nos dirigimos a la puerta, la cierro con llave y una vez fuera nos dirigimos al coche.
—Fin del flashback —
Luego de aquello Lucas decidió que quería venir al club deportivo para jugar un poco de fútbol, su deporte favorito. No me pude negar, necesitaba que se olvide de la horrible situación que vivió instante atrás y, gracias a Dios, creo que lo logré.
—Lo hiciste genial hijo, me venciste de nuevo — sonreí contando los goles que anotó: fueron cinco.
—Si, y como premio, quiero helado, por favor —
Miré mi camisa llena de manchas marrones debido al pasto y tierra antes de asentir derrotado, con el apuro ni siquiera tuve tiempo de cambiarme, inclusive olvidé la ropa que había elegido.
Tomé su mano para luego dirigirnos a la cafetería del lugar, rápidamente ordenamos un helado con doble copo de sabores para Lucas, chocolate y fresa, y yo simplemente ordené un agua.
Ya con los pedidos en las manos, nos fuimos a sentar afuera, disfrutando de la brisa del lugar. Miro como algunos chicos salen de la piscina, al parecer la clase de natación ha acabado dando paso al turno siguiente, en otros sectores están las canchas de tenis, básquetbol, futbol y demás.
Observo la hora en mi celular la cual marca las 19:15, el sol comienza a bajar mientras la gente sigue pasando a nuestro alrededor. Reviso correo, voy a mi bandeja de entradas verificando que no haya ninguna notificación, al estar seguro, cierro la aplicación para después levantar la mirada.
A lo lejos diviso una cabellera ceniza recogida en una coleta alta, la figura soñada de tal mujer se ríe mientras sigue hablando con otros jóvenes. Lleva ropa deportiva, una calza larga que deja ver sus formadas piernas y bonito trasero, y un top que embellece su espalda.
La conocería en cualquier parte, es Carmín. Instintivamente ideo un ridículo plan para llamar su atención pero al ver a mi hijo al lado lo descarto, bajo mis hombros y suspiro hondo.
Mi mirada inevitablemente sigue donde ella, y al parecer es tan fuerte que ella finalmente se da la vuelta y observa en mi dirección, sonrío al ver su rostro sin nada de maquillaje, su belleza natural deslumbra el lugar. La hermosa joven me regala una sonrisa amable junto a un saludo corto para luego volver a girarse.
Mis hormonas inevitablemente quieren reventar, pero al oír la voz de Lucas la nube se desvanece.
—¿Quién es ella papá? —
—Una compañera de trabajo —miento ya que decirle que es mi alumna sonaría muy...vulgar.
—Es muuuuy bonita — comenta soñado.
—Si, lo sé — contesto a secas y luego me recargo en la silla.
Esto no puede suceder, tengo que controlarme, me guste o no.
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