Lissana y Eren pasaron por las caballerizas, al igual que con Fafner, Eren se mostró maravillado con su caballo alado. Era como un niño pequeño con un nuevo juguete. El estómago de Lissana empezó a rugir, fue en ese momento en el que Eren dijo de volver. Mientras volvía se encontraron a varias señoritas que estaban rodeando a Uzziel. Él les lanzó una mirada de auxilio, pero en ves de ayudarlo Lissana tomó la mano de Eren y salió corriendo, antes de que aquellas señoritas vieran en su dirección. Cuando se detuvieron por fin, Eren preguntó. — ¿Por qué hemos escapado? Lissana se quedó mirando a Eren, quién poseía una belleza sobrenatural, casi etérea. Las damas estaban locas por Uzziel quién solo era mitad hada, si hubieran visto a Eren, seguramente se habrían abalanzado a él con s

