La Toscana, Italia. Sophia se desperezó, el viaje había sido largo y casi aburrido. Leonardo se había alejado de ella y de alguna manera eso le llevó a pensar que la confesión de Isabelle le había calado hondo, no debía ser fácil para él descubrir que había dejado escapar la oportunidad del amor, por casarse con una mujer que estaba enamorada de otro hombre. Eso era injusto para Leonardo, pero ya estaban casados y aunque quizá esperaba que él se enamorara de otra mujer, no esperaba que fuera tan pronto. —Un euro por cada uno de tus pensamientos. La voz ronca de Leonardo le hizo girarse en su dirección, él venía caminando hacia ella con dos copas y una botella de vino. Un vino que conocía muy bien, la marca de su familia estaba impresa en él. —No son pensamientos profundos, pero sí pre

