Narra Jane: Habían pasado semanas en las cuales no nos habíamos enterado nada de nadie, asumíamos que todos debían estar bastante escondidos ya que el aleteo de las alas y el olor a azufre en el aire era evidente. El cielo y el infierno por primera vez en la historia de habían unido para buscarnos y eliminarnos. A los demonios los había liberado hace días y ahora todos tenían su poder de completo si es que surgía algo, pero había algo raro en la cabaña, parecía como si estuviera tan protegida que era invisible para el resto, menos para nosotros y Felicia. Ella había demostrado ser compañía muy amena, además de conocer muchas cosas de por aquí. Por los lugareños era vista como una enviada de Dios mismo, cosa que no era tan mentira. —Iré a dormir. —Murmuré antes de salir de la sala de es

