Sabrina. Con mucho cuidado deja a Isra dormido en su nueva cama que la dejó un poco alejada de la cama, me pone nerviosa porque sé del porque estaba desesperado de sacar a Isra de la cama, y porque nunca dormí lejos de mi hijo. —Listo, uff que creo que sabia que iba a dormir solito. —Nunca durmió solito por eso. —lo miro caminar hacia mi y tengo que apretar mis piernas porque es hermoso, en todos los aspectos desde que lo conozco, pero su cuerpo, ufff, es enorme de alto y musculoso, el pelo largo que siempre lo lleva atado, barba desprolija, casi todo su cuerpo tatuado, los de la cara lo hacen ver mejor y no tapan ningún rasgo en absoluto. —¿Es mi turno?. —¿De qué?. —De mirarte, vamos, sácate la ropa. —me saco todo quedando en ropa interior—. Todo Sabrina. —Si. —recuerdo una vez que

