Enrique. —Despacio, no hagas nada yo te acuesto. —No estoy haciendo nada lo juro, —la acomodo en la cama con mucha suavidad, Marcia con mi hijo en brazos nos mira—. Oojjj que lindo volver a mi cama. —sonrie sin parar, le doy un beso mientras acaricio su vientre. —Voy a cocinar, ¿la dieta quedo en la cocina?. —Si, en el bolso. —mi hermana con mi hijo se van y me siento en la cama mirándola—. Por favor Sabri, hagamos lo que el medico pidió. —Si, va a costar porque tenemos a Isra pequeño. —Ya pedi licencia. —Nooo Enrique, puedes perder el trabajo. —Pues lo perderé, pero no a mi hijo, —le doy un beso con una caricia—. No te preocupes, Lucrecia va a ir en mi lugar un tiempo y me va a mandar los trabajos, voy a estar atrasado pero no me importa, me necesitas aquí junto a Israel, —Gracia

