Narra Bianca Estaba pasando de nuevo. Alejandro me miraba como si estuviera loca. ¿En qué estaba pensando al sugerir que nos acostáramos? Claro, decía que ya éramos amigos y que me encontraba atractiva. Aun así, nunca dijo nada sobre querer tener intimidad conmigo. Una vez más, había hecho el ridículo. Ojalá la pista se abriera y me aceptara para evitarme más vergüenza. —Tienes un tipo de encanto diferente. No estaba segura de qué pensar de su comentario. —¿Diferente y raro?–coquetear no era mi fuerte. Sentí que me estaba estrellando y ardiendo. Las comisuras de sus labios se levantaron ligeramente y se rascó la mandíbula sin afeitar. —Sí, pero de alguna manera te funciona. –Oh…–¿Qué hice ahora? No lo había desanimado con mi singular técnica de seducción. No sabía si estaba dispuest

