El viaje hasta la empresa fue tenso, Marcelo podía imaginarse los motivos que llevaron a Joseph a buscarlo, era obvio que conocía la verdad. ¿Iba a reclamarle por haber sido el amante de Miranda? ¿Realmente era ese hombre peligroso y agresivo que ella le describió? Lo dudaba, creía, firmemente, que todo era una mentira de Miranda, para mantenerlo a su lado, siendo su segunda opción en caso de que su matrimonio fallara. Cosa que no creía posible ahora que ella esperaba un hijo. Marcelo entró al estacionamiento, bajó del auto y se dirigió a la entrada desde el subterráneo, saludó al guardia y subió hasta el último piso, donde Joseph esperaba. Un nudo se instaló en su garganta mientras el ascensor subía; sin embargo, era un hombre capaz de aceptar su culpa y de ofrecer una disculpa de ser n

