Al llegar al lado de Sebastián, mi padre tomó mi mano y con una nostalgia impresionante, miró a Sebastián. - Te entrego a mi hija, en sagrado matrimonio... Es una de las personas más preciadas que tengo, así que cuídala muy bien y sobre todo, hazla feliz porque ella se merece lo mejor de este mundo- Inevitablemente, una pequeña lágrima se asomó en mis ojos- - Papá- dije con un nudo en la garganta... Sebastián tomó mi mano y sentí no solo esa electricidad recorrer mi cuerpo, sino la calidez de su mano que me brindó seguridad y confianza- - Le prometo que cuidaré a su hija, sr O'conner... Le prometo que será mi mayor tesoro- dijo mirándome y esas palabras, lograron nuevamente desestabilizar mi corazón. Mi padre asintió mientras me daba un ultimo beso en mi mejilla- Miré a Sebastián, real

