Narra Sebastián Toqué su rostro, sus mejillas estaban rojas por la temperatura... Ella es tan inocente, tan sincera... ¿Qué estás haciendo conmigo, Samantha? ¿Por qué me tienes tan cautivado? - Me alegra que sea yo el que tenga la dicha de ser tu esposo, Sam- dije besando su frente. Busqué un pañuelo y empecé a colocar compresas de agua para bajar la fiebre. Le inyecté medicamento para que no siguiera avanzando y sonreí cuando tomó mi mano con fuerza, como si quisiera aferrarse a alguien... ¿Por qué será que nunca se ha enamorado? me quedé dormido con ese pensamiento y tomando su mano... Una mano que prometí no soltar. Levanto por un leve movimiento, una mano tocando mi rostro, abrí los ojos y era Samantha con una sonrisa apenada. Narra Sam Me levanté desorientada, miré a todos lados

