Día 1 desde mi llegada de Inglaterra
- Estoy muy molesta contigo Sam, ¿Por qué no me avisaste que llegabas ayer?- si señores, mi señora madre es bastante sensible-
- Madre, ya te dije que no podía, quería darte una sorpresa, además no hubo tiempo... Decidí venirme de inmediato, fue una decisión instantánea- dije mientras le abrazaba-
- Al menos pudiste haberme dicho que venías, te hubiese preparado tu comida favorita- dice regañándome-
- Cariño, deja ya a nuestra hija... Mira que se vino desde el otro lado del mundo para vernos- mi madre me abraza mientras mi padre se acerca a ella- Nos alegra que estés aquí, mi niña- dice papá mientras me abraza, tenía tiempo sin sentir esa calidez de casa, cuánto había extrañado esto -
- Y a mí me alegra haber regresado- dije mientras sonreía-
- ¿Te quedarás a almorzar?- preguntó mi madre-
- No mamá, tengo otros planes- dije mientras empezaba a despedirme con un sentimiento de culoa, había pasado toda la mañana en casa de mis padres- Te prometo que compensaré este día-dije sonriendo-
- Es una promesa... - dijo mirándome seriamente, sonreí ante ello mientras asentía - Supongo que cuando te sientas lista, me contarás la verdadera razón por la que decidiste venirte de Londres- dijo mi mamá con voz dulce, una vez mi padre se alejó-
- Siempre es bueno regresar al principio- dije algo melancólica -
- Esa frase tuya, siempre recoge más de lo que parece, por suerte, soy tu madre - dijo riendo, reí con ella - A propósito, Jhihands que cuando visitarás a tus sobrinas?- me reí
- Esta amiga mía es un proceso, la llamaré luego para ponernos de acuerdo e ir a ver a las niñas... - sonreí instantáneamente al recordarlas. Jhihands es una amiga desde hace muchos años, ambas éramos monaguillos en la misma parroquia, fuimos muy unidas en todo momento, sin embargo, ella se casó muy joven, razón por la que nos distanciamos un poco, aún así, dio a luz a dos hermosas niñas, una es mi ahijada y la otra es mi sobrina de corazón... Las adoro como si fuesen mías- Bueno madre, debo irme, tengo asuntos que atender- Me despedí de mis padres por segunda vez y me marché, hoy sería un largo día-
Llegué al batallón y luego de inspeccionar mi auto, llegué al parqueadero de la capilla.
Hoy iba vestida con un pantalón ejecutivo, color verde esmeralda, una blusa ejecutiva blanca acompañada de unas zapatillas a juego.
Me bajé del auto y empezaron las miradas, no me afectó de manera negativa, lo único que hice, fue ignorarlos.
Cuando llegué a la capilla en busca de Ian, un soldado me informó que se encontraba en enfermería, cuando le pregunté si le había pasado algo, el soldado simplemente inclinó la cabeza preocupándome más, salí a toda prisa pero esto a cambiado un poco y no me ubico bien así que decido preguntarle a unos soldados que se encuentran a poca distancia.
- Buenas tardes, podrían indicarme por favor dónde se encuentra la enfermería?- pregunté un poco angustiada pero con una sonrisa, ellos me detallaron y me observaron de una manera extraña, no me refiero a que su mirada fuese con algún tipo de maldad, era más del tipo "quien eres?" - oh, que mal educada, soy Samantha- dije ofreciendo mi mano, ellos la tomaron pero aún manteniendo esa mirada-
- La enfermería, se encuentra ubicada en aquella dirección, señorita- dice uno de ellos-
- Gracias! - contesté amable, ellos me seguían mirando y asintieron por lo tanto decidí encaminarme a mi destino... Iba llegando y pude observar a mi hermano a lo lejos - Diablos! No puedo dejar que me vea - pensé en voz alta, estaba de espaldas a mí, razón por la cual no podía verme, sin embargo, sus acompañantes si por lo que pasé rápidamente ganando la atención de sus amigos, pude calcular que eran aproximadamente, ocho, y todos me miraban entre extrañados y sorprendidos, sin embargo, logré pasar sin que mi hermano me viera-
Alejandro
- Entonces todo debe estar listo para las pruebas de vuelo, entendido?- ninguno me respondió, lo que es extraño en ellos- entendido?- pregunté curioso, ninguno de ellos salía de su trance así que decidí seguir la mirada de ellos pero cuando doy la vuelta no logro ver nada, regreso mi mirada a ellos - Pero que demonios les pasa?- ellos al fin reaccionaron y me miraron extrañados-
- ¿Acaso no la viste?- preguntó Juan-
- ¿Verla? ¿A quién?- pregunté confundido- Lo único que vi fue la enfermería - dije entre frustrado y molesto-
- Parecía un ángel, es simplemente perfecta - reitera Lucas-
- ¿Ángel? Bueno pero ¿En qué planeta viven ustedes acaso están soñando despiertos o que? - pregunté -
- Pues realmente, ya no sé si estoy vivo o muerto - dice Camilo
- A puesto que si la hubieses visto, hubieras dicho exactamente lo mismo- Agrega Daniel-