Hoy era el cumpleaños de Nathan. Me sentía cansada porque anoche no pude dormir nada después de que Sebastián me dejó en la puerta de la habitación. Toqué su puerta y a los segundos, el abrió. Tenía un jeans, un suéter blanco sin cuello, su cabello mojado y su bata en la mano. Creo que acaba de bañarse. - Buenos días- dije bajo porque aún era muy temprano- - Buenos días, Sam- dice sonriendo- ¿Qué tal tu noche?- preguntó interesado, yo estaba nerviosa- - Bueno... Eh... No pude dormir mucho pero eso no es importante... ¿Qué tal estuvo la tuya?- le regresé la pregunta- - Nada fuera de lo normal- dijo tranquilo, yo me quedé confundida ¿Qué era normal para el? - - Bien, hay que ir con Nathan- dije cambiando de tema- Pero antes, quiero decorarle algún espacio- dije pensativa- - Puede ser

