Capitulo 12

2213 Words
Y ahí estaba, bajando del helicóptero, así que corrímos hacia nuestro hermano, el no sé lo esperaba, y aunque queríamos matarlo, corrimos a abrazarle, es inevitable no derramar unas cuantas lágrimas. - Eres un idiota Alejandro, como diablos se te ocurrió? - pregunté dolida. Les explico, cuando Alejandro se perdió, me explicaron el contexto, Alejandro quiso estrellar su avión contra un frente, casi no logra salir del avión - - Sam, Carolina... Cuando ingresé a la base aérea, sabía a lo que me estaba enfrentando, juré que protegería a mi país incluso si perdía la vida en el intento - - Si, sabemos lo que implica que seas un militar, pero no deja de ser algo estúpido - dice Carolina - - Se llama honor, mis princesas - en los ojos de Alejandro, habia ternura, dulzura... - me alegra volver a verlas, las adoro- Carolina y yo explotamos en llanto- -Gracias por volver- le dije al oido- -No hubiese vuelto si ellos no me hubiesen mantenido con vida- miré detrás de él y estaban todos sus amigos, creo que habían escuchado todo lo que le dijimos a Alejo- - Gracias por traer a nuestro hermano con vida, de verdad - dije mirando a todos- Es un honor saber que se cuentan con soldados como ustedes y sobretodo, la amistad que le brindan a mi hermano - ellos sólo asintieron mientras inclinaban la cabeza, otros sonreían - y tú... - le hablé a Alejandro- Vas a comer y a descansar así que mueve tus piernas y encamínate a la casa de nuestra madre... Está algo triste y no sabe qué estabas perdido - Alejo nos dió un beso y se marchó, no sin antes despedirse de sus amigos- - Por cierto chicos, nuestra madre también preparó cena para ustedes, por alguna razón, ella sabía que todos regresarían a salvo...- yo asentí en afirmación con lo que decía mi hermana- si desean, pueden ir, ustedes también necesitan descansar- sonreímos y nos marchamos, no sin antes escuchar algunos murmullos - -¿Crees que vengan? - pregunta Carolina - - No estoy segura, en todo caso, es mejor que nosotras los llevemos en nuestros autos, así ellos no deberán conducir- - Cierto, tenemos tres autos... El de Anna, el tuyo y el mío - recontó Carolina - - Así es... Serían 12, 4 en cada carro...- Carolina asintió - esperemos cuantos van - - Chicas! - escuchamos a lo lejos el grito de Anna- - ¿Qué pasó, prima? - - Hay una emergencia, necesito la ayuda de ambas, Teo está en crisis, acaba de aceptar que su madre murió- Carolina, Anna y yo, corrimos sin parar al sector de infantes, cuando entramos, Teo estaba como loco, estaba tumbando todo, y alterando a los demás niños... - Caro, saca a los demás niños de aquí... Anna- la miré- ayudale a Carolina, yo me aseguraré de tranquilizar a Teo... Dile a la enfermera que busque a un médico para que revise a los demás niños, no sabemos si por accidente, resultaron heridos- dije lo mas calmada posible, ambas se fueron a realizar lo que les pedí y yo me quedé con Teo- Teo, cariño... - llamé lo mas despacio que pude, el volteó su mirada y en sus ojos había una tristeza muy grande- - Es cierto que mi mamá está muerta, Sam? Es cierto? Por favor dime que es una mentira... No sé porque escuché a esa enfermera decir eso - dijo llorando - - Teo... Porque no vienes a mi y te cuento que pasa, si? - sus ojos se cristalizan aún más - - ¿Y si también eres irreal? Y si no existes y te estoy imaginando? - su tristeza y confusión, partió mi corazón pero debía buscar una manera en la que Teo no se alterara más - - No soy irreal Teo, hace días, pasamos la tarde juntos... Soy totalmente real pero si quieres, puedes venir y abrazarme para que veas que es cierto lo que te digo- dije mientras extendía mis brazos, su mirada estaba fija en mi, parecía que analizaba la posibilidad - No te haré daño, cariño... - avanzó tres pasos y esperó - - Me prometes que me dirás la verdad? - en sus ojos habían cascadas de lágrimas y una desconfianza única - - Te lo prometo mi amor... Te juro que te diré toda la verdad- el niño no lo dudó y se arrojó a mis brazos... Lo tomé y salimos de aquel lugar sosteniendo su cabeza que estaba en la curva de mi cuello... A lo lejos pude distinguir a Caro, a Anna y a los niños, acompañadas de varios militares, sin embargo, no logré distinguir quienes eran, me aislé para hablar con Teo, de lo que le diga ahora, dependerá su comportamiento - - Escucha, cariño... Escucha con atención, la historia del niño y la paloma blanca- - ¿Qué es eso? - dice llorando- - Es la historia de lo que le pasó a tu mami, cielo- sequé sus lágrimas y le miré a sus pequeños ojos- - Quiero saber que le pasó a mi mami y porqué ya no la puedo ver - - Había una vez, un niño que no era feliz, puesto que sus padres no pasaban tiempo con él... El niño, no tenía hermanitos y estaba sólo la mayoría del tiempo en su casa... Una tarde, salió al bosque en busca de algunos frutos para comer, pero en el camino, se encontró con un ave herida, al acercarse, descubrió que se trataba de una paloma blanca, tan blanca como los copos de nieve-Teo me miraba con tristeza pero con mucha atención - el niño, tomó a la paloma y la cuidó para que se convirtiera en una hermosa ave, que pudiera volar por todas partes y regresar al lugar del que llegó - - ¿Porqué el ave se quedó? - preguntó curioso- - Porque estaba herida, y el niño le había dado confianza - Teo asintió - así pasaron los días, el niño y la paloma se hicieron grandes amigos, jugaban y se hacían compañía entre sí, sin embargo, llegó el día en el que el ave terminó de recuperarse, así que llegó la triste despedida, el niño sabía que el ave debía marcharse a su hogar, así que como despedida, le colocó una cinta blanca en su pata, como signo de su gran amistad y amor por ella... Salió al bosque y la soltó. El ave desplegó sus alas y voló muy alto sobre los árboles, el niño se quedó llorando pues se sentía muy triste de que su compañera y amiga, se hubiese ido a casa, pero se sentía tranquilo de que el ave estuviese sana, así que el volvió a su casa... Lo que el niño no sabía es que esa ave, era madre... Madre de 4 palomitas... Ella voló de vuelta a su hogar, sin embargo, al llegar se dio cuenta de que los hijos, ya no la necesitaban, puesto que ya podían vivir por sí solos, ya sabían alimentarse, volar, y cuidarse por sí solos... La madre estaba realmente feliz porque sus hijitos ya sabían hacer todo eso, sin embargo, se sentía triste porque ya no tenía con quien compartir su tiempo y había dejado a su pequeño amigo humano solo... Así que hablo con sus hijitos y les dijo que no estuvieran tristes, que ella debía marcharse a hacerle compañía a su gran amigo que estaba sólito porque no tenía papás que lo cuidaran... Los hijos de mamá paloma, estaban tristes porque su mamá se marcharía - - ¿Así como la mía? - pregunta Teo intrigado- - Si, cielo... Así como tu mamita- el agachó la cabeza triste- no quieres escuchar la historia? - pregunté cuidadosa, Teo me miró y sonrió triste- - Si quiero Sam, quiero saber en que lugar está mamá - - Bueno... Los hijos estaban tristes , pero mamá paloma, les dijo que se quedarían con su padre y que cada día, ella vendría a visitarlos para que supieran que ni estaban solos- - Tenían un papá así como yo! - gritó con melancolía el pequeño, mientras lágrimas caían de sus ojos- - Así es cariño, como tú... - el niño me miró y me abrazó mientras colocaba su cabeza sobre mi pecho- la paloma se fué con su amigo, pero los hijitos de mamá paloma nunca más la vieron, creyeron que ella no había cumplido su promesa de volver, pero lo cierto es que desde la cima más alta de un árbol, mamá paloma los observaba todos los días, y por las tardes se iba a jugar con su buen amigo humano- - Entonces mamá es la paloma y yo soy su hijito? - pregunta triste - - Así es cielo... Tu mami, es una persona increíble, dulce, bondadosa y muy linda, tan linda como aquella paloma blanca... Ella se tuvo que ir a hacerle compañía a un buen amigo suyo... Sabes como se llama? - Teo negó - se llama Jesús, ella fué al lugar donde el vive, el lugar llamado cielo y se fue a jugar con él al cielo - - ¿Y porqué no juega conmigo? - pregunta triste- - Verás mi amor, cuando una persona es muy buena, no desea que nadie sufra, por eso ella se fué a jugar con su amigo, para que no estuviera triste y a ti, te dejó al mejor papá del mundo, para que te cuidara y no te sintieras triste, pero mira... Así como mamá paloma visitaba a sus hijitos sin que ellos lo notarán, así vendrá tu mamita a visitarte y a. Darte todos los besos que aún te falta-el niño lloraba y me abrazaba- te quiero mucho pequeño... Ahora, debes ser muy fuerte y darle unas sonrisas a papá, que al igual que tú, está muy triste porque tu mamita está en el cielo... Y recuerda ser un niño bien portado, acuérdate que a las mamitas les da mucha tristeza si los hijitos se portan mal- Teo asintió - - Te quiero mucho Sam, gracias por decirme en donde está mamita, hoy voy a hablar con ella cuando esté rezando porque ahora se que ella estará escuchandome-le doy un pequeño beso en la punta de su nariz y sonrió - - Claro que si pequeño, ahora vamos que tu papi nos está esperando al igual que todas las personas que te quieren- el niño asiente y lo levanto en brazos hasta llegar a donde están todos, Teo va totalmente tranquilo, me acerco a su padre bajo la mirada de todos y se lo paso en brazos- - Gracias Sam, prometo que seré un buen niño para que mami no esté triste y no regañe a papá - le sonreí de la manera más tierna posible y me despedí - - Adiós pequeño... Cuidate mucho - - Gracias Sam, no sé lo que le dijiste pero obviamente resultó, te debo una - dijo Alfonso, el papá de Teo- - No pasa nada Alfonso, igual es recomendable que lo mire un médico - - Si Sam, y gracias de nuevo - - Con gusto, y arriba esa mirada, debes ser fuerte por ti, por tu hijo y por tu esposa... - miré a Teo- el te adora y espera mucho de ti, así que basta de tristeza, levanta la cara por tu hijo que estoy segura que a tu esposa, no le hubiese gustado que estuvieras en estas condiciones - el asintió con una lagrima en los ojos y se marchó - - Eres increíble, ¿Como lograste tranquilizarlo? - pregunta Anna- - Ni yo misma lo sé, solo le dije las cosas a través de un cuento, no sé si fue la mejor forma pero logró comprenderlo de buena manera- - Vaya, ha de ser extraordinario tenerlas a ustedes como amigas - dijo Lucas, que hasta ahora notamos que estaba detrás de nosotras, las tres sonreimos - les presento a otros amigos, el soldado Ryan y el soldado Dereck - dijo señalando a dos chicos de no más 20 años, ambos eran altos aunque Ryan lo era un poco más que Dereck... Ryan era de tez blanca y ojos azules mientras Dereck, era Moreno de ojos grises - - Un gusto - decimos al unísono, los tres nos quedan mirando de manera extraña y nosotras reímos, si es más escalofriante cuando las 12 decimos lo mismo al unísono - - ¿Irán a cenar? - pregunté a Lucas, el me miró y con una sonrísa, asintió - - Tenemos que esperar a Sebastián, el debe terminar su turno en el hospital primero... Luego si nos vamos- - Si desean, pueden ir en nuestros autos, nosotras conducirnos para que ustedes no tengan que hacerlo y puedan descansar un poco- lucas nos miró con un toque de desconfianza y diversión - - ¿ No son locas al volante? - preguntó curioso- - Solo cuando queremos serlo- habló Carolina - - Pero no te preocupes, si excedemos la velocidad, Alejandro nos termina de matar- dijo Anna riendo, el asintió no muy convencido - entonces nos vemos, por cierto... Si a Ryan y a Dereck les dan permiso, están invitados también- nos despedimos y nos marchamos-
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