Narra Sam
- Bueno, ya que se conocen todos, ¿Les parece si seguimos en lo que íbamos? - pregunta Ian, riendo-
- Bueno, nosotros los dejamos, tenemos cosas que hacer... Sebastián, ¿Nos acompañas? - el susodicho, asintió, Alejandro nos miró - Mis princesas - Carolina, Anna y yo, le miramos - ¿Nos vemos más tarde? - preguntó inseguro -
- Si... Estaremos trabajando en el proyecto - nos miró extrañado - Larga historia - dije riendo, el asintió -
- Está bien... A propósito, supongo que hoy irán a casa de mamá, ¿no? - asentí - ¿Nos vamos juntos? - Caro, Anna y yo, sonreímos -
- Por supuesto... - dijo Caro
-Como en los viejos tiempos- dijo Anna. A lo que todos reímos. El se despidió y se marchó de la capilla junto a sus amigos -
Narra Alejandro
Íbamos camino al Hangar en un silencio muy extraño. Ninguno decía nada y eso me sorprendió.
- ¿Ninguno dirá nada? - pregunté sonriendo -
- Bueno... Es que no sé cómo asimilar que me encanta alguien y que resultó ser tu hermana-dice Lucas-
- Yo tampoco puedo creerlo... A propósito, yo la vi primero - dice Juan-
- Claro que no... Yo la vi primero - voltee los ojos -
- ¿Podrían de dejar de hablar de mis hermanas como si fuesen un objeto o un pedazo de carne? - pregunté aturdido -
- Bueno... Ahora hay que lidiar con un cuñado celoso y sobreprotector - dice Juan -
- Si crees que yo soy sobreprotector, espera que veas a mi papá con mis hermanas - digo riendo, todos se miran curiosos -
- Alejandro... - me llama Israel- ¿Qué pasaría si tus hermanas se enamoraran de alguno de nosotros? - pregunta pensativo, todos me observan y me rio -
- Chicos, yo no me entrometo en la vida amorosa de mis hermanas, si a ellas les gusta alguien y son correspondidas, no tengo problemas... La persona que esté con ellas, debe saber que son un gran tesoro y sobre todo, que son mis princesas, así que si las dañan, se las verán conmigo- dije seguro, ellos asintieron -
- ¿Están solteras? - preguntó Samuel-
- Chicos, ¿podríamos dejar de hablar de mis hermanas? Déjenme disfrutar de el regreso de ellas, así que los dejo... Iré a mi avión - dije riendo, ellos me llamaron a lo lejos pero solo tomé mi avión sin prestarles atención -
Narra Sam
- ¿No te pareció extraña la manera en la que te miraba el teniente coronel Antonel a Anna? - Preguntó Carolina-
- Bueno, en realidad, desde que llegué, todo me ha parecido extraño... También noté la mirada del teniente coronel Sallow - dije moviendo mis cejas de forma insinuadora, mi hermana me lanzó una mirada asesina acompañada de un puño leve... Me reí -
- No empieces, ni siquiera me estaba mirando a mí - dice rodando los ojos -
- Si claro, estaba mirando tu sombra - me volví a reír -
- Oye! - dijo a modo de reclamo pero terminó riéndose conmigo - hubo una mirada bastante extraña, ¿Cómo era que se llamaba? - dijo pensativa - ah si... Sebastián - la miré pensativa -
- Ya lo conocía - dije mirando a otro lado, mi hermana, dio un grito que seguramente ya lo escucharon en la entrada del batallón, la miré sorprendida -
- ¿Cómo es que ya le conocías? - pregunta sorprendida -
- Pues... No es nada particular, me iba a resbalar y el evitó mi caída... Pero no nos presentamos ni nada por el estilo... Escasamente dijo " debe tener más cuidado, señorita" - dije tratando de imitar su voz y acento, mi hermana empezó a reír como una loca -
- Ay hermana, parece que alguien, al fin... Logró cautivarte- dice con cara de enamorada, a lo que yo río -
- ¿Cautivarme? Jamás - dije rodando los ojos-
- Si claro, ya veremos - dijo sonriendo -
- Chicas-nos llama Ian - debo ir un momento al hospital, voy a visitar enfermos.. Si quieren, pueden quedarse a terminar su trabajo, cuando se vayan, se las dejan al capellán, yo se los mando para que el cierre - yo asentí -
- Nosotras nos vamos en un rato, terminamos aquí y listo - dijo Evangeline a lo que Ian asintió -
- Bueno, quedan en su casa... Ah, y antes de que se vayan, ¿podrían pasar por el hospital? Quisiera enseñarles algo - dice sonriendo, todas asentimos -
Una hora después.
- Buenos días, señoritas, soy el soldado Frebor, el capellán - todas le sonreímos y nos presentamos -
- Ya estamos saliendo, Ian nos dijo que te diéramos las llaves a ti, y tu cerrabas - el asintió, por lo que le entregué las llaves y nos encaminamos al hospital. Al llegar, Ian nos estaba esperando en la puerta
- Pensé que ya no vendrían - dijo sonriendo
- ¿Cuándo no hemos cumplido con nuestra palabra? - le pregunté indignada, pero sonriendo-
- Nunca, pero como estaban cansadas, pensé que querían irse temprano- añadió
- Bueno, si, pero un compromiso, es un compromiso - El sonrió -
- Bueno chicas, vamos a la guardería, quiero mostrarles algo-Yo sonreí, el solo hecho de saber que es una guardería, me encanta -
Nos encaminamos a la guardería y efectivamente, habían suficientes niños como para formar un colegio completo, todos estaban concentrados en colorear de las hojas que les había dado la que supongo que es su maestra principal.
A la distancia, pude observar a un niño, bastante distraído... Tenía el color en su mano, pero no ejercía ninguna presión para sostenerlo y su mirada, estaba perdida.
- Ian- dije llamando la atención de mi amigo-¿Quién es ese niño? - pregunté curiosa -
- Oh, es Teo... - Lo miré, esperando que continuará- Hijo del teniente González-
- Está distraído- dije mirándole -
- Si, bueno... Acaba de perder a su madre en un fatídico accidente, el niño aún no ha asimilado que su madre no está - dice preocupado, miró a Teo y no puedo evitar sentirme mal -
- ¿Cuántos años tiene? - pregunté mirando a Teo -
- Tiene 6 años, su madre murió hace un mes -
- Dios... Está muy reciente - dije mirándole triste -
- Si, y no permite que nadie se le acerque... Ninguno ha podido hablarle, ni siquiera su maestra- dice en tono de frustración - La psicóloga dice que le costará un poco avanzar y que ha perdido la confianza en los demás, aparte de su padre, no habla con nadie más y eso... Es poco lo que habla con su padre -
Me llena de curiosidad, así que trato de acercarme a él, con cautela, miró a Ian y sonríe, sabe que lo iba a hacer y por ello le pregunté las circunstancias.
Me agachó para quedar a la par de la mesa en la que se encuentra y sonrío, el me observa curioso.
- Hola-El sigue mirándome directamente, sin responderme - Mucho gusto, soy Samantha pero mis amigos me dicen Sam - digo tendiendo mi mano, él la observa y justo en el momento que estoy por creer que no me tomará la mano, lo hace, sorprendiéndonos a todos -
- ¿Te envió mi mami? - dice triste - tienes sus mismos ojos - dice a punto de llorar -
- Oh... No llores, cielo - digo tratando de acercar mi mano a su rostro, de manera cuidadosa, él solo me observa sin hacer nada - No sé quien me envió, pero quiero ser tu amiga-dije segura, él seguía mirando mis ojos y acercó su pequeña mano a mi rostro, acariciando mis mejillas -
Hangar: lugar en el que se arreglan los aviones.