Leyla. Las miradas de curiosidad de las gemelas me tenían de los nervios, el peso de la muerte de mi madre estaba a mi lado, en el asiento de copiloto, mirándome y recordándome que tenía que decirles que habían perdido a otro familiar en un periodo cortísimo de tiempo. Cuando estaciono frente a la casa, las ayudo a bajar y nos encaminamos, sé que el silencio las está poniendo más ansiosas. También se, que tienen duda del porque las traje de vuelta a casa y la abuela no está. Dejando sus cosas sobre el sofá, me miran expectantes. Esperando, me siento en el suelo y palmeo el sofá, para estar a su altura y pueda mirarlas a los ojos cuando les diga esto. Tara, algo recelosa, obedece, siendo seguida por su hermana. Ambas se sientan y me miran, tomo una honda respiración y finalmente pido a

