Leyla. Mi mano no dejaba de jugar con las placas de Ramirez. Junto a las mías, chocaban a cada movimiento, siendo un constante recordatorio de mi fallo. El cuerpo me dolía por haberme enfrentado a varios de los atacantes antes de ir a buscar a Regan, el maldito hombro me dolía y tenia un horrible moretón de color verde y azul. Aunque hayan pasado ya dos días desde el ataque, nos encontrábamos a kilometros de la fortaleza de los Ala roja. Arriesgado desde el momento uno, pero nos habían indicado esperar la extracción. Si, habíamos fracasado monumentalmente en esta misión, la muerte de Ramirez fue en vano por que no logramos nuestro objetivo. Y yo estaba rabiosa. Molesta conmigo misma por no tener la cabeza fría, estaba distraída coqueteando con Regan. Por que lo estaba haciendo, ¿s

