Regan. Antes de si quiera abalanzarme sobre sus labios, la puerta de la habitación se abre estrepitosamente seguido de las risas y las pisadas aceleradas de las gemelas. Leyla sonríe al verlas y se trata de acomodar mejor para recibirlas. Me inclino a ayudarla y golpeamos nuestras cabezas y ahogo un quejido siendo seguido por ella. Su carcajada inunda la sala, y la sigo haciendo que las niñas nos vean raro. —¿Que es tan gracioso? — pregunta Tara subiéndose al costado de Leyla, lo ha hecho desde que salió de cirugía. —Nada pequeña, dime, ¿Como te ha ido sin mí? — le acaricia el cabello mientras Ana se acurruca a su otro lado, cuidando no lastimarla. —Horrible, nos llevan a la escuela, y Ava nos hace comer verduras al vapor, no nos dan pizza y mucho menos tienen helado. Esta base es abu

