Capítulo 13
— ¡Muero de hambre!
Se queja Minnie, entrando en mi casa.
— Es que la comida de la escuela no llena — entro detrás de ella, ambos lanzamos nuestras mochilas en el sofá, mamá no está porque se fue de segunda luna de miel con papá — ¿Quieres que cocine algo?
— Siempre cocinas para mí…
Minnie sonríe con burla, ruedo los ojos ¡Que aprovechada se ha vuelto esta mujer! Se aprovecha de mi buen corazón. Es que Minnie se ha graduado en el fino arte de la manipulación ¡No puedo decirle que no a sus pucheros! ¡Me manipula constantemente! ¡Y ella lo sabe! Supongo que los años le han servido para practicar.
— Entonces haré pasta…
— ¡Sí! — caminamos hacia la cocina — ¡Pasta estilo Daniel!
— ¡No!
Henry entra en la cocina.
— ¿Qué pasa Henry?
Pregunta Minnie, sosteniendo la mano del mocoso de siete años. Han pasado tres años ¡Ahora somos adolescentes y podemos quedarnos solos en casa! Las cosas han cambiado un poco en estos tres años, ahora soy más alto ¡Estoy a unos centímetros de alcanzar a Harry! Y él es muy alto. Sigo haciendo videos en YouTube, mis videos tienen muchas visitas y comentarios, a la gente realmente le gusta cómo canto. A veces vienen unos amigos de la iglesia a ayudarme con la batería y el piano, pero la mayoría de mis videos son conmigo en mi habitación cantando con un fondo musical. Algún día un productor musical me descubrirá y me volveré famoso.
— No me gusta la pasta…
Protesta el mocoso, Minnie solo se ríe. Ella también ha cambiado, pero solo un poco. Está más alta, eso es obvio, aunque para mí sigue siendo bajita. Sigue siendo pachoncita, es decir… no está gorda… pero tampoco es una súper modelo. Ya no se viste de forma tan estrambótica, lo cual está bien porque Minnie es bonita… al menos en cara… pero sigue usando mucho rosado, pensar en Minnie sin rosado es casi imposible.
— Pues es lo que hay — tomo la olla — Esmeralda no está aquí para cocinar
Henry hace un puchero. Harry y Esmeralda están en la universidad, su primer año de universidad. Harry quiere ser doctor, Esmeralda estudia Ciencias Políticas y algún día entrará a la escuela de leyes como su madre. Sin embargo, cuando alguno de los dos está libre, cocina, porque según ambos yo siempre termino haciendo un desastre. Cocino bien, no lo niego ¡Es que soy bárbaro! Todo me sale bien ¡No hay nada que no me salga bien! Y la verdad es que me gusta cuando no hay nadie y puedo cocinarle a Minnie, me gusta escucharla decir que mi comida está deliciosa.
— Pues entonces come unas galletas, porque haré pasta
— ¡No es justo! — protesta el mocoso — ¡Minnie! ¡Dile que cocine otra cosa! ¡Él siempre te obedece!
— ¡Owww…! — exclama Minnie, abrazándolo — Descuida, yo no dejaré que el malvado de Danny te deje sin cena
— ¡Te quiero Minnie!
Mi molesto hermano abraza a Minnie, ella suelta una risita.
— ¡Ey! — exclamo, separando a Henry de Minnie — ¡Consíguete tu mejor amiga! — mi hermano me mira ceñudo — Además… — miro a Minnie, ella sonríe — ¿Desde cuándo yo te obedezco?
— Desde siempre
Dice, soltando una risita y separándose de mí. Niego con la cabeza ¡Boberías! Yo no le obedezco, es al revés ¡Siempre es al revés! Minnie hace todo lo que yo le ordene, así ha sido siempre desde que tengo uso de razón ¡Boberías! El día que esto se invierta es porque me habré vuelto loco ¡Que chiste! ¡¿Yo?! Obedeciendo a Minnie, es lo más ridículo que he escuchado. Regreso la mirada a la olla con agua, echo los fideos.
— Juguemos con el PlayStation — pide Henry, tirando del brazo de Minnie — Esta vez sí te ganaré…
— Ninguno va a tocar mi PlayStation — vuelvo a separar a Henry de Minnie — Enciende la computadora y envíciate con los juegos que hay ahí…
— ¡Malo! — protesta Henry, golpeándome con sus pequeños puños — ¡Yo también quiero estar con Minnie!
— Owww… ternurita…
Minnie intenta abrazarlo, la detengo.
— Conejo es MI mejor amiga, no TUYA — Henry infla las mejillas — Además ella viene a estar conmigo, no contigo
— Puedo ser mejor amiga de ambos
— ¡No puedes ser mejor amiga de mi hermano!
— ¿Por qué no?
— ¡Porque no!
— ¿Pero por qué no? — vuelve a preguntar — Yo quiero ser amiga de Henry
— ¡No, lo prohíbo!
Miro con amargura al pequeño engendro.
— ¿Y desde cuándo te obedezco?
Pregunta, posando sus manos sobre sus caderas y esbozando una sonrisa.
— Desde siempre…
Nos miramos, ella comienza reír.
— Iré a jugar con Henry — me abraza — Tú sigue haciendo el almuerzo… — pellizca mis mejillas, mi cuerpo da una sacudida — Y más te vale que salga rico
— Yo siempre cocino delicioso, Conejo… — la fulmino con la mirada, ella vuelve a sonreír — Ya, vete antes de que me arrepienta de darte permiso de jugar con Henry…
— Daniel… — ruedo los ojos, ya sé lo que viene ahora — ¡Te quiero mucho!
— Sí… sí… sí… — la aparto — Yo también…
— ¿Me llevas una gaseosa?
— No
Contesto.
— Por favor…
Hace un puchero y junta las manos.
— Que no…
Miro a otro lado ¡Esta vez no vas a ganarme!
— ¡Por favor…!
Toma mi brazo izquierdo y lo abraza.
— ¡Que no!
— ¿Me vas a negar algo…? — me abraza, su broche de conejo roza mi nariz — ¿A mí…?
— ¡Está bien! — me separo de ella, la piel se me ha puesto de gallina — Manipuladora…
— Es que me amas…
Minnie me da un último abrazo y se va corriendo detrás de Henry.
— Sí, como no…
Ruedo los ojos, abriendo el refrigerador y tomando una lata de gaseosa. En mi casa solo consumimos Coca—Cola, incluso Esmeralda toma Coca—Cola o fanta. Minnie es la única que toma Sprite, así que compra dos six—pack y uno lo guarda en nuestra refrigeradora. Esto es algo que no ha cambiado con el paso de los años, que las Sánchez vivan prácticamente en mi casa, creo que ya es más por costumbre que otra cosa, aunque de lo contrario Minnie estaría totalmente sola en su casa. Ella hace sus tareas aquí, almuerza, a veces cena, toma la siesta en mi habitación, a veces se ducha… ¡Esto ya no lo hacemos juntos! Es raro… lo comprendimos hace un año después de ver ese video en la escuela de cómo se hacen los bebés… A parte de eso, todo sigue igual…
— Daniel es malo conmigo… — escucho la voz del mocoso — Nunca me deja jugar con su PlayStation
— Oh… — Minnie abraza a Henry — Sí, él es muy malo…
— Es el peor de todos — ruedo los ojos — No sé cómo puedes quererlo tanto
— Oh pues… — la miro con atención — Yo tampoco sé cómo puedo quererlo tanto
— ¿Qué tanto hablan?
Pregunto, avanzando los pocos metros.
— De que eres malo
Contesta Minnie sonriendo.
— Muy chistosa Conejo — le entrego su gaseosa, ella celebra — Ten más cuidado con lo que dices o te haré a la parrilla
— ¿Qué significa eso? — pregunta Henry — Siempre le amenazas de esa forma… — mira a Minnie — ¿Planeas comértela algún día?
— Tal vez
Contesto, Minnie toma un sorbo de su gaseosa.
— Eso sería canibalismo — Minnie suelta una risita — Aunque dicen que la carne humana sabe a pollo
— Todo en este planeta sabe a pollo
Digo, rodando los ojos.
— Hasta el pollo
Dice Henry, Minnie suelta una risita.
— Sobre todo el pollo
Minnie le hace mimos, Henry comienza a reír.
— Ya deja a mi hermano… — frunzo el entrecejo — Ven a hacerme compañía, soy el que te dará de comer…
— Pero estoy jugando con Henry… — lo vuelve a abrazar — Es adorable como un hámster…
— Soy un hámster
Henry sonríe.
— Pues no, ven ya
— Yo quiero seguir jugando con él
Minnie hace un puchero, aferrándose más a mi hermano.
— Te dije que Minnie me quería más a mí que a ti
Henry esboza una sonrisa maliciosa, lo fulmino con la mirada.
— ¡Que no! — tiro de Minnie — Conejo malo — presiono mi dedo contra su frente — Vámonos
— Que malo eres Daniel…
Se queja Minnie, abrazándose a mi brazo.
— Yo te lo advertí, no seas amiga de mi hermano…
— ¿Por qué no?
Minnie vuelve a sonreír, entramos en la cocina.
— Porque tú eres mi mejor amiga — saco la olla del fuego y escurro los fideos — Y Henry siempre te intenta acaparar…
— Owww… Daniel… — Minnie me abraza, la carne se me vuelve a poner de gallina — Tú sabes que a ti te quiero más
— Pues no lo demuestras… — la aparto — Ya, ve poniendo la mesa… — camino a la despensa — ¿Dónde está la salsa de tomate?
— Pues… — Minnie se me acerca, dándome un empujoncito, trago saliva — Delante de tus narices… — la miro, tiene una sonrisa burlona — ¿Por qué nunca vez lo que tienes en frente?
— Porque tengo mejores cosas en las que pensar
Tomo la salsa de tomate y busco el abrelatas.
— ¿Cómo cuáles?
Minnie le da un sorbo a su gaseosa.
— No sé… — me encojo de hombros — ¿Más tarde grabamos un video?
— ¿Me dejarás aparecer?
Pregunta sonriente.
— No, serás la camarógrafa
— Siempre soy la camarógrafa
Se cruza de brazos y hace un puchero.
— Por eso mismo, eres muy buena camarógrafa
— Tonto…
Rueda los ojos y suelta una risita.
— Prueba…
Le extiendo una cuchara.
— Está rico…
Minnie sonríe, lamiéndose los labios.
— Sí… — miro a otro lado — Es que le eché un poco de vino tinto a la salsa…
— Si lo de ser cantante no te resulta… — Minnie me abraza por detrás — Podrías ser chef…
— Mmm… — miro mi olla — Quizá… — me giro, nos abrazamos — Pero primero quiero intentar esto… es que de verdad me gusta…
— Sí… — Minnie me sonríe — Por cierto, gracias por las flores que mandaste en mi recital
— De nada, te conozco bien — suelto una risita — Aunque no negaré que la florista me miró como si yo fuera un loco cuando le pedí un arreglo floral en forma de conejo rosado
— ¡Pero me encantó!
Minnie me abraza con más fuerza, mi cuerpo vuelve a sacudirse, creo que los abrazos me cortan la circulación.
— Y superó al horrendo arreglo de Joseph…
— Sí… — Minnie suelta una risita — De verdad que estaba feo… — saca su teléfono — Amarillo y anaranjado, con hojas verdes y un enorme girasol… ¡¿Qué rayos es esto?!
— La prueba de que ese idiota no te conoce ni un poco…
Saco la carne molida del refrigerador.
— En cambio tú si me conoces muy bien… — abraza mi brazo izquierdo — ¿Verdad?
— No por nada somos mejores amigos…
Ruedo los ojos, agitando mi brazo para recuperarlo.
— ¡Los mejores del mundo!
— Los mejores del mundo…
Vuelvo a rodar los ojos, la voz de Minnie me estresa, es muy chillona.
— Ya se acercan las audiciones para el musical de este año…
— Sí…
Condimento la carne, haré albóndigas.
— Anastasia es mi musical favorito de Broadway…
Miro a Minnie, sonrío. En el verano fuimos a Nueva York a visitar al padre de Minnie, se ha logrado establecer allá. Así que tuvimos la oportunidad de recorrer la gran ciudad y ver todas las tiendas, y obviamente, como a Minnie y a mí nos encanta el espectáculo… fuimos a Broadway. Vimos el “Rey León” y “Chicago”, ambos me gustaron, tal vez me dedique a ser actor de teatro algún día. El último día que estuvimos en la ciudad se abrieron las funciones de “Anastasia”, la historia de la princesa rusa que fue asesinada junto a su familia pero que su cuerpo no fue encontrado sino hasta muchos años después. Minnie quería ir, pero Esmeralda quería ir de compras, así que ella y Harry se fueron a recorrer las tiendas y nosotros fuimos al teatro con el señor Sánchez. La verdad es que es una historia muy bonita, está basada en la película de “Fox” y que todo mundo cree que es de “Disney”. Ahora nuestra escuela va a presentar ese musical, mi escuela se cree Broadway, aunque sí tenemos un buen departamento de artes dramáticas.
— Creí que tu favorito era “Rey León”
— Pues no — Minnie se separa de mí y deja su lata en el contenedor de la basura — Le diré a la maestra Paul que quiero hacer los arreglos musicales
— ¿Por qué no te presentas a las audiciones…?
— Mmm… — me mira y sonríe — Porque prefiero estar en la música — abraza mi brazo — ¿Por qué no te presentas a las audiciones? — sonrío, sintiendo una extraña sensación en el estómago, creo que me dará indigestión — A ti te encanta el escenario… ser el centro…
— Podría ser… — la miro — Obvio conseguiría el protagónico
— Y sería tu oportunidad de solucionar tu drama con la caprichosa de Blair Hopkins, los rumores dicen que ella ya está más que confirmada para el papel de “Anastasia”
— Ah… sí…
Blair Hopkins sigue siendo la chica más guapa del salón, es muy bonita y tiene una sonrisa que hace que las piernas me tiemblen. Pero tras rechazar ir con ella a no sé dónde por ir al recital de Minnie, nuestra relación de “Solo Recreos” se acabó, ahora somos solo amigos que se miran y sonríen… y se dan un beso cada mil lunas… No es que me urja regresar con ella, pero ahora estamos más grandes y ya me permiten ir al cine sin chaperón… creo que le haré caso a Minnie… debería de intentar regresar con ella…
— Te convendría hacer las audiciones…
— Quizá…
Minnie me abraza y sonríe.
— La verdad es que no sé qué le ves a esa niña, es demasiado malcriada…
— Es bonita…
— Pero nada agradable, eso la afea…
— Puede ser, pero es bonita… — me separo de Minnie — Y yo le gusto desde siempre…
— ¿Eso es lo que te gusta de ella? — la miro — ¿El saber que a ella le gustas? — alza una ceja — Y que es capaz de maquinar malévolos planes para que te alejes de tu amada y adorada mejor amiga…
— Ella no maquina malévolos planes…
Suelto una risita, Minnie suelta un bufido.
— Desde el momento en que intenta programar “Citas” justo en los días que nosotros estamos juntos, me parece malvada
— Yo no lo creo…
— Ella quiere a toda costa que te alejes de mí… — Minnie me abraza con fuerza — Pero jamás lo harás… ¿Verdad?
— No…
— Incluso si te amenaza con terminar contigo de verdad, jamás dejarás de ser mi amigo por estar con ella…
— Lo prometo…
— Pues entonces… — alza el meñique — No quiero que lo olvides…
— No lo haré…
Entrelazamos los meñiques.
— Bien — Minnie sonríe, abrazándome más fuerte y apoyando la cabeza en mi pecho — Y de no cumplir con nuestra promesa, morirás
— ¿Y si la rompes tú?
— Igual morirás
Ríe.
— ¿Por qué yo debo de morir?
— Porque tú eres el malo y yo la buena
— ¿Quién dice?
— Yo — Minnie suelta una risita — Te quiero mucho…
Me da un beso en la mejilla, la aparto al instante, no me gusta que haga eso, hace que el cuerpo comience a picarme… creo que Minnie tiene gérmenes de conejo o algo así.
— Voy a hacer las albóndigas… — me giro a la cocina — Ve poniendo la mesa…
— ¡A sus órdenes mi capitán! — ríe Minnie, tomando los platos — Joseph también quiere hacer la audición para la obra…
— ¿En serio? — chasqueo la lengua — Pues entonces sí me presentaré…
— Sabía que eso te convencería — ríe — Pero sí, y él es muy talentoso
— A callar Conejo, no tienes derecho de hablar de nadie que no sea tu amo y señor
— Que malo eres… — me lanza una servilleta — A veces pienso que solo me ves como tu acompañante o esclava, no como tu mejor amiga
— No eres mi esclava, no digas tonterías… — me mira con una ceja alzada — Eres mi mejor amiga
— Y tú el mío
— Si te hace sentir mejor, no te mandaré tanto
— Sí, eso estaría bien
— Llama a Henry, el almuerzo ya está listo…
— Enseguida…
Minnie sale corriendo de la cocina, ruedo los ojos. No soy malo con ella y la gran mayoría de veces solo bromeo ¡Es que detesto que ella hable de Joseph! Entiendo que sea su amigo, pero últimamente lo saca a colación con demasiada frecuencia. Él no me agrada, solo quiere a Minnie como amiga porque es mi amiga, y ese idiota no puede vivir sin imitarme. Debería de conseguirse una vida, la mía ya está ocupada y dentro de mi vida está Minnie.
— ¡Yo no quiero pasta! — se queja el mocoso, sentándose en la mesa — ¡Odio la pasta!
— Pero Dany cocina rico… — Minnie se sienta a su lado — Prueba, está rico…
— Bueno… — Henry toma su tenedor — Pero solo porque me lo pides tú…
— Que lindo niño…
— Buen provecho
Digo, dejando la pasta con albóndigas en la mesa.
— ¡Yeh! — celebra Minnie — Amo la pasta con albóndigas…
— Por eso es que Daniel siempre cocina esto… — Minnie le sirve un poco de pasta en su plato — Porque tú amas esto — mira su plato — Y como Daniel está enamorado de ti, te tiene que complacer en todo para que tú también lo ames
— ¡Ey! — me quejo — No digas tonteras mocoso
— Owww Henry… — Minnie me mira y se abraza a mi brazo izquierdo — Pero yo ya amo mucho a Daniel…
— Sí… — la separo de mí, de nuevo el cuerpo comienza a picarme, creo que estoy teniendo una reacción alérgica a la pimienta — Pero yo no estoy enamorado de ti…
— Eso lo sé bobo…
Susurra Minnie, sonriendo ampliamente.
— Que bueno que lo sepas…
Comenzamos a comer ¡Mocoso insufrible! Decir cosas absurdas se le da muy bien a mi hermano, pero no le puedo dar un buen escarmiento porque solo tiene siete años y no piensa lo que dice. Miro a Minnie, ella está muy animada hablando de Power Rangers con Henry. Ambos son unos niños aún… ella sigue siendo una niña… como la detesto…
Terminamos de almorzar, lavamos los platos y hacemos la tarea. Cuando éramos más pequeños Minnie solía hacerme la tarea, ahora la hacemos juntos. A ella no se le da bien las matemáticas, necesita de practicar y practicar para poder aprender las formulas ¡Yo en cambio soy un genio! Matemáticas o ciencias, leguaje o idiomas extranjeros ¡Incluso Educación Física! Todo se me da muy bien…
— Ahora esto multiplícalo con esto…
— ¡Ah! — Minnie lanza su cuaderno al suelo — Odio las matemáticas…
— Vas a reprobar el examen si no estudias — presiono mi dedo contra su frente — Conejo malo…
— Las matemáticas y yo no nos amamos…
Se cruza de brazos, me bajo de la cama y recojo su cuaderno.
— Solo inténtalo… — le devuelvo el cuaderno — No es tan difícil…
— Para ti…
Me fulmina con la mirada.
— Solo haz lo que te dije…
— ¿Convertirlo en canción? — asiento — Veamos… — mira su cuaderno y luego cierra los ojos — “Hipotenusa es igual a la suma de los catetos al cuadrado… la, la, la, la”
— ¿Ves como si lo sabes?
— En el examen se me va a olvidar y voy a multiplicar los catetos… malditos catetos… ¡¿Por qué rayos se llaman catetos?!
— Eso es insignificante — abro el cuaderno — Continúa…
— Te odio… — me lanza un almohadón — Yo quería ver Hannah Montana
— Tienes que estudiar…
Ruedo los ojos.
— ¡Te odio! — me lanza otro almohadón, comienzo a reír — ¡Veamos televisión!
— ¡Estudia primero! — me cubro con mis brazos — ¡Floja!
— ¡Es que odio las matemáticas!
Comenzamos a reír.
— ¡Ya basta!
— ¡No! ¡Veamos televisión!
Sigue golpeándome con el almohadón.
— ¡Que no! ¡Estudia!
Se sienta a horcajadas sobre mí.
— ¡Televisión!
— ¡Floja!
La quito de encima, ahora yo estoy arriba, comienzo a hacerle cosquillas.
— ¡No! — empieza a reír y sacudirse — ¡Basta!
— ¡Conejo malo!
Me río.
— ¡Ya!
Atrapo los brazos de Minnie, ella me mira fijamente, dejamos de reír.
— De acuerdo… — me quito de encima — Veamos televisión…
— ¡Sí!
Celebra, abrazando mi brazo y cubriéndose con su manta rosa, enciende el televisor. Miro a otro lado, necesito algo frío que beber, tengo mucha sed y calor. Respiro hondo, Minnie está muy cerca… huele a fresas… trago saliva…