Mia. Suspiro. Arreglo mi falda una vez más. Me da miedo de tan solo pensar en soltar esa bomba frente a él y que, de tan solo verme piense que soy una loca de esas que andan por la calle sin rumbo alguno. Muerdo mi labio inferior y espero que mi traductora se vaya. Giro a verla y tiene en su rostro plasmada una sonrisa pícara antes de arrancar con lentitud, ella sabe que tengo los nervios de punta y lo hace para hacerme sentir más insegura... O al menos eso pienso, aunque también puede que lo haga para disfrutar el momento en que he decidido ponerme de pie frente a las puertas de la casa de mi amado. La verdad no tengo idea de que sea, viniendo de una mujer tan cerrada como lo es ella. Tocó el timbre y respiro profundo. No escucho nada y eso me pone peor, empiezo a sudar y los labios

