Salimos de la oficina en silencio, tomados de las manos como dos adolescentes ridículos y enamorados, Javier me decía cosas sin sentido en voz baja y yo trataba de contener la risa, Fabian llegó junto a nosotros, se veía con mejor aspecto, había recortado su barba, tenía su bata blanca y el cabello bien peinado, aún tenía ojeras pero era cuestión de tiempo para que se borraran de su rostro, nos saludó con una sonrisa y al abrir la puerta de la sala de juntas, no esperábamos ver lo que vimos, sentado en la cabecera estaba el doctor Manuel Beltrán, el cual borró su sonrisa al verme llegar, a un costado de él estaba Minerva, la secretaria de recepción, supuse que Elena la estaba supliendo en ese momento, también estaban otros miembros del concejo, como la doctora Flores, la cual sonrió al ver

