—pff, es Alex, al parecer encontraron corazón para su paciente, pero no saben la hora de llegada, Fabián no está por ningún lado, mierda— doy un resoplido —¿no pasaríamos el fin de semana sin trabajo? ¿Sin preocupaciones, solo tu yo? — alzo una ceja, tiene razón, aviento el teléfono al asiento trasero, mientras suelto una carcajada, Javier me mira con una sonrisa, incrédulo —listo, se ha ido, no más Alex, adiós trabajo, hola playa— reímos al mismo tiempo, pero el teléfono no deja de sonar —mejor responde Val, no dejará de sonar, tranquila, entiendo, es tu trabajo— ruedo los ojos —está bien— me quito el cinturón de seguridad y me acerco al asiento trasero, pero de pronto… —vas a pedirme que me case contigo— le digo mientras miro a Javier fijamente, él frunce el ceño —¿Qué? Claro que

