Capítulo 4: Canción de fondo: Kiss Me – Ed Sheeran♪
Jayden.-
— Vamos Jay, es solo una chica, podemos hacerlo.
Llevo más de 10 minutos debatiéndome en el hecho de salir y comportarme como un ser humano normal, que bien sabes no lo soy, o seguir pareciendo el chico raro con una enfermedad insoportable, comportándose de forma extraña. Creó que opto por parecer un chico normal.
Me mire al espejo, tratando de arreglar el desastre que soy.
— ¿Qué tal Emma? Me llamo Jayden, pero tú puedes llamarme Jay, linda. — Mierda — ¿Qué demonios es eso Jayden? Vamos, es solo una presentación con una chica normal, es amiga de Janine recuérdalo, seguro está loca. Así es, puede que sea una loca que grita como Janine, no queremos eso ¿vale? Así que solo sal, preséntate y regresa a tu desagradable sarcasmo y tu poco soportable humor — Eso haremos Jayden, eso haremos. — Hola Emma, me llamo mi amor. Para que cuando me saludes me digas “Hola mi amor” — ¿eh? — ¿De verdad acabo de decir semejante estupidez? Demonios Jayden, estas volviéndote loco.
Toques incesantes a mi puerta me hicieron saltar con nerviosismo.
— Bajo en un momento mamá
— No soy mamá, soy Titanio ¿puedo entrar?
Demonios, discurso de papá en progreso.
— Pasa.
— Hey campeón ¿Qué sucede?
Fingí total normalidad, regresando a mi habitual mueca de desagrado y repulsión hacia el mundo en general.
— Yo… nada, estoy igual que siempre, muriendo y esas cosas.
Papá me sonrió con complicidad, acercándose a mí, palmeando mi hombro con gentileza.
— Eres mi hijo Jay, sé qué justo ahora estas debatiéndote en regresar a ver a la chica que te dejo descolocado hace unos minutos o quedarte aquí y huir de una situación que no habías vivido antes, que literalmente te saca de tu zona de confort habitual, digamos qué a esta chica en particular no la odias ¿estoy equivocado?
La verdad es que estas totalmente consiente de lo que sucede, pero obviamente diría.
— No. Solo no quiero conocer a una segunda Janine, con una es suficiente, aun cuando no la pedí.
Me miro con obviedad.
— Jayden…
— Vale vale, tienes razón, quizás no me desagrade mucho…
— Te gusta la chica.
— Demonios, sí. Me gusta la chica ¿contento?
Fingió estar pensando, posicionando sus dedos en su barbilla.
— Aun no estoy del todo feliz, dime ¿Qué harás al respecto?
Fruncí el ceño en confusión
— ¿A qué te refieres?
— ¿Cómo me preguntas eso? ¿Te gusta y no harás nada al respecto? — Bramo con frustración
— ¿Qué quieres que haga? ¿Ir ahí y decirle qué es linda? — respondí con sarcasmo.
— Pues… sí. Es lo que yo haría. — Espeto con obviedad
— ¿Puedes entender que aquella señalación fue con total sarcasmo? No planeo acercarme a ella.
— ¿TE QUEDARAS AQUÍ SIN HACER NADA? — Grito con bastante irritación
— No se me ocurre una mejor idea. — Exprese totalmente lo que sentía ante aquello, obviamente no haría nada qué me hiciera flaquear mi actitud. Fue suficiente con esa sensación extraña de hace unos minutos….
— La chica vendrá por días, no creo que esa técnica te funcione por mucho.
Demonios, tiene razón.
— Bien, tú ganas. No le diré que es linda o que… me ha deslumbrado por completo con ese rostro tan perfecto, solo me presentare y todo seguirá siendo como siempre.
Se encogió de hombros, mostrando una sonrisa de oreja a oreja.
— Me parece un buen comienzo.
— ¡¡Qué no es un comienzo papá!! Solo iré a presentarme ¿vale?
Levanto sus manos en rendición.
— Vale vale, he entendido.
Toques a mi puerta interrumpieron aquella penosa conversación, me levante con tedio e intente abrir la puerta, pero me detuve en seco cuando vi a la persona detrás de la misma.
— Hola, me llamo Emma. — Me tendió su mano con amabilidad, mostrando su perfecta sonrisa y yo solo no podía moverme.
Demonios Jayden, debes reaccionar.
— He… yo… hola, soy… — Un golpe en mi espalda me hizo continuar con aquello, tomando su mano y agitándola con demasiada insistencia dije — soy Jayden, Jay me dicen Jay.
Me mostro una vez más su hermosa sonrisa, asintiendo lentamente.
— Es un gusto conocerte Jay, yo solo quería presentarme.
La voz de papá nos interrumpió.
— Bien chicos, yo seguiré mi camino — Se posiciono frente a nosotros y toco con amabilidad el brazo de Emma diciendo — Estas en tu casa Emma.
— Muchas gracias señor Walker.
Asintió lentamente en dirección a Emma, se giró hacia mí susurrando.
— Tú puedes campeón.
Abrí mucho mis ojos en su dirección, intentado advertirle que no se comportara como un infante y se marchara de una buena vez, una vez fuera de mi campo de visión
Intente concentrarme nuevamente en la chica frente a mí
— El gusto es mío, Emma. — Bien Jayden, eso sonó menos anormal, vamos bien.
— Creo que en este caso el gusto es todo mío
— No… creo que es todo mío
Seguía agitando su mano, acto que no había notado que hacia hasta que — Jay… me gustaría llevar mi brazo de vuelta a casa sí no te molesta — dijo mostrando una sonrisa
Creo que me he enrojecido tanto qué siento el calor brotar en mis mejillas, definitivamente eres un idiota Jayden — Oh, lo siento Emma — Dije, soltando su mano — es solo… yo solo estaba
— ¿Correspondiéndome de forma amable y educada?
— Sí… creo que es lo que intentaba hacer
— Claro que sí…
— Me gusto tomar tu mano — Y si lector, aquello salió de mi de forma tan natural qué no había notado lo que dije con certeza, hasta que de forma simbólica vi mi vergüenza cayendo al piso — Es decir… me agrada saludarte, yo…
— Tranquilo Jay, entiendo. También… me gusto tomar tu mano
No puedo creer que aquello en serio funcionara para que esta chica tan increíble corresponda a mis estupideces y me mire de forma dulce en el proceso
— Y tú… ¿eres a miga de Janine? — Claro que lo es idiota, Emma me sonrió y asintió lentamente, metí mis manos en mis bolsillos para simular los sudadas que estaban, hubo un silencio incomodo por unos segundos hasta que fue interrumpido
— Perdona qué me meta… pero hace unos minutos te vi en las escaleras con una mueca de dolor tú… ¿estás bien?
Demonios. Ya lo has arruinado Jayden.
— Ehm… sí, estoy bien, es solo…
— Sientes dolor cada que las subes o bajas ¿cierto? — continuo con mi respuesta, acertando a la misma. Asentí lentamente en su dirección, totalmente apenado — Mi hermano siempre sentía dolores en su espalda, debido a los partidos de futbol — continuo — había ciertas cosas que hacía para que él se sintiera bien, me permites pasar, puedo ayudar — ¿futbol? ¿Deportes? ella aún no sabe lo de la ALL… Quizás piensa que se trata de un dolor común. Nunca antes he ocultado lo que siento con respecto al cáncer, pero esta vez no quiero que ella solo se acerque a mí por lastima, por lo que fingiré que aquello que intentara podrá ayudarme.
— ¿Estas segura de hacer algo así? — Había algo dentro de mí que deseaba tenerla cerca mucho tiempo, pero… el dolor que puede producirme su práctica podría ser insoportable, aunque, mirando su linda sonrisa y su rostro… ciertamente vale la pena soportar dolor por ella
Asintió con entusiasmo, mostrando una vez más su sonrisa.
— ¡Claro! Sería un placer ayudar, Jay.
Sonreí sin darme cuenta ¿hace cuánto no sonreía de esta forma? Cada segundo que pasa me extraña mucho más esta nueva sensación que no es del todo desagradable. Rasque mi nuca intentando mostrarme apacible y sereno
— Vale… y ¿Qué se supone que debo hacer?
— Debes iniciar con ejercicios de estiramiento, sí eres deportista supongo que los conoces ¿no?
Mierda.
— Ehm… claro qué si… son los que — Intente levantar mis brazos e estirarlos, para así ponerme de puntillas, tal como hago en las mañanas ¿eso es estirarse, no? — ¿así? —Emma soltó una risilla por lo bajo, luciendo aún más hermosa, mierda, estoy volviéndome loco. — ¿qué sucede?
— Lo siento Jay, es solo que parece ser que no conoces ninguno.
¡ATRAPADO! Repito ¡NOS HAN ATRAPADO JAYDEN!
— Pues no, no conozco ninguno — dije con simpleza ¿de qué me sirve mentir a este punto? Soy el tipo de persona que fácilmente se humilla por sí solo.
— Eso pensé Jay, pero ven, acércate
¡NEURONAS ENTRANDO EN PÁNICO!
— ¿Quieres qué… me acerqué?
— Oye… pero no me mires con esa cara, solo intento ayudarte — levanto su mano izquierda, juntando sus dedos, mostrando su palma en rendición — Prometo no lastimarte ¿vale? Seré amigable.
Sonreí por lo bajo una vez más.
— No creo que pueda negarme… — Me arrepentí de decir aquello de inmediato, por lo que rasque mi nuca una vez más e intente cambiar el tema — Digo… sé que quieres ayudarme y no voy a negarme. — Me acerque a ella lentamente, quedando en una distancia prudencial para evitar morir de emoción violenta. — Bien ¿qué sigue?
Por un momento vi algo extraño y diferente cruzar su rostro, sus facciones se contrajeron en algo que me pareció duda por lo que retrocedí un poco.
— Lo siento, no sé qué es lo que me acaba de suceder, solo… túmbate boca abajo en la cama.
Eso me hizo arrugar mi frente en confusión.
— ¿Eh?
— Para de mirarme así — sonrió para mí con diversión — es lo que debes hacer para poder darte mis masajes sanadores — me mostro sus bonitas manos, moviendo sus dedos rápidamente y en un ritmo casi estresante.
Sonreí por lo bajo
— ¿Masajes sanadores? — Brame, enarcando una de mis cejas divertido
— Hey — espeto ella ofendida — doy los mejores masajes del mundo — dijo, señalándome con su dedo índice en acusación
— Claro, no me cabe duda de ello. — dije, levantando mis manos.
— ¡Para ya de hablar y comencemos!
Alce mis manos en rendición
— Uy, pero que mandona.
Ella me sonrió por milésima vez esta mañana
— Y tú muy poco persuasivo, no solo soy mandona, también soy autoritaria y no conservo mucha paciencia.
Ambos estamos sonriendo como tontos. Aquello se sentía tan cómodo, tan bien… es como si nos conociéramos desde siempre, como si estar aquí en esta atípica situación no fuera para nada extraño, realmente es todo lo contrario, se siente cómodo, habitual, tranquilo, sereno, cargado de paz, sentimiento que hace mucho no siento…
— Vale vale — me dispuse a aplicar lo que antes me ha pedido — Bien, intenta no quebrar mi columna doña “poca paciencia” — aunque suene poco creíble, aquello que hacía con esmero y paciencia logro tranquilizar a Bob, hace tanto tiempo qué no sentía un tanto de alivio, me he acostumbrado tanto al dolor qué, he estado adaptado a que esto que siempre siento ya es parte de mí, que nunca se iría, pero por extraño que parezca, aquello logro hacerme sentir mucho mejor.
— ¿Cómo se siente?
— Yo… yo me siento bien, no imagine que funcionaria.
— Oye ¿estabas dudando de mí? Te dije antes que mis habilidades de masajista eran buenas. — Me levante aun sonriendo como un tonto — Tú…
La voz insistente de Janine interrumpió aquel momento qué, no sé con certeza que significaba, solo sé qué… se sentía bien.
— ¡EMMA! — Abrió la puerta de mi habitación con sumo desespero, al vernos emitió un grito ahogado cargado de drama — ¡Jayden, teníamos un trató!
Levante mis manos en rendición.
— Yo no he hecho nada, Emma solo…
— Quería presentarme Janine, Jay es — me miro con complicidad, mostrándome una sonrisa de boca cerrada — increíble.
Mantuvimos nuestras miradas por un momento, ignorando por completo a Janine.
— ¿Eh? ¿Acabas de decir “increíble”? — Espeto, mostrando una mezcla de horror y confusión
Emma seguía mirándome y algo me dice qué, ella se siente exactamente como yo, intentando sobrellevar una situación extraña pero reconfortante.
— Sí — miro a Janine con confusión — perdona, Janine. — Me miro nuevamente y dijo — Debo irme Jay, pero espero verte luego.
Asentí lentamente en su dirección.
— Gracias Emma, por lo de antes… ya sabes.
Me sonrió una vez más diciendo.
— Mis manos estarán justo aquí para cooperar cuando lo necesites Jay — dijo mostrando sus manos
Sonreí por lo bajo.
— Lo tomare en cuenta Emma
Janine ha alternado su vista en ambos los últimos minutos.
— ¿De qué rayos me perdí? — dijo totalmente confundida
— Nada. — Dijo Emma con simpleza — Ahora, debemos seguir con tus clases.
— Pero… ¿no piensas contarme que rayos acaba de pasar?
— Janine — Advirtió Emma.
— Vale vale. — Jan me miro mientras sonreía como idiota — Me debes una explicación Jay — dijo, apuntándome con su dedo en acusación
Levante mis manos en rendición una vez más esta mañana
— No sé de qué hablas
— Ash, ustedes dos se traen algo entre manos y lo averiguare.
— Deja la paranoia y ve a estudiar, serás una gran porrista.
Emma sonrió una vez más, saliendo de la habitación.
— ¿Eh? — Le sonreí con amabilidad — ¿Estas… sonriendo y siendo amable? ¿Quién eres tú y que rayos has hecho con Jayden?
— No sé de qué hablas — Dijo aquel que hace unos minutos odiaba la existencia humana y justo ahora sonríe como un tonto — solo estoy siendo un hermano mayor.
Jan abrió mucho sus ojos y su boca en una expresión muy divertida.
— Es precisamente lo que me tiene absorta ¿tú estás siendo un hermano mayor… agradable? Puede que solo este soñando o ya este volviéndome loca
— Calla ya, tu voz es tediosa. Sal de mi habitación.
— Y hemos vuelto — Dijo con total ironía
Janine soltó un suspiro lleno de frustración y se giró para seguir a Emma.
Una vez estando solo en mi habitación, me plantee aquello que acaba de suceder.
— Rayos Jay ¿qué fue todo eso? En serio te gusta la chica. — Dije para mí mismo
De pronto, la puerta de mi habitación se abrió de golpe mostrando a una Janine con una ancha y perturbadora sonrisa.
— ¡AJÁ! ¡Lo sabía!
Solté un chillido de sorpresa, saltando como respuesta a esta loca demente, aquello hizo que Bob se alterara y doliera como los mil demonios, acto que hizo que tomara mi espalda en una mueca de dolor.
— ¡¡AUCH!! DEMONIOS JANINE ¿ESTAS LOCA? — Grite con dolor
Corrió hacia mí mostrando preocupación en su rostro
— Oh, rayos Jay. Lo lamento, lo lamento tanto. — Se acercó a mi intentado incorporarme con cuidado — Lo siento Jay… es qué — soltó un chillido que me hizo cubrir mi odio derecho — Jayden Ethan Walker Allen, el hombre zombie acaba de admitir que le gusta una chica.
Me revolví con insistencia.
— Aparta niñita loca, no sé cómo hay personas que te soportan por Dios, casi me matas de un infarto.
Y ahí está nuevamente, ese chillido ensordecedor que solo Janine sabe producir.
— ¡MI HERMANO ESTA ENAMORADO! — Grito con tanta fuerza que me hizo levantarme de inmediato
Abrí mis ojos con exageración, tapando su boca con mi palma la inste a callarse.
— ¿Qué estás loca? Cállate la boca, revoltosa ¿Quieres que media calle lo sepa? — Lo qué hizo me hace cuestionarme si realmente tiene 16 años o unos 6 años, lamio mi mano para así soltarse de mi agarre — ¡JAN!
— Tengo mis métodos, no te sorprendas, sabias que lo haría. — Espeto en defensa
— Eso fue asqueroso. — dije, aun manteniendo mi mueca de asco y repulsión, mientras limpiaba la palma de mi mano con mi sudadera de forma insistente.
Se encogió de hombros con desinterés diciendo
— La verdad no — se levantó de una forma dramática diciendo — sabes a amor, hermanito.
Sonreí por lo bajo sin poder evitarlo, aprovechando que aún seguía con sus ojos cerrados en esa extraña postura de drama, tome una de las almohadas y se la arroje haciéndola caer sentada en el suelo, acto que me hizo reír a carcajadas.
— ¡MAMÁ, JAYDEN ME HIZO CAER!
— ¡NO ES CIERTO JULES, JANINE HIZO QUÉ EL DOLOR EN MI ESPALDA SE ALTERARA!
Y como sabes, soy el favorito.
— ¡JANINE AMY WALKER, DEJA EN PAZ A TU HERMANO Y VEN ACÁ!
— ¡PERO MAMÁ! — Me lanzo una mirada asesina, posicionando el dedo índice y el medio en sus ojos, alternando en ambos dijo — Esta me las pagaras Jayden Walker
Bufe de forma sonora, sintiendo una vez más mi victoria.
— Eres muy rara ¿te lo han dicho?
— Y tú muy feo, pero nadie cuestiona esas cosas ¿o sí?
— Touché.
Y así sin más, me dejo solo una vez más en mi habitación.
¿Nos gusta mucho Emma, Jayden? ¡Definitivamente nos gusta!