TE PRESENTO MI VIDA, MI DÍA A DÍA.

2821 Words
Jayden.- Puede qué aquello que dije antes te haya descolocado por un momento, déjame contarte. Toda mi vida se ha resumido a desgracias y todas las mierdas que ya te explique, por lo qué el cariño y el amor para mi, no se interpreta más que en lastima y yo soló... no quería qué ella sintiera eso por mí, qué me amara por encima de la lastima, qué me amara por lo qué soy. Eso lo conocerás lector, sigamos con mi desgraciada vida antes de ella. ¿Qué es lo que hace un chico enfermo cada día? Pues… está en mi cotidianidad. 07:00 am El despertador haciendo ese incesante ruido poco soportable me ha despertado, un día más de esta fatídica vida, presiono con fuerza el botón de apagado y me levanto con tedio, y ahí está, la pequeña punzada situada en la parte baja de mi espalda. — ¡Y aquí esta Bob! Sí, como has leído, se llama Bob ¿Qué? es la única cosa que siempre está presente en mi vida, sin falta. Bob algunos días es mucho más soportable que otros, en millones de circunstancias se ha portado mal, muy mal créanme, pero sigo manteniendo mi fe puesta en qué algunos de estos días Bob y yo no estemos aquí para poder odiarnos mutuamente, mantenemos una relación de amor odio, en fin, este es mi momento de situarme frente a mi espejo. Y aquí estoy, cabello rubio cayendo a ambos lados de mi cabeza, completamente alborotado, ha crecido estos últimos meses, unos ojos verdes qué lucen unas increíbles ojeras con un ligero tono violáceo, unos labios qué han simulado tantas sonrisas falsas, tantos “No duele”, una expresión apagada y cargada de hastió por la vida, mi piel pálida marcando cada una de mis venas y pequeños hematomas, haciéndome lucir enfermo, débil, sin vida… Eso quisieras Jay, estar sin vida. Me limite a darle una sonrisa de boca cerrada a mi reflejo, elevando mi dedo pulgar en aprobación. — Hola guapo ¿algo de esteroide hoy? — Le sonreí a mí reflejo, asintiendo de forma incesante, respondiéndome a mí mismo aquella pregunta y no… no estoy loco. Aún. — ¿Sí? Pues, eso pensé. Recuerda Jayden Walker, tú sirves para algo, bueno o malo, sirves para algo. Me aleje del espejo y me dispuse a darme una larga ducha con agua caliente para relajar a Bob, quien despertó muy insistente esta mañana, me dispuse a lavar mis dientes y usar algo cómodo que me permita ser versátil y netamente sarcástico por toda mi morada. Busque en mi cómoda algo desagradable para mostrar y aquí esta, mi linda sudadera de mortal combat, si… como has leído, se trata del video juego más increíble de la historia, lo que más amo de esta sudadera es el emblemático diseño que muestra sangre, amo las cosas desagradables. No pensé mucho más y la pase por encima de mi cabeza, viéndola mucho más linda desde esta vista. — Genial, estoy listo para deslumbrar y ser insoportable un día más. Salí de mi habitación y vi por milésima vez las escaleras *Nota, si tienes a alguna persona que padezca ALL por el amor a lo que creas y ames, no pongas unas putas escaleras en medio de su entorno, son nuestras enemigas. Claro qué, no sería yo quien manifestara aquella queja, aunque parezca un insensible, mamá y papá hacen mucho por mí, cosa que agradezco realmente, aun cuando pienso que es demasiada ayuda, sé que ellos se ven en la necesidad de darme la comodidad y el bienestar qué bien debería tener, por ello maldigo cada segundo qué bajo por las escaleras. — Maldita escalera. Maldito escalón. Maldito diseño. Maldito arquitecto. Maldito… — ¡Buenos días campeón! La voz de papá detuvo mi habitual lucha con la maldita escalera. Puse una mueca de desagrado ante aquel efusivo “Buenos días” — ¿Buenos? ¿Qué hay de bueno? Es un día similar al de ayer, que sí me lo preguntas Titanio, no fue un día muy maravilloso. Es una palabra estúpida ¡Buenos días! Me parece innecesaria, un eufemismo, una clara indirecta qué usas para creer que tú día mejorara solo por decirlo, nunca sabes cómo será tú día, quizás pensaras “Declarar que sean buenos ayuda” pero yo justo ahora derribare esa estúpida creencia, declarar cosas no sirve de nada. Universo, dame un millón de dólares. Universo, quítame la leucemia. Universo, mátame. ¿Ves? Sigo justo aquí, sin un millón de dólares, con Bob y con vida. ¿Te parece que sirve de algo? no lo creo. El audible suspiro de papá me hizo girar mis ojos de forma automática y aquí vamos. — Recuerda qué ningún día es Lo corte de golpe y seguí aquel estúpido discurso que escucho a diario — Igual al resto, qué todos los días podemos vivir nuevas experiencias, cosas buenas y agradables bla bla bla. — Exacto — espeto con suficiencia Lo miré con tedio. — ¿En serio debemos tener la misma conversación cada día? ¿Es necesario Ethan Walker? — replique con aversión La voz autoritaria de mamá me hizo tensarme de inmediato. — Jayden Ethan Walker, no contradigas a tu padre. Me encogí de hombros con desinterés, tomando una de las manzanas del tazón situado en el centro de la mesa y dije. — No lo contradigo Jules, solo digo qué hasta este punto debe rendirse, conozco su discurso, ya me lo he memorizado y sigue sin ser útil. — Ash papá, déjalo estar. Su aura negativa se siente hasta aquí. Mire a Janine con hastío. — Tú cállate ¿no tienes una cita o algo? Oh es cierto… No te soportamos en casa, dudo que alguien fuera de esta familia te estime, mamá está obligada a hacerlo, al igual que papá y a mí ni me agradas y compartimos ADN — Brame con regodeo — ¡JAYDEN! Cubrí mis oídos de forma automática. — Demonios mamá, qué rayos te sucede, no me grites. No había notado la presencia de Janine hasta que abrió su boca para hacer lo que habitualmente hace, quejarse y lloriquear. — ¿Ves mamá? ¿Cómo podre traer a Emma a casa teniendo aquí a este deprimente ser burlándose de mi las veinticuatro horas del día, usando prendas desagradables, con un vocabulario lleno de sarcasmo y repulsión, siendo un total insoportable cargado de desprecio por la humanidad? Ignorando todos los lindos cumplidos de Jan hacia mí, hice alusión a la única cosa que me llamo la atención de todo su estúpido y dramático discurso — ¿Emma? ¿Quién es Emma? — espete de inmediato. Papá me miro con complicidad, mostrando una gran sonrisa. — La porrista amiga de tu hermana — dijo subiendo y bajando sus cejas en un ritmo perturbador. Enarque una de mis cejas en su dirección — ¿Qué te sucede? — Lo mire con extrañeza, ladeando mi cabeza en confusión — ¿Estas teniendo un ataque de pánico o algo? Negó con su cabeza rápidamente — ¡Es una chica Jay! — Ah, bastante ilustrativa tu información, lo primero que pensé es un chico llamado Emma que es porrista y amiga de Janine, bastante certero papá. — expuse con una clara ironía Mamá intervino, tratando de hacerme entender aquella extraña situación. — Lo que trata de decir es qué… una chica inteligente, astuta, linda y de tu edad vendrá a casa. Suspire de forma sonora. — No voy a molestar, no me interesan las personas que se quieran juntar por voluntad con la castrosa de tu hija Jules. — ¡JAY! DEJÁ DE LLAMARME ASI. — Bramo Jan totalmente enfurecida — Shhh — posicione mi dedo índice en mi boca, haciendo un fuerte “shh” para intentar callar al espécimen gritón que esta junto a mí — calla mujer, me duele la cabeza y tu voz chillona es como un cuchillo cercenando mis odios — Promete que no te comportaras como un idiota cuando ella este en casa Jayden. — me miro con comprensión Sonreí de forma audible sin poder evitarlo — Interesante… ¿temes que espante a tu amiguita Jan? Su rostro se tiño de rojo fuego de inmediato, apretando sus labios en una pequeña línea dijo — No es gracioso Jayden. Algo me dice que podría sacar algo bueno de esta situación. — Lo hago si te conviertes en mi secretaria personal por dos meses — Señale con suficiencia La cara de horror de Janine debería ser fotografiada justo ahora. — ¿Qué? ah no, ni de chiste. Suspire de forma sonora — No supone un esfuerzo para mí ser un fastidio Janine, así qué, si me disculpan, iré a mi habitación a poner nothings else matters de Metallica a todo dar, mientras canto como un chico con mudez y problemas mentales. Me levante de la silla lentamente, girándome con el triunfo demostrado en mi expresión, uno… dos… tres… — ¡Espera Jay! ¡ding ding ding! Bingo. Me gire hacia ella, con amabilidad fingida y dije. — ¿Sí, Janine? Podía ver la presión situada en su mandíbula, entre dientes dijo. — Aceptó. Intente fingir qué no escuche aquella afirmación, por lo que puse mi mano derecha en uno de mis oídos, acercándome a ella mostrándome mucho más execrable y aborrecible. — ¿Qué has dicho Janine? No pude escucharte bien. — Esto debe ser una broma — espeto con disgusto — seré tu… — ¿Mi qué? — dije con suficiencia — Tú… secretaria personal. Sonreí con triunfo — Bien, supongo que comenzamos ya ¿no? — Solo será por tres semanas — Me rebatió — Un mes y tres semanas. — Espete de inmediato. — tres semanas y dos días. — Un mes. — Seis semanas. — Trato hecho hermanita — Tome su mano, tratando de no soltar la carcajada que amenazaba con salir Me gire para regresar a mi habitación, cuando escuche. — Espera ¿qué? ¡¡JAYDEN ERES UN TRAMPOSO, REGRESA AQUÍ!! — Golpes a la mesa, seguidos de sonidos generados por las súper rabietas de Jan. — Has tomado mi mano Janine, no puedes retroceder. — Dije con la diversión emanando de mi rostro Papá sonrió de forma audible. — Es cierto Janine, se trata de negocios mi amor. — Ash, ya qué. Pero hemos hecho un trato Jayden, Emma vendrá cada día. Fruncí el ceño en confusión. — ¿Por qué una desconocida vendrá a nuestra casa tan seguido? Janine soltó un suspiro de frustración, golpeándose la frente en el proceso. — Vendrá para mostrarme como seguir con su cargo como la — Se levantó de la silla dando un salto y un grito de niña loca qué casi logra causarme un infarto, obviando que casi muero siguió — ¡LIDER DE PORRISTAS! — Y ahí está, ese grito ensordecedor qué produce su garganta de forma normal, es como si tuviera un megáfono en lugar de cuerdas vocales, es un fastidio. — Ash Janine — Hice una mueca de asco en su dirección mostrando mi desagrado — Para ya de gritar como niñita retrasada, termina tu explicación. Mi paciencia con los desconocidos tiene un límite y lo sabes. Mamá intervino aquella discusión para ponerse del lado de Janine. — Esto es muy importante para tu hermana Jayden, tienes que comportarte. — Bramo de forma autoritaria Posicione mi mano derecha en mi pecho de forma exagerada, mostrándome ofendido. — ¿Por qué siempre piensan qué ahuyentare a los invitados? — Todos me miraron mostrando obviedad en su expresión — ¿Qué? ¿Por qué me miran de esa forma? — Mantuvieron sus miradas discriminatorias hacia mí — Lo haces con todos Jay. Fruncí el ceño — Vale, es cierto. Pero... ¿Por qué están tan seguros de que esta vez será así? Janine rio de forma sarcástica. — Estamos tan seguros de ello, como estamos seguros del hecho de que la tierra es redonda. Posicione mi mano en mi pecho nuevamente, pero esta vez con mucha más exageración — Auch. Que crueles — me encogí de hombros con desinterés y dije — Digamos qué los desconocidos no son mi fuerte. Janine me miro con obviedad y fastidio. — Los seres humanos no son tu fuerte Jay. — Espeto con sarcasmo e ironía — Vale vale, ya hemos entendido todos que soy un fastidio humano. Ahora bien ¿Cuándo vendrá la famosa Emma? Jan abrió su boca para responder, cuando el tono del timbre interrumpió su intervención, para continuar diciendo. — Justo ahora. Hice una mueca de desagrado — ¿Eh? Son las 8:00 am — Espete con irritación Janine puso sus ojos de ciervo bebé en peligro de extinción. — Jay, por favor… no vamos a molestarte. Bufe de forma sonora. — Vale Jan. Comenzó a aplaudir con emoción, saltando de su asiento para correr hacia la puerta, minutos después, estaba absorto con mis audífonos, escuchando “Stay de The Kid LAROI ft Justin Bieber” mientras tarareaba la letra, tocando con mis dedos la mesa, siguiendo el ritmo de la canción. Cerré mis ojos de forma automática, moviendo mi cabeza de un lado a otro, siguiendo la melodía que llenaba mis oídos, de pronto un fuerte aroma floral inundo mis sentidos haciéndome abrir mis ojos en respuesta. Yo… nunca había visto a un ser humano tan hermoso, su rostro lucia tan angelical, demostrando unos labios perfectos y una sonrisa magnifica, su cabello rojo caía despreocupado en pequeños rizos que me parecían tan delicados y perfectos, llegando mucho más allá de su cintura, sus ojos verdes destellantes, sus mejillas teñidas de un rosa muy sutil, la hacían ver tierna y sumamente hermosa, un lindo vestido n***o, lleno de pequeños girasoles envolvía su cuerpo, haciéndola lucir mucho más tierna, por un momento sentí que todo a mi alrededor estaba en cámara lenta, incluso sentí que Justin Bieber cantaba despacio, haciéndome entender con claridad la letra de dicha canción Sus ojos se encontraron con los míos por un momento que me habría gustado que fuese eterno. Aquella burbuja que cree se rompió cuando vi la mano de papá moverse de forma desesperante frente a mi cara. — Jayden ¿te encuentras bien? Asentí lentamente intentando responder a su pregunta. Mamá a su lado se alarmo y corrió hacia mí, tomando mi rostro con sus manos, vi preocupación y miedo en su rostro. — Jay bebé ¿Qué sucede? ¿Te duele algo amor? Finalmente regrese de mi trance y me revolví inquieto en sus manos. — ¡Mamá estoy bien! Ya suéltame. Janine se acercó a mi junto a quien podría suponer es Emma, sentí su aroma mucho más cercano, su rostro se ve mucho más perfecto desde este punto y yo solo no podía escuchar nada más después de eso. — Jay ¿Por qué tienes esa cara? Nos estas asustando. De pronto, una voz poco familiar, cargada de calma, serenidad y delicadeza se escuchó por toda la habitación — Hey ¿te encuentras bien? Eso era lo que necesitaba para reaccionar. — ¿Eh? Yo… yo estoy bien. Debo irme. — Me levante de golpe, corrí hacia las escaleras e intente subir rápidamente, pero no fui capaz de obviar a Bob, quien a mi parecer se estaba burlando de mí, por lo que me vi en la obligación de sentarme en uno de los escalones, tomando con mis manos la parte baja de mi espalda — Demonios Bob, coopera, no me hagas esto ahora. No hoy. — Me levante como pude y seguí mi camino, no sin antes seguir aquella discusión pendiente. — Maldita escalera. Malditos escalones. Maldito cáncer. Finalmente llegue a mi habitación, cerrando la puerta detrás de mí, posicione mi cuerpo en la misma, tratando de recobrar la respiración. — ¿Qué demonios ha sido eso Jayden? — Camine por mi habitación, de un lado a otro, cuestionando mi reacción con esa chica — Por Dios Jayden, hemos visto chicas antes, hemos dormido con chicas antes, hemos disfrutado con chicas antes ¿Por qué rayos has actuado como un puto idiota con esta chica? Es amiga de la insoportable de Janine, eso no puede ser bueno, pero… están hermosa y ese aroma — golpee mi frente en frustración — Ash Jayden ¿qué demonios te sucede? Toques a mi puerta interrumpieron mi auto reclamo, la voz de mamá resonó al otro lado diciendo. — Jay, Janine quiere presentarnos a Emma, ya que pasara mucho tiempo en casa, te daré unos minutos, te esperemos abajo ¿vale? Pánico, no sé qué es lo que siento justo ahora, pero no puede ser bueno. Fue ese justo momento, esos seis segundos qué marcaron mi vida, fue justo ahí cuando supe que estaba perdido, sabía que ese rostro perfecto haría de mi, un manojo de nervios con manos sudadas y un nuevo drama acarreandome, sabía qué... ya no había vuelta atrás.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD