Jayden.-
Por alguna extraña razón mi comportamiento ha cambiado de forma radical, no pensé jamás que sería el tipo de chico que realmente cambio por algo o en este caso “alguien” efectivamente siempre pensé que mi vida sería triste, por ello me apresure a ser yo quién esté a favor de esa tristeza, ya que asemejaba que sería así por siempre, pero heme aquí, despertando minutos antes qué el despertador, sonriendo como un idiota mientras miro el pálido color marfil del techo de mi habitación, olvide la última vez que fui capaz de levantarme sin desear no poder hacerlo, verás, mi vida se ha regido a pensar y sentir qué, vivir nunca sería mejor que morir, estaba en el punto focal donde ambas cosas eran lo mismo para mí, vivo muriendo cada segundo qué pasa, un ejemplo de ello es el incesante dolor por todo mi cuerpo, la ALL se enfoca en mis huesos y extremidades, ocasionándome fatiga y dolor intenso en el proceso, finjo que nada sucede, no para engañar a otros, si no para engañarme a mí mismo, hacerme creer qué ignorando aquello es menos doloroso, pero la verdad es que no… pero justamente hoy, existe algo que me permite levantarme sin querer matar a alguien, nunca me había sentido así antes y es realmente… reconfortante.
El despertador marcando mi habitual tarea ha llamado mi atención.
— Hoy será un mejor día Jay.
Me levanté con algo de dificultad, apagando aquel incesante “ding” del reloj, no paraba de pensar en Emma y me parecía realmente contradictorio vivir esto esta mañana, tenía una habitual tarea ¿recuerdas? Pero esta mañana ha sido atípico todo en general, incluso mis ganas de ¿vivir? Demonios, eso ya es algo extremista, pero lo siento, siento muy dentro de mi qué quizás si existe dicha esperanza de la que se habla.
Me dirigí hacia el cuarto de baño, dándome una larga ducha, encendí mi teléfono con música aleatoria, me sentía bien, lo irónico es qué luego de escuchar “Stitches de Shawn Mendes” la siguiente canción me hizo sonreír como un idiota “Stay”
— Lo sabes Justin, lo sabes.
Salí de la ducha, reproduciendo una vez más esta canción, fui a la cómoda y escogí algo de ropa, lo usual.
Y aquí esta, el momento del día donde mi reflejo frente al espejo me recibe con disgusto, no esta vez.
Mire mi reflejo por millonésima vez, mi ancha sonrisa y mi sudadera de The Walking Dead marcando un escalofriante mensaje “don't dead open inside” me reciben con agrado, amo esta sudadera, la razón por la que adoro a los zombies es porque exclusivamente me he sentido como uno desde qué tengo 8 años ¿gracioso, no crees? Oh vamos ¿quién no quisiera ser un zombie? Pero… en esta ocasión no pienso escandalizar a nadie con mi autentico outfit de día de muertos, por lo que desisto de seguir usándola y opto por una sudadera blanca sencilla, bueno… antes nunca había pensado en lo que sentirían los demás al respecto de mis increíbles sudaderas, pero precisamente esta mañana sé que veré a Emma, quisiera por una vez en toda mi vida parecer un chico normal, veo mi reflejo y luzco algo enfermo ¿Cómo puedo hacer para parecer un poco más estable y no tan… c*****r? Revuelvo un poco mi cabello tratando de lucir despreocupado, como si me levantara como el chico más sexy del mundo.
— ¿Qué hay de nuevo cariño? ¿Listo para enfrentar un día más? — Apunte con mi dedo a mi reflejo con diversión — oh sí, pareces listo para arrasar con todo. — Sonreí una vez más para mí mismo. — Tú, Jayden Walker, sirves para algo, bueno o malo, sirves para algo
Salí de mi habitación, lo primero en recibirme intenta burlarse de mí.
— Malditas escaleras. No van a ponerme de mal humor hoy, no lo harán. — Baje las malditas escaleras lentamente, mis piernas y mi espalda recibiendo la habitual presión debido al dolor que me produce este esfuerzo. — Vamos Jay, son solo escalones.
Finalmente llegue hasta mi destino, caminé hacia la cocina y ese habitual barulló me recibe con euforia
— ¡Buenos días campeón!
Sonreí por lo bajo, papá espera que hagamos lo mismo que hacemos todas las mañanas, pero intentare ser radical esta vez.
— ¡Buenos días familia, es un día precioso! — La primera a mi vista era Janine, con su uniforme de porrista — Luces linda en tu uniforme Jan — Mire a mamá con una sonrisa — ¿es un nuevo corte Jules? Luces preciosa, unos diez años menos ¿Qué hay para desayunar papá?
Creó que debí ser gradual con esto del buen humor, porque mamá quemo su mano con el tocino, papá se ahogó con el café que tomaba y Janine no paraba de mirarme como si fuera un extraterrestre a punto de desintegrarla.
Titanio fue el primero en articular una palabra
— ¿Quién eres tú y que has hecho con mi Jay Jay? — Dijo papá con asombro mientras limpiaba su camisa por las pasadas manchas de café.
— Jayden, tu hijo. — Dije con obviedad
— ¡DEMONIOS PAPÁ! NO ESTA SIENDO SARCASTICO Y GROSERO, REPITO, NO ESTA SIENDO SARCASTICO Y GROSERO. — Grito Jan entre alaridos y asombro
— Lo sé Jan, no puedo creer lo que mis ojos ven. — Papá seguía con sus ojos muy abiertos, esto me estaba estresando.
Los mire a todos con tedio, mamá corrió hacia mí y tomo mi cara con sus manos, besándome por todas partes
— Mi pequeño ha entrado en razón, gracias Dios. Es un chico feliz, eso de orar nos funcionó Ethan ¡¡¡esto es increíble!!!
Me revolví incomodo, limpiando mi cara de las pasadas huellas de labial que mamá dejo en todo mi rostro.
— ¡¿Qué les pasa?! — Espete con irritación
Janine siguió mi pregunta con una respuesta que para todos era obvia.
— No nos has tratado con tedio, es como si fueras un milagro andante, no has insultado a nadie, no has hecho tu discurso de “un mal día, voy a morir, son un asco y bla bla”, incluso has pasado de discutir con la escalera “maldita escalera, maldito escalón bla bla” y tú… tú has dicho que luzco ¿linda? Eso es para nada tu estilo ¿QUÉ NO LO VES?
Me encogí de hombros con desinterés.
— ¡Solo me parece que es un buen día, es todo!
— Demonios Jules, sí está enamorado de la chica.
— ¿Lo crees Ethan?
— Por supuesto que lo está mamá, solo míralo.
— ¿Mi bebé está enamorado?
— Lo está Jules, definitivamente lo está.
Miraba como mantenían esta conversación frente a mí, sin importar que estuviera justo ahí, escuchando lo que decían
— ¡Sigo aquí! ¡PUEDO ESCUCHARLOS, NO ESTOY ENAMORADO!
Janine chillo con su habitual tono
— ¡ACABA DE ADMITIR QUE LO ESTA MAMÁ!
— ¡QUÉ NO ESTOY ENAMORADO!
— ¡QUÉ SÍ!
— ¡QUÉ NO!
— ¡QUÉ SI!
— ¡QUÉ NO! — El timbre sonó, mire mi reloj por instinto 8:00 am — ¡¡YO VOY!! — Me levante de golpe de mi asiento, ignorando las punzadas de dolor de mi cuerpo, corriendo hacia la puerta, intente acomodar mi cabello, respire hondo un par de veces — Vamos Jay, sabes que hacer. — me aclare la voz y tome el pestillo mostrando mi mejor sonrisa.
— ¿QUÉ HAY FAMILIA? ¡SAM ESTA AQUÍ! — Genial, Sam. Cambie mi expresión al instante, por una de hastió — Demonios, como es que este hombre acaba de abrirme la puerta mostrando una ¿sonrisa? ¿Qué rayos Jay? Ni siquiera sabía que tenías tantos dientes.
— Calla idiota. — Dije tajante.
— ¡MAMÁ JULES, TITANIO! ¿Alguien puede explicarme de que demonios me perdí?
— ¡Esta enamorado Sam! — respondió mamá con entusiasmo, cosa que me hizo girar mis ojos una vez más
— ¡QUE NO ESTOY ENAMORADO! — Espete con tedio.
— ¿ESTAS ENAMORADO? — Bramo Sam con una mueca desesperante
— ¡LO ESTÁ SAM!
— ¿POR QUÉ DEMONIOS NO ME ESCUCHAN? — Grite con frustración
— ¡Hola Sam! — Jan ignoro todo lo que hacía solo para enfocarse en Sam y mirarlo como de costumbre, como si quisiera encerrarlo en una caja de vidrio y admirarlo por horas, es tan rara.
— ¡Hola Jan! — Respondió, totalmente ajeno a las babas de Jan.
Janine lo miró con ojos de borreguito huérfano, ha estado enamorada de Sam desde que tenemos 8 años, aquel acto me hizo sentarme y patearla debajo de la mesa
— Auch ¿Qué te sucede? — Espeto en enojo en un susurro
— Se menos obvia ¿quieres? Vas a babear sobre los hotcakes. — Brame con obviedad
Se acercó a mí con la rabia enmarcada en su rostro
— Cállate — dijo susurrando por lo bajo.
Bufe de forma sonora
— Como si no lo supieran todos. — Dije, tratando de ignorar la conversación que mantenían, situación que me estresaba.
— ¿Cómo que Jay está enamorado? ¿Quién es la desafortunada chica?
— ¡Es amiga de Janine, se llama Emma!
— Oh vaya — Sam se acercó a mí, golpeándome con su codo mientras sube y baja sus cejas en un ritmo estresante
— Aparta Sam o te pateare el trasero. — Mi humor tenía un límite, intente mantenerlo pero ya me han cabreado.
— Eso no lo dirías frente a Emma ¿no? — Dijo, con una risilla divertida
— Por milésima vez esta mañana ¡NO ESTOY ENAMORADO!
El timbre sonó una vez más, me tense de pies a cabeza, pero debía simular calma, por lo que intente relajarme en mi asiento, mala idea, parecía un parapléjico con problemas con su silla de ruedas.
— ¿Jay? ¿Estás bien? — Sam me miro con preocupación
— Esta bien Sam, solo intenta simular tranquilidad porque sabe que quien está tocando es Emma ¿no es así, hermanito? — Jan comenzó a sonreír triunfante.
— ¿En serio quieres jugar a eso Jan? Por qué Sam está aquí y sabes que yo…
— ¡CALLATE! ¡CALLATE! ¡CALLATE! — Notó como se ha comportado frente a todos, por lo que arreglo su cabello, su uniforme y se levantó con serenidad — Yo… iré a abrir la puerta, si me disculpan
Sonreí con diversión
— ¿De qué hablan Jay? ¿Qué fue todo eso? — Pregunto Sam con confusión.
Me encogí de hombros
— Tonterías hermano.
Se acercó a mí con interés y duda
— ¿En serio estás enamorado Jay?
Gire mis ojos con tedio, respondiendo a su pregunta dije
— Qué no estoy… — me detuve en seco cuando vi a Emma, lucia hermosa, no sé si es algo posible, pero lucia mucho mejor que el día de ayer y seguro lucirá mejor el día de mañana, su cabello estaba atado en una coleta alta, mostrando sus lindos rizos, pude ver con mayor claridad los detalles de su rostro, como esas bonitas pecas esparcidas por sus mejillas y ahí está, esa hermosa sonrisa, lucía un uniforme similar al de Jan que la hacía ver tan tierna, no sé cómo rayos explicar cómo se siente el solo hecho de mirarla, es sencillamente perfecta en todo su esplendor.
— ¡JAY! — Un grito ensordecedor producido por Sam, me hizo entrar en razón
— ¿Eh? — Moví rápidamente mi cabeza para poder centrarme, necesito adaptarme a Emma o todos pensaran que estoy enloqueciendo.
— Acabas de quedarte en shock como por 2 minutos — me susurro por lo bajo — puedo entender perfectamente por qué estas así hermano, ahora levántate y acércate, te ha mirado todo el rato, puedo ver cuánto le gustas.
— ¿Lo crees Sam? — Pregunte con interés, sin poder evitarlo — Sí me gusta… — me sincere, aquello fue más para mi mismo que para Sam, el solo se limito a asentir y respondió susurrando por lo bajo
— Lo veo Jay. Ahora, mueve el trasero y compórtate — Se aclaró la garganta y siguió — Es un placer Emma, yo soy amigo del tarado.
Emma sonrió nerviosa, mirándome dijo
— Jayden ¿estás bien?
— Hola Emma, si… yo estoy bien.
— Genial Jay, yo… te traje algo — Me dijo sonriendo.
— ¿Me has… traído algo? — Pregunte con incredulidad
— Ehm… sí. — Dijo mostrándose nerviosa — Crees que podamos… — Hizo un ademan de seguir aquella pregunta, pero se detuvo a la mitad de su formulación, mire a Sam con comprensión y el logro entender perfectamente a que me refería, por lo que dijo
— Hace calor ¿cierto? Creo que deberíamos salir ¿no, Jan?
— Concuerdo contigo Sam, vayamos a… ver los pájaros y eso
— Jules, creo que deberíamos irnos con los chicos, ¿no? Los pájaros son… lindos
— ¿Irme? ¿Y perderme esto Ethan? No, ni de chiste.
Miraba a Emma como si mi vida dependiera de ello, por lo que hemos ignorado la patética conversación que mantienen estos locos. Por lo que me aclare la voz y mostré mi cara de súper cabreo.
— Podrían… ¿dejarnos solos? — dije entre dientes, haciendo hincapié en Jules quien pretendía quedarse — por favor
— Claro que sí Jay, vámonos Jules — Dijo papá, mientras empujaba a mamá fuera de la cocina, siguiendo a Sam y a Jan.
Estamos solos…
— Eh… Jayden, le pregunte a Janine sobre ti, espero que eso no te moleste — Podía ver cuán nerviosa estaba ¿le ha preguntado a Janine sobre mí? Eso significa qué… ¿quizás yo le gusto también?
— ¿Le has preguntado por mí? ¿Por qué? — no pude evitar sonreír como un tonto
Me sonrió de vuelta, mostrando un lindo semblante
— Soló quería saber mucho más de ti…
— Siempre puedes saberlo por mi ¿no crees? — Dije, con una sonrisa divertida
— Eso tiene sentido — dijo con obviedad — el caso es qué… me ha dicho qué te gustan los zombies.
Demonios, que mala impresión Jayden.
— Yo… Janine es muy entrometida, no deberías escucharla — Ella quiere saber de ti tonto ¿te gustan no? solo admítelo — Pero sí. Sí me gustan. — Sintiéndome apenado, lo admití.
— ¡También a mí! — Dijo ella con efusividad
— ¿Eh? — No pude evitar mostrar confusión — ¿Te gustan?
— Un poco — dijo soltando una risilla nerviosa
— Emma… — Sé que está fingiendo aquello, por lo que me veo en la necesidad de hacerla sentir cómoda conmigo
— Bueno, no me gustan — admitió — pero sé que a ti sí. Lo que quería decir es… ¿Quieres ver una película este viernes? Es de zombies y… pensé que sería divertido, pero entiendo sí no quieres verla conmigo por qué… técnicamente no nos conocemos aún, solo hemos compartido un masaje, alguna que otra conversación y unas notas de piano, no quiero que pienses que soy rara — sonrió nerviosa — y yo… — se giró de forma automática, diciendo por lo bajo — estas comportándote como una tonta Emma.
Sonreí por lo bajo, definitivamente esto está enloqueciéndonos a ambos, por lo que tome una bocanada de aire y me acerque a ella, tomándola por su brazo derecho, la hice girarse hacia mí
— Me puedes hacer o decir lo que quieras Emma, mientras sea contigo, iré y hare lo que quieras — Dije con comprensión y una sonrisa
Y ahí está, esa hermosa sonrisa qué solo ella puede mostrar, tan autentica, tan diferente, tan única.
— Lo qué te he traído es… sobre ellos, la vi por ahí y pensé en ti… espero que no te importe — Me tendió una pequeña bolsa, la mire con extrañeza, su cara de impaciencia era tan tierna que no podía evitar sonreír como un tonto, pude sacar algo que me pareció ser una camiseta, la extendí y pude ver el logo marcando un increíble mensaje “No puedo ser un chico, seamos ZOMBIES” — ¿Te gusta?
— ¿Qué si me gusta Emm? ¡ESTA INCREIBLE! — La abrace con fuerza, levantándola ligeramente del suelo, escuche su bonita risa, al bajarla nuestras caras quedaron a centímetros de nosotros, por unos segundos no fue para nada incomodo, fue todo lo contrario, algo diferente, Emma fue quien intervino en aquel momento, sin dejar de mirarme o apartarse
— Me gusta Emm, es… es un lindo… un lindo apodo Jay.
— Me gusta cuando me llamas Jay, en tu voz se escucha mejor…
Sonrió una vez más para mí, de pronto la puerta se abrió de golpe haciendo que Emma se apartara de mí por instinto.
— Emma tenemos qué… — Y si, se trata de Janine, es como si hubiera nacido solo para arruinar momentos — Rayos, lo siento mucho… yo no quise.
— Debemos irnos ya, Jan. — Emma tomo el brazo de Janine empujándola con fuerza hacia la puerta, volvió a mirarme una vez más, mostrando su sonrisa dijo — Te veré luego Jay.
— No iré a ningún lado Emm.
¿Qué estás haciendo conmigo Emma?