Capitulo 8

1292 Words
Me toco venir sola a la universidad, porque Ana supuestamente tenía que comprar unas cosas, y digo supuestamente porque seguro salió a verse con su amigo Josh. Primero pase por un café, tenía bastante tiempo ya que solo me tocaba clases de una materia. Lo primero que vi fue a Noah hablando con una pelinegra, los observe durante unos segundos, al parecer a la chica le gusta ya que no para de jugar con su pelo y de mirarlo de forma coqueta. Desvié la mirada, estaba sintiéndome muy celosa pero como no somos nada debo actuar como que no me importa, respire profundo y continúe caminando. —Hola. —Saludo la chica que conocí ayer. —Hola. — ¿Qué tal estas?  —Cuestiono con una sonrisa. —Bien, ¿y tú? —Cuestione devolviéndole la sonrisa, parece una chica agradable. —Bien, tratando de adaptarme a todo esto. —Hola chicas— Saludo Noah mirándome. —Hola. — Contestó Camille, yo solo le sonreí. — ¿Cómo están hoy? —Bien— Le contesté algo seca. —Bueno yo tengo clases así que hablamos más tarde. — Me alejé de ahí, sigo pensando en cómo se veía con la pelinegra y no creo que pueda actuar como si nada pasara. — ¿Sabes si le pasa algo a Jessica? —Escuché a Noah preguntarle a Camille. Me quede quieta para poder escucharlos hablar. — ¿Por qué preguntas? —Responde ella. —Es que la veo rara, esta como cortante. —Bueno pues yo no puedo ayudarte solo hemos hablado dos veces. Empecé a caminar de nuevo, para que no se dieran cuenta de que los estaba escuchando. Parezco una vieja chismosa escuchando las conversaciones ajenas. —Jess. —Me pare al ver a Barto caminando hacia mí. —Hola. —Bese su mejilla. La relación de amistad que tengo con Barto es algo extraña, me cae bien, pero debo fingir que no cuando Ana esta cerca. —Quiero invitarte un helado cuando termines. Ya que no estás con Richard no nos veremos mucho y no quiero que dejemos de ser amigos. —Le sonreí. —Claro que no dejaremos de ser amigos tonto, y si te acepto el helado. Te escribo cuando acabe. Llevo aproximadamente dos horas sentada escuchando al profesor hablar. Nos ha pedido hacerle una entreviste a alguno de los Psicólogos de las distintas universidades, lo único bueno es que es en parejas y me toco con una de las chicas que me agradan.  Luego de que se acabara la clase, nos pusimos de acuerdo para juntarnos y hacer las preguntas y para decidir a cual vamos a elegir. Iba a tomar mi teléfono para escribirle a Barto, pero en eso entro un mensaje de Aarón. Aarón: ¡Hey Chicos! Jessica: Hola Aarón Aarón: Jess cariño ¿Dónde estabas? Ayer fui con los chicos a tu casa y estaba solo Ana. Jessica: O si, es que conocí un chico cuando salí a la feria con Noah y me invitó a salir. Alex Fox: ¿Cuándo saliste con Noah? La verdad no sé si mi amigo es pendejo de verdad o solo se hace. Mejor amiga: ¿Y porque Alex? Alex Fox: Porque esta que se le cae la baba por Jessica y cuando logra salir con ella deja que otro la invite. Noah: ¿Pero qué demonios Alex? Se supone que eres mi amigo. Alex Fox: Porque soy tu amigo es que digo esto. Mejor amiga: Este chico Alex, me agrada. Yo solo leía los mensajes, me causo mucha satisfacción lo que dijo Alex, pero obviamente me hare la loca solo para que Noah me lo diga de frente. —Que suerte tengo. —Levante la viste para encontrarme con Cristian.   — ¿Me estas siguiendo? —Levante la ceja esperando su respuesta. —Si eso me hace ganar puntos, la respuesta es sí. —No pude evitar reírme, es agradable pero también extraño. —Ya me vas a decir quién eres. —Quisiera decírtelo pero me gusta que estés ansiosa por saber. —No estoy ansiosa, solo quiero saber con quién hablo. —Hablas con Cristian. —Lo mire con los ojos entrecerrados. —No seas idiota. —Fue un placer volverte a encontrar muñeca. —Beso mi mejilla y se fue. Mi buen humor se evaporo muy rápido cuando vi la cara de la zorrita de Richard. —Hola. —Saludó. — ¿Qué quieres?— Pregunté enojada. —Solo estoy saludando, deberías ser menos grosera. Seguro por eso Richard te dejo. —O no mi amor, Richard me dejo porque se le apareció una zorra y lo enredó ¿Te identificas? —Yo no lo enrede, el vino porque quiso. —Hare como que te creo. —Le sonreí. —No me importa lo que creas, igual ya lo tengo conmigo.   — ¿A sí? ¿Y donde esta? —Pregunte queriendo molestarla un poco. —Justo donde quiero que este. —La zorrita parece estar muy segura de que tiene, eso me causa más risa, ya que yo también estaba segura y ya saben cómo acabo eso. —No te confíes, recuerda que yo lo tuve primero. —Le guiñe el ojo y la deje sola, eso hará que su seguridad se esfume. Deje de lado la salida con Barto, debía comprar algo lindo para la dichosa fiesta, ya después me como ese helado con el grandote. Entre a mas de tres tiendas y en ninguna encontré nada que me agradara, por eso me gusta venir de compras acompañada, así tengo otra opinión. Entre a la cuarta tienda, esta será la última, si no encuentro nada que me guste usare algo de lo que ya tengo. —Este no me gusta, este está peor.  — ¿Hablas de la ropa o de alguien en específico? —Preguntó Noah detrás de mí.   — ¿Por qué? ¿Te sientes inseguro? —Respondí sin quitar mi vista de la ropa. — ¿Estas enojada conmigo Jessica? —Pregunto luego de un corto silencio. — ¿Por qué lo estaría?  —Di la vuelta para observarlo. —No lo sé, es que estas distinta. —Respondió inseguro. —Estoy como siempre he estado. —Deje la ropa, no me gustaba nada, así que ya no iba a perder más tiempo. — ¿Me acompañas a la casa? —Cuestione tratando de alivianar las cosas un poco. —Claro, vamos— Salimos hacia la casa en silencio. Cuando llegamos ya estaban los chicos ahí.  Me quede mirando a una chica que era totalmente desconocida para mí. —Hola. —Saludan todos al vernos. La chica se para y le dio la mano a Noah. —Hola, yo soy Samanta ¿Tu eres? —Yo soy Noah, mucho gusto— Respondió Noah muy amable. — ¿Y esta quién es? —Le pregunté a Ana. —Es Samanta, la chica que contrate para que nos ayude en la casa. —O Samanta, ¿Entonces tu contratas chicas sin consultarme primero? —Cálmate Jess, te lo iba a decir cuando llegarás. —Bueno, está bien. ¿Ya está todo listo para la noche? —Solo hay que comprar algunas cosas. — ¿Necesitas que te ayude en algo?  —Pregunte rogándole a Dios que dijera que no, en realidad no la quería ayudar en nada, solo estaba siendo amable. —Creo que Samanta se ocupara. Quizás Noah la pueda ayudar. —Me miro con una sonrisa, quizás esperaba que eso me pusiera celosa. —No creo. El estará ocupado haciéndome compañía.  —Le sonreí de vuelta. Mire a Samanta antes de agarrar a Noah de la mano, necesitaba marcar territorio, porque ya había decidido que Noah iba a ser mío. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD