La alarma vuelve a despertarme, con toda la haraganería del mundo me levanto. Fui a la habitación de Ana, a ver si estaba y parece que ni siquiera paso la noche aquí, la cama estaba tal como la había dejado antes de irnos a la fiesta, en la cocina tampoco estaba, ni en ningún lado de esta casa, es más que obvio que no paso la noche aquí. Mire mi teléfono y no había señal de vida por su parte. Quizás la encuentre en la universidad.
En la universidad al primero que veo es a Barto.
—Hola ¿Has visto a Ana?
—No, la última vez que la vi estaba en la fiesta hablando con un chico.
— ¡Por Dios! Sí, yo también la vi hablando con ese chico ¿Y si la secuestro con el fin de hacerla su objeto s****l? —Murmure sonando paranoica.
—Que chistosa. Nadie que esté en su sano juicio secuestraria a tu amiga. Seguro paso la noche con él, no te preocupes mucho.
—Y tu muy ardido por eso. —Me burle. — ¿Has visto a Richard?
—Hoy no, pero me envió un mensaje diciendo que nos veíamos aquí.
—De acuerdo. —Le sonreí. —Me voy a clase. No pienses mucho en Ana, que te saldrán cayos.
Antes de entrar al salón de clases mi teléfono vibro. Lo saque a la velocidad de la luz, respire con alivio cuando vi el nombre de Ana en la pantalla.
Buenos días bombón, estoy bien, tranquila. Necesito que me pongas una excusa, no podre ir a la universidad hoy. Te explicare en la casa.
Al leer el mensaje más alivio sentí, esta niña me debe muchas explicaciones.
Hasta que te dignas aparecer. Ya hablaremos tú y yo.
Termine de entrar al salón de clases y me senté en frente.
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El día transcurrió lento, hasta que por fin termino. Hoy no vi por ningún lado a mi supuesto novio, ni volví a ver a Barto, en realidad no vi a casi nadie conocido. En el estacionamiento vi a Noah, este es el momento perfecto para aclarar lo que paso en la fiesta.
—Hola. Tenemos que hablar. —Dije llegando a su lado.
—Hola. —Saludo incomodo.
—Lo que paso anoche, lo hice sin pensar. Yo nunca te besaría, tengo novio y no es correcto. —No me dejo terminar.
—Sí, se que fue un error, que no debió suceder, descuida. No diré nada. —Respire aliviada.
—Gracias. —Murmure y una vez en el auto salí con dirección a la casa. Me pare en una cafetería antes de llegar y compre café para Ana y para mí.
Entre a la casa y la encontré dormida en el sofá, me le lance encima.
—El sofá no es para dormir estúpida. Levántate. —Ordene.
—Idiota. —Se quejo.
—A ver tarada. ¿Por qué no llegaste a dormir? ¿Por qué no fuiste a clases? Y lo más importante ¿Qué diablos te hiciste después de la fiesta? —Me acomode a su lado esperando que me contestara.
—Me quede dormida en el departamento de Josh.
— ¿Eso qué significa? ¿Tuviste sexo salvaje, cierto? —La mire con decepción.
—Salvaje no, sexo sí.
—Y lo dice muy normal ella. Pero cuéntame más ¿Cómo estuvo? ¿Qué tan grande es su amiguito? ¿Eso quiere decir que ya no eres virgen? Espera dos segunditos ¿Quién demonios es Josh? —La mire desconcertada.
—Son muchas preguntas. Por Dios, ni que seas detective. Josh es el chico con el que estaba hablando en la fiesta.
— ¿En serio? Lo conociste en la fiesta Ana. Tienes que ser más respetuosa con tu cuerpo, actuaste como una zorra.
— ¿Cómo una zorra? Pero si soy casi una monja. Las cosas fueron muy simples, el chico me gusto, me invito a su departamento y yo acepte.
—Hablo la monja del año. Déjame ver una foto del tal Josh. —Después de ver una foto del famoso Josh, debí admitir que no está mal. —No está nada mal, pero aun así actuaste mal. Pero bueno, después que te desapareciste en la fiesta me encontré con Noah y lo bese. —Trate de hablar lo más calmada que podía, sentí un alivio al decirlo en voz alta.
— ¿Qué? —Grito como una loca. — ¿Te besaste con Noah?
—Dilo un poco más alto, que no te escucho la vieja sorda de la esquina.
—Por Dios, te besaste con Noah, no me lo puedo creer. ¿Y qué dice Richard? Estoy segura de que no puede ni con el mismo.
—Ya cállate. El no sabe nada, aún. Así que no se hablara más del tema.
—Pero yo necesito los detalles. —Hizo puchero.
—No se hablara del tema.
Hice que Ana fuera a preparar algo de comida para las dos, cuando su teléfono sonó, anunciando un nuevo mensaje.
—Ana, tienes un mensaje del chico lindo, Josh. ¿Puedo abrirlo? ¾Grite para que me escuchara.
— ¡No Jessica! —Grito de vuelta.
— ¿Pero por qué? Si tu estas lejos y yo aquí, podría decirte lo que dice.
—Porque es mi teléfono y yo digo que no. —Lo cogió y empezó a leer el mensaje. Se formo una sonrisa en su rostro y eso me intriga.
— ¿Qué dice? —La mire con interés.
—Me está invitando a tomar un café.
— ¿Un café? ¿Así es como le llaman ahora? Seguro te está pidiendo que vuelvan a tener sexo porque lo dejaste completamente loco y deseando más. ¾Rió ante mi comentario.
—Te estoy diciendo la verdad, yo saldré a tomar un café con él y tú puedes llamar a Richard o a Noah para que estrenen el sofá.
—Pero si el sofá es viejo. —Fruncí el ceño confundida.
—Pero yo hablo de estrenarlo de otra forma. —Me miro con una ceja levantada. Le lance un cojín directo a la cara. —Eso es por pervertida.
—Yo no soy la que anda de calenturienta con Noah. —Agarro su bolso y salió antes de que le lanzara otro cojín.
—Yo no siento calentura por nadie. —Le grite antes de que cerrara la puerta.
Me puse a ver Supernatural, Dean está para chuparse los dedos y Sammy, tan tierno con sus hoyuelos, yo me los comería a los dos y no dejara ni la ropa. De ellos me dejo dar hasta latigazos.
Pensamientos impuros.
Después de tres horas de deleitarme con esos dos hombres tan hermosos, me levante a buscar algo para cenar, no había nada, juraría que hasta vi tela de araña en la despensa. Y esta Ana que no llega. Decidí enviarle un w******p, como ella está afuera, puede traer algo de comer para mí.
Ana bombón, no hay nada de cenar ¿Puedes por favor traer algo o venir a prepararme algo?
Visto a las 8:04 PM.
Entonces no me piensas contestar
Visto a las 8:07 PM
Hija de Satán, te estoy escribiendo. Léeme.
Visto a las 8:15 PM
Tengo hambre, por el amor de Dios.
Visto a las 8:20 PM
Moriré virgen por tu culpa.
Visto a las 8:25 PM
ANAAAAAAAAAAA
Visto a las 8:30 PM
Si muero, quedara en tu conciencia.
Visto a las 8:32 PM
Deje el teléfono en el mueble, es obvio que no me va a contestar. Ella tiene una cita hasta un martes por la noche y yo, aún teniendo novio, no tengo nada. Después de que ya me había resignado, mi teléfono sonó.
Déjame en paz, estoy disfrutando de un rico y suculento sexo oral. Dios Jessica, te llevare algo en un rato y consíguete una vida.
A las nueve y diez minutos se digno aparecer, con unas míseras papas fritas, un sándwich y un jugo. Luego de comerme ese tan pequeño pero delicioso banquete, me fui a dormir.