—Soeh, ¿Me oyes?... Hija, ¿Que sucede?. — pregunta Aitana preocupada, pero no consigue respuestas.
—Oye... Soeh te pasó algo, responde por favor. — pregunta Roberth desconcertado.
—Dejen que yo pregunté y saquen a esa mujer, de aqui tengo un pésimo presentimiento de ella. — dice Bacco y ellos asienten. —Olvide decir, que la vigilen algo me dice que tiene que ver con lo que está pasando. — comenta nuevamente.
Cuando los chicos se acercaron a la señora de servicio, está cambio su rostro amable por uno muy horrible y atacó. Pero para su sorpresa Soeh ya estaba de frente a ella. Todos dentro del comedor quedaron estupefactos, observando la rapidez de la chica.
—Que pretendes hacerle a mis hermanos. —:pregunta Soeh y la furia se podía ver en sus ojos, así que tomo a la cocinera por las manos y de un solo movimiento la tumbó en el suelo, dejando a todos boquiabiertos y murmurando.
—Eres una insolente, pero ahora será más fácil deshacerme de ti ¿Quien diría que tendría el placer de hacerlo con mis manos?. — comenta la malvada mujer, pero Soeh volvió a dar un movimiento rápido dejándola inmovilizada.
—Puede que lo sea, pero por lo menos... no te voy a dar el gusto, no seré la niña más fuerte del mundo, aunque pensándolo bien no tengo idea de cómo te pude derribar. — dice Soeh, algo sorprendida.
—Oye, Soeh de momento. Pensé que no eras tú y ya sentía un poco de miedo. — dice Isaac y los demás chicos, asienten.
—Basta de charlas... mocosos entrometidos que para ustedes también tengo una sorpresa, ese orfanato donde estaban solo los hacían reprimir sus fuerzas. Ninguno de ellos eran niños normales. — comenta la mujer, pero aún así la tienen bajo control.
—«!No me digas¡» Y por qué cuando empecé a trabajar no me pasó nada. Si según tú, era solo en el orfanato. — le responde Isaac.
—Ellos también tienen poderes sobrenaturales, pero se alimentan de la misma proteína que les daban a ustedes en el orfanato. — contesta la mujer.
—Alguien te envió hacernos daño, porque no entiendo el motivo qué digas qué sería para ti un placer... asesinarnos con tus propias manos. — interviene Lucca y lo observa con ojos de furia.
—No me digas que cada uno de ustedes no sabe la razón por la que asesinaron a sus padres, pues yo le voy a contar porque: cuando nosotros llegamos a la tierra, descubrimos que habían seres extremadamente fuertes y decidimos hacer un experimento. Pero no contábamos con que la mismas personas, qué nos ayudarían a experimentar se volvieran en contra así que decidimos eliminar a las personas que tenían conocimiento de todo eso. Y ustedes mocosos son el resultado de un experimento, porque creen que Soeh puede leer mentes y tiene una fuerza descomunal pero solo cuando está enojada. — contaba la mujer intentando escapar.
—No importa, la razón por la que asesinaron a mis padres… de igual manera no soy culpable de sus actos, pero tú te atreves a hacernos daño. — le dice Soeh a la mujer y ella se sorprender al ver que los ojos de la chica cambiaban de color.
>Todos en el comedor se veían sorprendidos, los ojos de Soeh cambiaron a un azul marino y luego a verde. Algo andaba mal o eso tenía que ver con los supuestos poderes.
Camino más cerca a la mujer y colocó su mano en la frente, para ver una película pasando frente a sus ojos. No podía creer, pero cada uno de ellos estaba destinado a estar juntos.
De momento, se atravesó una imagen vaga dónde se podían ver los padres de Soeh y ella se alejó con rapidez.
—Enana qué fue lo que viste. — pregunta Isaac, quien solía decirle así de cariño.
—Vi a mis padres y también cómo fue que llegamos al orfanato, las monjas lo sabían todo… no sé si sólo nos querían ayudar o tenían algún otro propósito. — responde Soeh y ellos se sorprenden aun más.
—Señora Aitana usted sabía que teníamos poderes sobrenaturales o también pertenece a las personas que poseen, esas habilidades tengo esa duda entiéndame. — dice Noah y ella lo observa detenidamente.
—Yo soy un genio de la ciencia, Noah y poseo un gran poder de magia. Pero no tengo el don de percibir a los seres malos, lo mismo es Robert el tiene una velocidad excesiva… Siempre fue el mejor en la universidad y cuando nos decidimos casar la madre superiora nos advirtió que si teníamos un hijo podía convertirse en un monstruo, como también podía ser un niño con poderes normales. — cuenta Aithana, con los ojos llenos de tristeza.
—Pero, ¿cómo lo hicieron conmigo? Si yo nací en Venezuela. — pregunta Soeh.
—Ja, ja, ja. Eres tan inocente, nuestra legión está situada en todo el mundo… ni tienes idea de cuántos más como tú y como yo ahí en la tierra. — dice la mujer con tono burlesco.
—Entonces no eres la única, que tal si salimos al mundo a buscar al resto de estos parásitos. — dice Lucca y Isaac lo detiene.
—Ni tú, ni tú y tú... tampoco pueden hacer eso. — les dice Isaac señalando a Soeh, Bacco y Lucca.
—¿Por qué? Si también tenemos habilidades. — dice Bacco, levantando el mueble con una sola mano.
—Son muy chicos y no pueden, es una orden no es una sugerencia. — dice Isaac y escucha a alguien murmurando bajito.
—Se creé nuestro padre… siempre tenemos que hacer lo que él diga. — murmura bajito Dylan.
—No es que siempre quiera que hagan lo que yo digo, solo es cuando se trata de cosas como está[…] siento miedo de perderlos. — comenta Isaac.
—Ustedes son tan patéticos, mejor tomen una decisión rápida por qué puede que ya vengan por mi. — dijo la mujer y buscamos cadenas para atarla.
Nos fuimos hasta el ático y la escondimos allí, le inyectaron un sedante para que no diera problemas. Luego nos fuimos a la sala otra vez.