-¿Te sientes mejor? - me pregunta. -Si, muchas gracias. Lo has hecho genial, pareces doctora. - contesto mirándola a esos orbes marrón claro que me derriten. -Gracias, me gusta la medicina, pero la contabilidad me daba más dinero y abría mejores puertas. - sonríe. -Es verdad, pero hubieras sido un gran médico. Lástima, aunque pensándolo bien; mejor para mí, así te tengo como el mío personal. No podría compartirte con un hospital. - se ríe más fuerte y me encanta. -Pero me debes compartir con tus hombres, aunque no te guste. Eso hace una buena esposa de la mafia, ¿o no? - cuestiona y tiene razón. -Sí, debe demostrar compasión y ayudar en todo, crear lazos irrompibles con el personal para así evitar traiciones. - debo trabajar en mis celos, sino no podré dejarla

