-¡Suéltame animal! - me dice furiosa, palmeo sus nalgas con fuerza. -¡No seas insolente! - le digo con la voz gruesa y un poco oscura por la excitación que me ha causado estar luchando con ella. -¡Que me bajes Nikolay! ¡Cómo te atreves siquiera a hablarme luego de irte sin aclarar las cosas! - me chilla golpeando mi espalda. -Ahora hablaremos. - le contesté. -¡No me interesa hablar ahora! ¡Quiero que me bajes! ¡Suéltame troglodita! - grita removiendose. -¡Hablaremos ahora, te guste o no! ¿No es que soy un troglodita? Pues verás de lo que soy capaz, ¡así que ya cállate o no respondo! - le digo palmeando otra vez sus nalgas con fuerza. -¡Esta me las pagas Nikolay Dmitriev! - me dice y solo quiero follarla hasta que pierda el conocimiento. -¡Y usted

