Miraba a la pequeña Luna tomando lección de violín de la tarde la niña tenía mucho talento —Perfecto señorita Von Parker —felicitó la maestra de marcado acento francés—, toma un descanso de cinco minutos y retomamos dónde quedamos. La niña asintio ante la orden de su maestra, la pequeña dejó el refinado instrumento con delicadeza en el pedestal para luego acercarse a su niñera. —Noa —llamó con su dulce vocecita—, ¿Me viste? Ya casi me sale por completo. —Si te vi —responde notablemente emocionada—, lo haces muy bien. —Abuelito vendrá, quiero tocar para el. —Perfecto de seguro a tu abuelo le gustará, ahora ve con tu maestra —dijo la morena al ver que la maestra hacía señas a la pequeña. «Tenia un par de días sin saber de Cameron, las ganas de hablar con mi amiga cada vez eran

