La swite estaba llena de hermosos arreglos de rosas y otros tantos de flores exóticas, también de cajas de obsequios y decoraciones con frutas. —¡Nini! —dijo Cameron impresionada con la variedad de presentes en la habitación la pelirroja comiendo una fresa cubierta de chocolate—, Takeru es todo un principe. Suspiraba degustando el dulce sabor de la fresa y el chocolate fundiéndose en sus labios, estaba feliz por su amiga y todas las cosas buenas que le estaban sucediendo. Una parte de ella quería que algo así le ocurriera a ella no era envidia pero si quisiera que alguien le diera atención, sentir que alguien la quería. —No son para mí —dijo la morena leyendo la nota de uno de los ramos de flores—, ciertamente Takeru es un caballero pero este no es su estilo. —¿A no? —inquirió Camero

