Capitulo 2: El Contrato

3167 Words
Leah por un momento no pudo apartar la mirada del cuerpo tan atractivo de aquel hombre. Del cual aún se podían ver cómo ligeras gotas de agua recorrían los bien marcados pectorales y músculos de ese ser tan perfecto frente a ella. Nunca había visto un hombre tan hermoso y guapo como lo era Aiden. A decir verdad, nunca había estado con un hombre, así que no imaginaba que pudiera existir uno así de perfecto. De inmediato al darse cuenta de que había estado observándolo de más y sobre todo ante esos pensamientos tan impuros, se sonrojo intensamente, desviando su mirada hacia un lado. Aquello por supuesto que no había pasado desapercibido para Aiden, quién con diversión y gusto la observo sin pudor alguno de la cabeza a los pies. Leah aún vestía su uniforme de azafata. El cual aquel hombre lobo podía jurar que le quedaba perfectamente bien, tan bien ceñido a su curvilíneo cuerpo. También reparo en el hecho de que está traía consigo su equipaje. Se le hizo extraño, más sin embargo no dijo nada, solo se dio la media vuelta ingresando de nuevo a su habitación. Leah al verlo hacer eso y antes de que la puerta se cerrará delante de ella. Se armó de valor e ingreso a la suite de aquel hombre. Sin pensar en los probables riesgos en los que se viera expuesta estando a solas con aquel sujeto. Pero a pesar de ese miedo estaba más que empecinada en querer devolverle la tarjeta de la habitación que le había puesto a su disposición, que no reparo en lo que estaba haciendo por mero impulso. Pero es que tampoco podía creer que esté fuera a ser demasiado grosero para darle la espalda de esa forma. Y dejarla en la puerta como una tonta. Claro que no iba a permitir tal insulto. Aiden simplemente fue a sentarse en el sillón más pequeño de la sala de estar. La cual era de un diseño diferente a los de la otra suite. Esta parecía estar de acordé a los gustos de ese hombre. Entre acabados de madera rústica y colores grises y negros. Un contraste perfecto para un hombre de negocios y alguien así de importante para él. Todo en esa habitación gritaba su nombre y elegancia en ello. Leah ignoro esto y se acercó hasta donde su nuevo jefe se encontraba. El la miro detenidamente, mientras se disponía a comer lo que parecía ser un pequeño canapé de cangrejo. -No quiero quitarle mucho de su tiempo, Señor Knight. Pues imagino que es un hombre con demasiadas cosas por hacer. Solo vine a entregarle esto. – le dijo seria y respetuosamente mientras le extendía la tarjeta dorada hacia su dirección. Aiden en lugar de tomar la tarjeta, simplemente paso de largo y tomo una copa de vino que recién se había servido. - ¿Acaso la habitación no fue de su agrado, Señorita Williams? - pregunto este algo confundido. Pensando que quizá no había sido suficiente para ella. Y tal vez quería algo más lujoso. Después de todo. Y a pesar de saber que era su mate. Podía jurar que quizá se trataba de otra de esas chicas superficiales que había conocido antes de encontrar a Leah. - Podemos arreglar esto y mandar modificar su habitación a su gusto si así lo desea usted. Solo pídalo y créame que haré lo necesario para cumplir todas sus demandas. - Aiden tras decir esto, le dedico una sonrisa ladina, ese hombre era demasiado altanero y prepotente. Pero ¿Que más se podía esperar de un alfa dominante como él? Leah se sintió un poco ofendida ante esto. Pero no podía hablar con el de esa manera. Y más si ese hombre se encontraba solo con esa toalla. Sin duda alguna era todo un deleite visual. Pero tuvo que mantener la compostura y hablar lo más natural posible con el sin perder los estribos. O sin dejar evidencia que verlo en ese estado, la alteraba bastante. -Señor Knigh creo que está un poco confundido. Yo no he venido a reclamar por más lujos o queriendo algo más para mí. He venido a devolverle la suite y a pedirle que por favor me acomode en otra de las habitaciones, junto con mis demás compañeros. - Demando ella, cruzándose de brazos, mirándolo determinadamente. Aiden la observaba completamente incrédulo, pues dudaba de que aquello fuese a ser cierto, sin embargo, noto que en el bello rostro de ella no había ni una pizca de burla, al contrario, se mantenía firme y entonces vio que hablaba muy en serio. -Señorita, no sé si Félix le haya explicado, pero yo le he puesto esa habitación, especialmente para usted a modo de disculpa por lo sucedido en el avión. -Yo acepto sus disculpas, Señor. Mas no acepto la habitación que me ha querido dar. No es justo que mis compañeros lo vean y tomen esto como una especie de favoritismo de su parte. Así que, si me disculpa, iré a decirle al Señor Félix que usted ha aceptado darme otra habitación, con su permiso y buenos días. – Dijo, antes de darle una pequeña reverencia de despedida y salir de ahí lo más rápido posible. Se dio la media vuelta y ni bien llego a la puerta, cuando ante ella se colocó Aiden, lo cual provoco que ante la rapidez con la que este se movió, ella chocara de lleno contra su pecho. Leah se quedó algo desconcertada ya que para que eso pudiese haber sucedido este tenía que haberse movido a una velocidad sobrehumana, además este no se notaba cansado ni agitado ante tal rápido movimiento. -Yo no he aceptado tal cosa- Le dijo, mientras que con ambas manos la sostenía firmemente de los hombros. Y acariciaba sobre su ropa. Leah solo pudo quedarse quieta ante el toque de aquel tipo. No sabía porque, pero aun sobre su blusa, aquello se sentía tan bien y tan cálido. – Además no tiene nada de malo que yo quiera brindarle comodidad y algo más a una dama tan hermosa como usted. – Aiden, deslizo una de sus manos hasta alcanzar uno de los mechones sueltos del cabello de Leah, para después llevarlo hacia su rostro, olfateándolo intensamente. Su exquisito olor comenzaba a embriagarlo y provocaba que su lobo interior se volviera loco. Ella rápidamente se alejó de él, retirando su cabello y su cuerpo de aquel hombre que en serio parecía solo querer acosarla. ¿Es que acaso se sentía con el derecho de hacer eso con todas las mujeres solo por ser rico y apuesto? -Está bien, no me de ninguna habitación, me las arreglaré por mi cuenta- Leah quiso nuevamente pasar a un lado de él, pero este con gran fuerza y atrevimiento la tomo de su cintura, elevándola en el aire, cargándola sobre uno de sus hombros. - ¡Oiga! ¡Qué cree que está haciendo! – Exclamó ella realmente asustada, dándole algunos golpes con sus puños sobre su espalda desnuda. Pero eso a él no le afecto en lo más mínimo, camino hasta la cama, donde la aventó con suavidad, colocándose después sobre ella. – ¡Esto está mal! ¡¿Acaso está loco?! Dijo ella, removiéndose debajo de él, Pero Aiden ni se inmuto, solo permaneció quieto, sosteniendo ambas de las manos de ella sobre su cabeza, mientras que su otra mano, descansaba en uno de los delgados muslos de Leah. - ¡Ya le dije que me soltara! - Y era inútil, por más que ella gritara nadie la escucharía y mucho menos él la soltaría. Además, se encontraban en el último piso de aquel enorme edificio. -Si no quiere la habitación, puede quedarse aquí conmigo- Le ofreció sugerente, mientras se agachaba lo suficiente para olfatear el cuello de ella. Leah se alarmo en seguida, pues aquel hombre se había colado entre sus piernas, y como solo llevaba una toalla, podía sentir toda su enorme erección, sobre su entrepierna. - ¿Qué piensa hacerme? - pregunto ella con temor, mirándolo realmente asustada. Aiden no sabía porque, pero aquello le gustaba. Sus instintos de alfa le pedían a gritos que la sometiera, pero aun así sabía que no era la manera correcta de hacer las cosas. Tenia que controlarse y explicarle la situación antes de poder intentar algo con ella. Había cierto protocolo a seguir. Así que ya mas concentrado, solo beso su cuello, dejando a Leah estupefacta, y con una increíble sensación, en todo su ser que ella aun no lograba comprender del todo. Aiden la soltó, y se acomodo sobre la cama, sentándose correctamente. Leah quiso ponerse de pie y correr en seguida, pero, Aiden la miro fijamente, y con eso ella entendió que no debía moverse de ahí. Por alguna extraña razón lo estaba obedeciendo. Eso no podía ser nada bueno. -Señorita Williams. Existe otra razón por la cual la he querido mantener cerca. - ¿Cuál es esa razón? - pregunto ella realmente desconfiada y temerosa de la respuesta. -Usted es mi pareja destinada. – le soltó sin más. Lo que menos quería ahora era perder el tiempo. Tras haberla encontrado ya después de tantos años era algo por lo que debía apurarse y hacerla su Luna. - ¿Qué es eso? -Esto Señorita, es un tema difícil de tratar y más con humanos como lo es usted. - ¿Humanos? ¿Por qué habla como si usted no lo fuera? Aiden se quedó en silencio, y después de que Leah entendiera un poco lo que este trataba de decirle, de inmediato se levantó y corrió hacia la salida, pero, aquel sujeto fue más rápido y volvió a tomarla entre sus brazos. -Escuche no sé qué diablos sea usted, pero le aseguro que no lo dejare que me coma tan fácilmente, se defensa personal y…karate eso si- Le dijo ella inocentemente, y ese comentario hizo reír a Aiden. – No es para que se ría, se lo estoy diciendo muy en serio. - Siguió forcejeando para liberarse de su agarre, pero ese tipo era demasiado fuerte. - ¿Comerla? -Dijo quedándose muy pensativo, después de tomarle otro significado mejor, sonrió pícaramente. - Bueno no lo haría tan literal, pero sí de otra manera…-Le confeso este de manera seductora, mientras acariciaba las piernas de Leah. - ¡¿Cómo se atreve a tocarme así?!- Ella trato de golpearlo, pero Aiden la detuvo. Quedando ambos muy cerca. Demasiado para el gusto de Leah. -Por el momento créame que estoy tratando de contenerme, pero no le aseguro que esto dure mucho. Tarde o temprano la reclamare como mía. - ¿Qué quiere decir con esto? ¿Cómo que suya? -Para esto puedo explicarle, pero necesito que se tranquilice primero. - le pidió, casi susurrándoselo al oído. Para Leah tenerlo así y tan cerca no le ayudaba mucho para coordinar sus pensamientos. Ella se tranquilizó, pero algo ruborizada le dijo: - Esta bien, hablare con usted, pero primero. ¿Podría ponerse algo de ropa? – Aiden quien se dio cuenta finalmente de que se encontraba solo con la toalla puesta. Rio y asintió accediendo a ponerse más decente para poder hablar con ella. (………………………….) Aiden le pidió a Leah que lo esperara en la sala, y ella así lo hizo, permaneció durante unos 15 minutos aproximadamente debatiéndose en si seguirlo esperando o irse de ahí. Pero algo dentro de ella le decía que quedarse era lo correcto, además la curiosidad podía más que su miedo. Se frotaba las manos, en muestra clara de nerviosismo, no sabía qué hacer. También tenía, hambre y ver la mesita llena de mucha comida y bebidas no le ayudaba mucho. Su estómago comenzaba a pedirle alimento. Aquel hombre por supuesto que le había dicho que podía ponerse cómoda y que podía tomar lo que quisiera de ahí pero aun así desconfiaba bastante de sus buenos modales y de aquellas intenciones para con ella. Después de unos minutos más de espera, Aiden finalmente salió del cuarto de baño, en el cual también tenía un enorme guardarropa. Lucia increíblemente bien, vestido de un traje a tres piezas de color azul marino intenso, una camisa blanca, y una corbata de color gris y azul a rayas. Salió mientras terminaba de arreglarse las mangas de la camisa, Su cabello oscuro, estaba peinado prolijamente, con algunos mechones sueltos cayendo sobre su ojo izquierdo. Su colonia era irresistible y Leah podía jurar que tal vez usaba una de alto costo y de marca reconocida. Al darse cuenta de que de nuevo lo estaba viendo de manera fija y completamente embobada, solo giro su cabeza hacia la gran ventana. Aiden pronto le hizo compañía sentándose en la silla, enfrente de ella. Este al notar que la mesa aún estaba intacta solo negó reprobatoriamente con la cabeza. -Creí que si tenía hambre – Dijo algo preocupado de que ella no haya querido comer. Pues si iba a ser su pareja esta tenía que alimentarse bien para poder criar a sus cachorros. -No se preocupe, mejor dígame lo que quiere decirme, por favor- Le pidió ella algo desesperada. Pues ya quería irse de ahí. Aiden al ver la determinación de la mujer decidió no hacerla esperar más. Alguien toco a la puerta y el atractivo hombre le permitió el pase. -Buenos días, Señor Knight, Buenos días para usted también Señorita Williams- Les saludo Félix de manera cordial y con bastante respeto. -No entiendo… ¿Qué hace el Señor Jones aquí? - Pregunto ella confundida. -Yo lo mande llamar- Contesto con simpleza, mientras terminaba de beber su vino. Félix camino hacia ella, extendiéndole dos enormes sobres llenos de hojas. Ella se quedó algo confusa ante esto, pero restándole importancia, tomo uno de ellos, uno que venía en una carpeta de color azul. “CONTRATO DE CONFIDENCIALIDAD” se podía leer en la primera hoja, con letra enorme y bastante legible. Leah alzo su mirada hacia Aiden quien solo, le hizo un gesto para que empezara a leerlo. Ella a regañadientes accedió. Sus ojos avanzaban con gran rapidez, hasta que llego a un artículo en especial. Articulo 10.- “La parte involucrada, accede a no divulgar información, fotografías, o algo referente sobre la verdadera naturaleza del Señor knight y todo lo que lo involucre a el de manera directa” “La parte involucrada está de acuerdo con aceptar estos términos, de lo contrario se rescindirá del contrato, y esta se verá obligada a pagar una multa de la cantidad que el Señor Knight proponga” “Se deberá tomar en cuenta las temporadas de celo en las que se encontrará el Señor knight, y sus transformaciones en “HOMBRE LOBO” o “LICANTROPO”, la parte involucrada deberá estar presente en cada una de estas dos situaciones sin importar nada” Tras leer la palabra “Hombre lobo”, “licántropo” y “Celo”. Leah dejo de leer, ella permanecía con la boca y los ojos totalmente abiertos, dejo de lado el contrato para observar a Aiden quien la miraba fijamente, atento a cada una de sus expresiones. -E-Esto es un chiste ¿verdad? - Pregunto ella, con una sonrisa nerviosa. Pero sin embargo aquel hombre permaneció demasiado serio. Ella continúo leyendo hasta terminarlo. Cuando lo hizo, tomo la otra carpeta de color amarillo y con temor comenzó a leer. Esta a diferencia de la anterior, tenia grabada en letras grandes “CONTRATO MATRIMONIAL” Dentro de este se especificaba que ella era su pareja destinada y que debía casarse con él después de haber firmado y aceptado las condiciones que se presentaban en ambos contratos. Que esto se había dispuesto así desde que ella nació. Y que para hacerlo formalmente él tendría que marcarla durante el primer contacto intimo que tuvieran para que esto tomara formalidad y fuera sellado de manera permanente. Y que tras el aceptar ser su esposa, debía también ser la Luna de su clan. Le explicaba que esto era como un título nobiliario dentro del mundo al que Aiden pertenecía. Dándole a entender que ella seria como una especia de Reina, y que juntos gobernarían dentro de su manada. También venia otra clausula en donde se estipulaba que ella tenía que darle un heredero. Aunque entre más cachorros tuvieran, esto sería más favorable para mantener el linaje y el poderío de la familia Knight sobre otros. Por lo tanto, Leah sería totalmente libre de disfrutar y disponer de los bienes que Aiden poseía. Sin ningún límite, solo que, en caso de no poder quedar embarazada, el contrato cambiaria totalmente, seguiría contando con el título de esposa y Luna pero en cambio el Señor Knight era libre de conseguir una concubina para poder tener descendencia. Ya que como bien lo decía esto era de vital importancia, dentro del contrato matrimonial. Leah no tenía opción de poder tener otra pareja, pues debía permanecer al lado del licántropo de manera permanente. Y que a ella se le recompensaría por las molestias ocasionadas dándole la cantidad de dinero que el Señor Knight ese dispuesto a otorgarle. Leah al terminar de leer toda esa sarta de estupideces, bajo lentamente el contrato, mirando hacia la nada. Sin duda esto debía ser una broma de muy mal gusto. ¿Quién rayos se creía este tipo? Al darse cuenta de esto, le arrojo con violencia el contrato sobre la mesa, provocando que todas las hojas sueltas, fuesen a dar a diferentes partes de la habitación, Félix se alarmo ante esto, poniéndose a recogerlas rápidamente, Leah se levantó realmente furiosa del sillón. - ¿De verdad me cree tan estúpida para creerme todo esto? – Le dijo enojada – De verdad espero que esto le haya divertido lo suficiente, Señor Knight. Leah le dedico una ultima mirada totalmente cargada de enojo y camino dando grandes pasos hacia la salida. Pero Aiden hablo desde su lugar, completamente calmado. Pues ya se esperaba una reacción de este tipo de parte de ella. Era lógico, después de todo ¿Qué clase de humano sería capaz de creer eso? -No tiene escapatoria alguna, Señorita Williams- Le dijo, realmente confiado. Leah sin embargo se detuvo cerca de la puerta y lo observo de manera burlona – No me interesa nada de eso. No puede obligarme a firmar ni aceptar nada. Por mí, usted y su “Clan” se pueden ir a la mierda. – Le contesto de manera sonriente, para después salir de ahí dando un fuerte portazo. -Sera difícil convencerla. - Le hizo saber Félix a Aiden, con una clara mueca de “Te lo dije” Bien grabada en su rostro. -Claro que si hay manera, ya sabes que hacer después de que termine este viaje. - Le dijo calmado a su asistente, quien ya no contesto, simplemente asintió con la cabeza de manera obediente. Ahora solo quedaba seguir el plan B de su señor a la perfección. Pues sabía que esa alternativa persuasiva sin duda alguna funcionaria para hacerla cambiar de opinión.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD