LORENZO Salí del cuarto de Livia con la cabeza hecha un desastre. No podía creer lo que acababa de ver. A la misma mujer que me había burlado por tener más curvas que su hermana... resultó que tenía un cuerpo de locos. Jamás me esperé abrir esa puerta y toparme con ella así, tal cual, sin nada encima. Clarito se notaba que estaba en su espacio, tranquila, como si nada, y yo entré como un idiota a invadir. Mientras caminaba rumbo a mi habitación, que quedaba al fondo del pasillo, me iba dando con todo en la mente. ¿Qué carajos estaba haciendo? ¿Qué ganaba cogiendo con Ceshia esa noche? Sí, era fácil, estaba buena... pero, ¿en serio quería seguir con esa aventura? El rostro de Livia, cuando la vi a través de la puerta, me sacudió por dentro. Esa cara de dolor me pegó directo, porque yo ya

