Lisa Iba a ser difícil decirle a Callum y Vincent lo que había sucedido con su madre y casi igual de difícil mirarlos a los dos ahora, con el conocimiento que tenía, rebotando en su cerebro sobre quién pensaba que Calvin Reeves podría ser para esos dos chicos; para la misma Marilyn. Había dicho sus nombres como siempre lo hacía, —Cal, Vin—, y había sentido un escalofrío recorrer todo su cuerpo mientras ambos se volvían y la miraban. Su corazón se apretó en su pecho. Se veían, se dio cuenta, igual que ese hombre que había agredido a su madre dos veces ya; que la había llevado al hospital. Marilyn, sabía, no recordaba nada de su pasado, pero Lisa tenía una sensación de hundimiento de que un tal Calvin Reeves iba a ser el pasado de Marilyn, y el hombre no era en absoluto una buena persona

