Santiago Estaba celoso, demasiado si tenía que ser sincero, pero confiaba en ella, sabía que no me fallaría, pero aun así las inseguridades estaban, era algo nuevo, realmente nuevo para mí y no me gustaba sentirme de esta manera, pero de alguna forma ella lograba demostrar que mis celos eran injustificados Pasamos el resto de la tarde en la playa, jugamos un rato en el mar y sin duda la habíamos pasado increíble, no voy a mentir, quise ir a golpear a ese idiota porque no le quitaba los ojos de encima a mi chica, y ahora que sabía quién era, no dudaría en hacerlo, pero tenía en claro que a ella no le gustaba que me metiera en problemas. -Iré a preparar la cena- menciono apenas y entramos a la cabaña -Te ayudo, no tienes que hacerlo sola- asegure y ella sonrió. -¿Me ayudaras así cuando

