Capítulo 3

1549 Words
Santiago No podía evitar mirarla, pero a la vez las palabras de mi abuela venían a mi mente, era imposible que la mirara de otra manera, simplemente no podía mirarla de una forma distinta, era mi prima y así debía mantenerse. Aún cuando su piel me llamará, porque si, verla ahí, con su piel tan expuesta me estaba volviendo loco tanto que no podía dejar de mirarla, porque ella era la criatura más hermosa del mundo, de eso estaba más que seguro. Sus ojos se posaron sobre los míos y menciono algo que no entendí, luego rodó los ojos y suspiro -Si no quieres hablar esta bien, pero tu comida se está enfriando- menciono ofendida -No te escuche, ¿Qué decías? - pregunte y ella suspiro -Que no haz comido y se te va a enfriar- señaló el plato que mi madre me había dado mi madre sonrió y mordió su labio -Debes comertelo yo no te traía de fiesta- menciono y yo rode los ojos -No tolero mucho el picante y lo sabes madre- ella sonrio -Pues tampoco deberías tolerar el alcohol- menciono la castaña haciendo que la mirara- Si no lo comeras tu lo haré yo, es un pecado desperdiciar este manjar- me robo el plato y comenzó a comer, sonreí sin poder evitarlo pero rápidamente borre la sonrisa -¿No te enseñaron que es de mala educación robarte la comida de los demás? - pregunte y ella me miró ofendida -¿A no te enseñaron que es de mala educación tirar la comida? - pregunto molesta, eso tenía ella, nunca se quedaba callada ante mis palabras y eso me gustaba, me retaba, me miraba con tanta intensidad que me gustaba mucho. -Me lo enseñaron bonita pero creo que contigo se me olvidan los buenos modales- sonreí ladino y ella bufo -Siempre has sido un idiota Santiago- sonrió victoriosa -Cuando éramos niños te parecía tan idiota- le recordé como nos manteníamos juntos -Lo eras y yo lo era aún más por juntarme contigo- todo los ojos y siguió comiendo, me dejé caer en la silla y cruce los brazos, todos parecían atentos a nuestra pequeña discusión pero tan pronto como Mar dio la última palabra hablaron de lo que habían vivido en México y en Estados Unidos. Desde que entraron a la secundaria, el como Mar se escapaba para ir de fiestas, el como se intercambiaban en los exámenes y como se cubrían la una a la otra, esas ventajas de tener una hermana gemela, lo que no me gusto en lo absoluto fue cuando hablaron de sus anécdotas en la preparatoria. -Huy ¿Recuerdas cuando a papá casi le da un infarto por tu culpa? - Violeta señaló a su hermana que levantó una ceja -No hablaremos de eso Violeta, no deben saberlo- menciono y su hermana sonrió antes de que su mirada fuera a mi y luego a su padre -Siempre le han dado pequeños infartos con nosotras, más cuando salíamos de fiesta con los chicos- ignoro las palabras de su hermana- Pero lo que más le afecto fueron los rumores que soltaron de Mar en la escuela- se rio -¿Qué rumores? Esto está mejor que la novela de las 9- menciono Daniel -¿Ves novelas? - pregunto Perla y el abrió la boca -¿Qué? No mi madre y Lina las ven- se excuso -Tu también lo haces- le recordé un poco molesto -Bueno pero esta entretenida- se excuso y todos rieron- ¿Qué rumores soltaron? - pregunto mi hermano haciendo que Mar se pusiera un poco roja. -Violeta... - amenazó pero a su hermana no le importo, para estas alturas solo estábamos los más chicos, nuestros padres habían entrado a la casa y Emma había ido a su habitación, por lo que lo hacía más cómodo -La acusaron de haberse acostado con el capitán del equipo de americano, la suspendieron varios días- sus palabras me molestaron -No te creo, ¿Estuvo bueno? - pregunto Perla y Mar sonrio -Las cosas no son así, creo que lo explique un par de veces- rodó los ojos -Lo sé, lo sé, no estabas haciendo nada, solo estaban en el vestidor comiéndose a besos- sentí una opresión en mi pecho, no quería saber eso, Marena era preciosa, estaba consciente de ello, podía tener a cualquier hombre a sus pies pero me negaba a que fuera así, me negaba a que la tocaran -Exacto, solo me estaba besando con Marck el sexy capitán de americano- suspiro y me miró rápidamente antes de regresar la mirada a Perla -¿Se escondieron? Por lo menos dime que no los encontraron rápido- pidió Esteban y Mar sonrió -Estábamos en los vestidores, no había mucha gente, además era exclusivo para el equipo de americano, y bueno era después de un partido, no podían encontrarnos, pero al idiota de Marck se le ocurrió grabarnos- Apreté las manos tratando de contener el enojo, estaba furioso, no quería que alguien la tocara- Mis amigas en ese entonces- Hizo unas comillas al decir las últimas palabras- Dieron aviso al rector, terminamos en la oficina y por ende me suspendieron- se encogió de hombros -¿Besa bien? - pregunto Perla y yo bufé -Más que bien, fue el mejor beso de mi vida- me miro por un segundo- Nunca me habían besado así de bien- aseguro -Tengo que salir- me puse de pie y Daniel me miro -¿Vas con los chicos al antro? - pregunto y yo suspiré -No, quede en verme con una chica, es una chica maravillosa- mire a Mar quien hizo una mueca -Vaya eso es nuevo- menciono Esteban- ¿La conocemos? - pregunto y yo sonrei -No lo creo, la conocí hace unos dias- mentí, no iría a verme con nadie pero Mar me había hecho molestar con sus palabras, entonces yo también podría jugar a eso- Es una mujer preciosa, la más preciosa que he visto en mi vida- asegure y Mar bufo -Espero que sepas usar un condon- grito la castaña y yo sonreí -Te aseguro muñeca que se usarlos a la perfección- la mire y le guiñe un ojo antes de salir. Subi a mi auto y conduje hasta la playa, todo lo que le había dicho a Mar era mentira, no iría a verme con ninguna mujer, al menos no ahora, sabía que me había dejado expuesto como un imbecil pero quería molestarla aunque sea un poco, así como me molesto ella a mi con sus palabras. Detuve el auto en un parque y baje, camine por el lugar hasta llegar a un árbol, me senté en el pie del mismo y Cerré mis ojos. Las imágenes de Mar saliendo con chicos venían a mi mente, incluso cuando yo no lo presencie, la veía en aquel vestidor con un hombre que no conocía, mi estómago dolía, sabía que ella tenía derecho a buscar la felicidad, tenía derecho a buscar un hombre que la quisiera, pero a la vez sabía que ninguno podría amarla como lo hacía yo. Era un cabron, lo había sido durante mucho tiempo, si la vida nos había separado yo había terminado de joder todo con mis acciones y si quería recuperar al menos la confianza de Mar debía cambiar. -Ya no puedes ser el mismo imbecil de siempre Santiago- mire hacia el vacío, el lugar tenía grandes vistas pero nada parecía importar en este momento- Debes mostrar que eres puedes dar todo a la única mujer que amas, el hombre del pasado se fue- asegure para mí mismo. Quería que Marena me mirara como antes, que me mirara con ese amor, con esa dulzura, al menos eso aliviaría un poco el dolor que sentía por no poder tenerla cercas, por no poder mirarla. Me puse de pie decidió a volver justo cuando la noche comenzó a caer, justo en ese momento recibí una llamada de un número desconocido. -Diga- respondí la llamada caminando hasta mi auto -Hola guapo, soy Marisa- me detuve y suspiré -Lo siento no se quien eres- admiti -Pasamos juntos la noche anterior, te deje mi tarjeta en tus pantalones- suspiré al entender quien era -Si ya recorde- Cerré los ojos- ¿Necesitas algo? - pregunte esperando el momento para irme a casa -De hecho si, quería ver si podíamos vernos, divertirnos como ayer- tome aire y seguí caminando hasta mi auto- Estaré en el mismo antro que ayer- continuo al notar mi silencio -Estoy ocupado esta noche, tal vez será despues- mentí y ella suspiro -Esta bien será despues- respondió pero no me importo, termine la llamada y conduje de regreso a casa. Apenas y estaciones el auto cuando Daniel salió de casa, lo mire confundido y el sonrio al verme -¿Vas a salir? - pregunte y el sonrio, estaba arreglado para una noche entretenida -Iré al antro con las chicas- menciono con una sonrisa- ¿Quieres acompañarnos? - pregunto y yo negue -Yo paso esta vez- me negué, no quería beber de más y mucho menos quería incomodar a Mar con mi presencia -Muy bien, no te preocupes que cuidare a Marena de cualquier lobo- subió al auto dejandome completamente en silencio, sus palabras no me gustaban, no quería a ningún chico con ella, me negaba a eso.
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