Marena Tenia frío, me encontraba en una posición sumamente incomoda, mi padre no llegaba y mis nervios aumentaban conforme el tiempo pasaba, no tenía razón de que hora era, solo sabia que todo estaba completamente a oscuras, que la temperatura había bajado considerablemente desde esta tarde a pesar de que llevaba un suéter encima. Trate de mover mis manos a modo de soltar las cuerdas, parecía un trabajo difícil y que necesitaba su tiempo, pero no estaba dispuesta a darme por vencida. Cuando estaba por desatar el nudo en mis manos la puerta se abrió dejando ver a Marisa de nuevo, en sus manos llevaba un tubo de metal, lo que me hacia saber que no me mataría en este momento, mas bien quería jugar un poco. -Eres tan patética Mar- Se inclino para quedar a mi altura mientras golpeaba su man

