Capítulo 1

1617 Words
Marena El cálido clima de Roma nos recibe apenas y bajamos del avión, después de 3 años habíamos vuelto a esta ciudad, no sabíamos con exactitud cuánto tiempo viviríamos aquí, lo único que era seguro es que disfrutaría en cada momento mi estancia aquí. Había dejado a todos mis amigos en México, todo lo que había formado en 3 años se había perdido porque nuevamente estaba iniciando una nueva vida, un nuevo ciclo escolar. No me malentiendan entendía el modelo de enseñanza que mis padres implementaron, pues mi madre tenía una vida aquí, ayudaba en el hospital de la tía Adri, mi padre tenía empresas en Boston y mis abuelos vivían en México, tuvimos que dividirnos para poder ocuparnos de todo, lo que engrandecio mi aprendizaje, se todo sobre la historia de México, de Estados Unidos y también de Italia, hablo tres idiomas y tengo varias costumbres de los tres países, digamos que Violeta y yo somos como una mezcla de tres mundos distintos. -Mar estas perdida en tu mundo nuevamente- Vioelta me dio un pequeño empujón con las caderas haciéndome sonreir -Solo pensaba, pero ya ni eso puede hacer uno- me burle -¿Están cansadas? - pregunto mi madre y yo negue -Para nada, quiero salir a dar una vuelta, tal vez podamos ver a Perla- respondí -¿Solo quieres ver a Perla? - indago mi hermana haciendo que mirara molesta -Nada de chicos- sentenció mi padre- Te quiero lo más lejos posible de Santiago Marena- me señaló -Papá por favor, de seguro el tiene una relación, además han ido a visitarnos para las fiestas y nada ha cambiado- rodé los ojos -Te beso- estaba molesto y mi madre rodó los ojos- Son primos- parecía molesto -En realidad no, te recuerdo que somos padrinos de Leo, Emma y Daniel- puntualizó- No hay nada que separe a Santi de Marena- Mi madre me guiño un ojo -Dirán lo que quieran pero yo no pienso enamorarme de Santiago, tenía 7 años cuando todo pasó papá, olvídalo- tome mi maleta y el suspiro -Esta bien confío en ti hija- caminamos hasta la salida donde mi padre había pedido un taxi, teníamos autos en la casa pero como hacía mucho que no veníamos no habíamos dejado ninguno en el aeropuerto. Al llegar a casa todo estaba muy limpio, gracias a la ayuda del personal que nos apoyaba en esto, les agradecia mucho que se tomarán estas molestias. Subí hasta mi habitación, ya no era de color rosa como antes, ahora tenía un tono lila claro, los muebles seguian siendo blancos la única diferencia es que ahora la cama había dejado de ser pequeña para ser una de tamaño matrimonial. Mi vestidor ya no tenía esas pequeñas prendas que usaba cuando era pequeña, ya no había muñecas ni moños en el, ahora había vestidos, faldas, short y blusas más acorde a mi cuerpo. Mamá había pensado en todo, y cuando digo en todo era todo, mi ropa interior era más provocativa, lo que me hacía pensar que tenía algo en mente y que no dudaría en apoyarme en cualquier situación. Deje mis maletas en el vestidor, ya me encargaría después de acomodar mi ropa, porque si había traído más ropa pues uno nunca sabe. Entre al baño y suspiré, la tina de hidromasaje estaba a un lado de la ducha, estaba dispuesta a usarla esta noche. -Mar, iremos a la casa de Adri, nos han invitado a cenar- grito mi madre desde la parte baja y yo bufé. Tal ves será después porque en este momento habían arruinado mis planes de relajarme. Me di una ducha con agua caliente, tenía que relajarme el viaje había sido largo y lo único que quería era despejar mi mente que mi cuerpo se relajará. Me coloque un exfoliante con olor a uvas, ese que era mi favorito, también tenía un shampoo del mismo aroma, digamos que era mi rutina diaria. Al salir me coloque una bata y camine hasta el vestidor, estaba indecisa de que ponerme así que al final opté por un pantalón de mezclilla azul claro, era pegado de mis piernas pero debajo de la rodilla quedaba un poco más flojo, era tipo campana, lo conviene con un top color rojo dejando al descubierto mi vientre, cepille mi cabello dejando que este cayera sobre mi espalda, me decidí por dejarlo así, me maquille un poco y con ello decir casi nada, solo un poco de rubor, sombras en tono nude y los labios con brillo labial, de zapatos decidí unas plataformas de color rojo. Tome mi perfume que obviamente era en tono frutal, uva y moras para ser exacta y me coloque un poco. Estaba lista, súper lista para volver a ver a mis tíos y a mis primos. Muchos se preguntarán, ¿Porque son mis tíos si no compartimos lazos de sangre? Bueno la respuesta es sencilla, nuestras madres eran amigas de toda la vida. Algunos si compartían un poco más de lazos por los bautizos por ejemplo Leo, Emma y Daniel eran ahijados de mi madre, Perla, Esteban y Violeta eran ahijados de Adri, Santi, Lina y yo eramos ahijados de Megan. -Estas preciosa- mi madre me sacó de mis pensamientos haciéndome sonreír -Y tu muy emocionada- bromee- Los vimos hace unos meses en las fiestas, ¿Porque te emociona tanto? - pregunte y ella rodo los ojos -Son mis amigas, mis hermanas del alma- bufo- Pero tu no lo entiendes porque no tienes amigas de verdad- me guiño un ojo haciéndome reír Era verdad no tenía amigas, todas se acercaban a mi para un beneficio, osea sacar rumores míos, como cuando inventaron que me había acostado con el capitán del equipo de fútbol de la preparatoria. Eso no era lo malo, lo que desencajo a mi padre fue que dijeron que lo hice en la escuela, una tonta mentira pues no había sido así, solo nos habíamos besado nada más que eso. Lo que me trajo a un reporte y suspensión por dos días, después me entere que fueron mis "amigas" las que corrieron el rumor, dejé de hablarles e ignore el hecho de lo que pensarán de mi. -¿Sigues perdida? - pregunto Violeta moviéndome con sus caderas- Lo vas a ver, tal vez ese amor vuelva- murmuró a mi oído y me guiño un ojo -Eres una tonta- rodé los ojos- andando- camine hasta la puerta donde mis padres nos esperaban. Violeta se veía preciosa, llevaba un short de mezclilla y un top color azul, su cabello estaba recogido y llevaba unos tenis blancos. Si, muy distintas, yo era más provocativa ella más sencilla, me gustaba sentirme linda, ponerme lo que me gusta, verme sensual y a la vez una mujer decente, pues lo era pero ella entre más cómoda se sentía mejor aún cuando eso implicaba usar playeras un poco grandes. Subimos al auto de mis padre y condujo unas cuadras, lo cual era absurdo podíamos ir caminando. La reja de la casa se abrió dejándonos pasar al jardín, mi padre estacion el auto en el garaje y bajamos. La puerta se abrió dejando ver a mi tía con una sonrisa, seguía igual de preciosa, sus ojos verdes brillaban de la felicidad que tenía, siempre era así tan maternal, podría decir que de las tres era la más maternal de todas, la única que decidió tener más hijos por voluntad propia, si ella planeo tener a Dani, y a Lina, amo a Emma y a Leo aún cuando no llevaban su sangre y Santi, bueno el si no fue planeado pero lo amo desde que supo de su existencia. En cambio mi madre dijo que dar a luz era una tarea muy dolorosa y que no pasaría por eso nunca más, para ella nosotras éramos suficiente Megan estaba igual, eran unas cobardes y no las culpaba de verdad debería de doler, lo he visto en algunas películas y eso hace tener miedo como para evitarlo. -Están preciosas- sonrió con ternura abrazándo a mi hermana y después a mi- Pasen todos están en el jardin- nos señaló el camino y yo suspiré. Todo estaba igual a como lo recordaba, aunque con la diferencia de que ya no había juegos para niños, los columpios y resbaladillas habían desaparecido, en su lugar había una gran mesa con alrededor de 20 sillas, era más que obvio que no la llenabamos pues nosotros somos 15 por lo cual me parecía una exageración. Justo donde su familia se encontraba, mi piel se erizo cuando la Santiago levantó la mirada encontrándose con la mía. Su cabello era un poco más claro que el de su hermano y una sonrisa ladina salió de sus labios, seguía tan guapo como lo recordaba, el no cambiaba mucho, pero se veía cada vez más guapo que antes. Pero que cosas digo si lo vi hace unos meses, apenas lo vi y mi cordura se fue. -Mar, Violeta están preciosas- Daniel fue el primero en ponerse de pie y acercarse para abrazarnos- Que gusto tenerlas de nuevo tan cercas- sonreí ante sus palabras -Estas guapísimo Dani, estas superando los genes de esta familia- bromee haciendo que Santiago rodará los ojos -Bienvenida Violeta- se acerco a mi hermana dándole un abrazo- Siempre es un gusto tenerte aquí Marena- Se acerco a mi pero no me abrazo al contrario solo dejo un beso en mi mejilla y se alejo tan rápido como llego. -No puedo decir lo mismo Santi, sigues siendo tan idiota como siempre, Emma tu siempre preciosa- le lance un beso haciéndola reir- Lina estás más grande y preciosa como tu madre- mencione sentandome a un lado de mi padre haciendo que los demás rieran.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD