POV Verónica.
La lectura de la nota se vio interrumpida por unos toques en la puerta del baño, la guardé en mi chaqueta y me dispuse a lavarme las manos antes de salir, no había nadie, tan solo Pablo y Rebecca iban pasando por aquí con vasos de cerveza en sus manos.
—¿Vieron quien toco la puerta?
Rebecca negó rápidamente con la cabeza, y se alejó dándole un sorbo de cerveza a su vaso, Pablo se detuvo y se acercó a mí,
—No vimos nada, pero parece que te dejaron algo —dijo el acercándose al baño, por debajo de la puerta, había un pequeño papel pegado a la parte de debajo de la puerta.
Se agacho para tomarla, luego me la dio. Agradecí y comencé a desdoblarla para leerla.
—¡Pablo! —gritó Rebecca desde las escaleras, Pablo se despidió y comencé a leer.
Nota:
"Quiero hablarte, platicar contigo, pero no puedo, me invadieron los nervios en cuanto pasaste por mi lado, ni siquiera me volteaste a ver, pero no hay problema, yo se que no eres el tipo de persona que anda viendo a todos para ver que criticarle, tu no eres así, espero hablarte pronto, diviértete, estaré al pendiente de ti, toda la noche.
—Anónimo.
¿En serio pase por un lado de él? Trate de recordar las caras que vi cuando venia hacia acá, pero nada fuera de lo normal, nadie que no haya visto antes en la escuela, y que yo se que alguna vez les he saludado al menos.
Guarde el papel y me puse a buscar a Sam. Baje las escaleras rápidamente, creo que Sam tiene algo de razón, esto no debería ser algo de que preocuparme, esto tiene que ser algo bonito, algo que tiene que hacer que me sienta bien, que me emocioné cada vez que una nueva nota llega a mí.
***
Al pasar las horas decidí tomar un poco de cerveza, tenia ya mas de una hora con el mismo vaso, pero al menos no seria la tonta que no esta en el ambiente, o eso fue lo que me dijo Rebecca hace un rato.
La verdad a mi nunca me ha importado resaltar ante los demás, y menos tratar de encajar.
—Verónica, ¿Cierto?
La voz de un chico me hizo salir de mis pensamientos, rápido me giré cuando sentí su mano en mi hombro.
—Si es Verónica, ¿Tu eres el chico de las notas? —Sam se apresuró a hablar antes de que yo pudiera decir algo.
La cara del chico cambio a estar confundido.
—No le hagas caso, parece que se le pasaron los vasos de cerveza, ¿Quién eres tú?
—Lo siento, creí que se trataba de ti —nuevamente Sam hablo luego eructo, por lo cual avergonzada tapo su boca y se alejo de mi y del chico que a mi parecer quería ligarme, pero termino mas confundido que yo en clase de cálculo.
—Soy José, quería saber si algún tu vendrías a comer conmigo, o cualquier cosa —dijo él, podía notar que estaba muy nervioso. —Si no quieres no hay problema.
—Descuida, claro que acepto —pero que mierda acabo de decir, no quiero salir contigo, José, pero mírenlo, es demasiado lindo y además esta todo apenado, y nervioso, y eso lo hace ver tierno, imposible decirle que no.
—¿En serio? Digo, genial, yo te aviso, tu amigo Alexis ya me paso tu numero, te hablo mañana para acordar todo, o te veo en la escuela, nos vemos y sigue divirtiéndote, yo estaré por aquí vigilándote —dijo para luego reír nervioso.
La sonrisa de mi cara se borró, y José lo notó.
—Vaya, eso sonó bastante acosador, no quise decir eso, perdón, es que estoy algo nervioso, nos vemos, Verónica.
José se alejó, e inmediatamente Sam vino a mi lado, junto a Alexis.
—¿Esta todo bien? —preguntó Alexis. Asentí y tomé a Sam de la mano para alejarla de Alexis. —Claro, exclúyanme.
—Te juro que sentí que era él de las notas.
Sam comenzó a negar, mientras mostraba un pequeño papel en su mano.
—No es él, pero creo saber quien si es el anónimo.