Hay personas que creen que el destino se construye con decisiones.
Otros creen que todo ya está escrito.
Sofía Rivera nunca pensó demasiado en eso. Para ella la vida siempre fue simple: estudiar, ayudar en casa y luchar por un futuro mejor.
Ethan Blake, en cambio, nació en un mundo donde el futuro ya estaba decidido antes de que él pudiera elegirlo.
Dos vidas distintas.
Dos caminos que jamás debieron cruzarse.
Pero a veces una simple coincidencia… puede cambiarlo todo.
Y cuando eso ocurre, el problema no es enamorarse.
El problema es descubrir los secretos que vienen con ese amor.
Prólogo
Nueva York — Medianoche
La ciudad nunca dormía.
Desde el piso 38, las luces de Manhattan parecían un océano infinito de estrellas artificiales. Autos moviéndose como ríos de luz, edificios iluminados y el ruido lejano de una ciudad que siempre estaba viva.
Ethan Blake apoyó una mano en el enorme ventanal de su penthouse.
La vista era perfecta.
Todo lo era.
El apartamento parecía sacado de una revista de lujo: muebles modernos, paredes de cristal, silencio absoluto.
Pero aquella noche… nada se sentía perfecto.
Detrás de él, su padre hablaba por teléfono con voz baja pero firme.
—No podemos permitir que esto se haga público —dijo.
Ethan no giró la cabeza, pero escuchaba cada palabra.
—El proyecto ya está aprobado. Las familias serán reubicadas.
Silencio.
Luego la voz de su padre se volvió más dura.
—Brooklyn no tiene nada que decir al respecto.
Ethan frunció ligeramente el ceño.
Brooklyn.
Ese nombre había aparecido muchas veces en las últimas semanas.
Demasiadas.
—Sí —continuó su padre—. La construcción comenzará este año.
Ethan cerró los ojos un segundo.
Sabía exactamente lo que significaba esa frase.
Más edificios.
Más dinero.
Más poder para la empresa Blake.
Pero también sabía otra cosa.
Alguien iba a perder algo.
—No habrá problemas —dijo su padre finalmente—. Nadie se interpondrá.
La llamada terminó.
El silencio volvió al penthouse.
Ethan siguió mirando la ciudad.
A lo lejos, más allá del río, las luces de Brooklyn brillaban con un tono más cálido, menos perfecto… pero extrañamente más real.
No sabía por qué, pero algo en su pecho se sentía inquieto.
Como si esa parte de la ciudad escondiera algo importante.
Algo que aún no conocía.
Algo que estaba a punto de cambiar su vida.
Muy lejos de allí, en una calle llena de murales y cafeterías pequeñas, una chica caminaba bajo las farolas de Brooklyn con una libreta bajo el brazo.
Se llamaba Sofía Rivera.
Y aunque ninguno de los dos lo sabía todavía…
Sus caminos estaban destinados a cruzarse.
Y cuando eso sucediera…
El mundo perfecto de Ethan Blake comenzaría a derrumbarse.