¡Es un maníaco del café! No me sorprendería que un día no pudiera pensar con claridad sin tomar su café. Este hábito suyo no es nada saludable. Me pregunto si todavía podrá dormir siquiera unas horas por noche. Por otro lado, si le digo que ya ha tomado suficiente cafeína por hoy, solo me gritará. Suspirando, tomo la taza y me dirijo al mostrador del bar. El proceso no toma mucho tiempo y, como lo hago tantas veces al día, ya soy mucho más rápida preparando su bebida. —Aquí tienes otra taza de café —digo mientras dejo la taza a su lado, y él sigue mirándome. —Entonces, ¿de qué quieres hablar? —Andréi toma un sorbo… No, mejor dicho, un trago completo de su café. Mis mandíbulas casi tocan el suelo cuando veo que la taza está casi vacía otra vez. ¿Está confundiendo el café con agua? —¿Qu

