Por favor, que alguien me permita hacerlo. Solo una vez. —No estoy hablando de eso, señor vicepresidente —digo, estresada al pronunciar su título, mientras pongo los ojos en blanco. —¿Te gusta eso de que soy el vicepresidente de Gold Corporation? Me has llamado así varias veces. Ni siquiera estamos en la reunión —Dylan hace un puchero tras decir eso. ¡Dios mío! No es así cuando está trabajando; en esos momentos pensaba que era genial. ¿Por qué actúa así ahora que estamos solos? ¿Será que está haciendo esto solo porque no hay nadie más cerca que yo? —Dylan. Es realmente sorprendente saber que mi novio es el vicepresidente de Gold Corporation, pero ¿sabes qué es aún más sorprendente? —Paso junto a él y me dirijo a la sala de estar, con el cuello y la espalda adoloridos, deseando desp

