Suspiro, dándome cuenta de que llevo mucho tiempo prestando atención a los gustos de Andréi mientras ignoro los míos. ¿Cómo no lo noté antes? Dios, hasta decoré el apartamento de mi jefe cuando lo compró, cuidando cada detalle con esmero, y aquí me quedo yo, en este lugar tan aburrido. Con frustración, me agarro el cabello y tiro un poco, sintiendo cosquillas en el cuero cabelludo. ¡Ah! Debería cambiar el papel tapiz, la alfombra... No, en realidad, toda la habitación necesita una renovación urgente. —No creo que pueda tomar una siesta pronto—murmuro, observando el cuarto como si tuviera que operarlo. Es una tarea importante que debo completar antes de almorzar, o me moriré de hambre. Y también tengo que preparar algo para comer. —¡Argh!—gruño, recordando las posibles sobras de las t

