Juro que quiero que el suelo me trague cuando Mathew me llama casi inmediatamente después de que salgo del coche. Por mucho que quiera ignorarlo, me preocupa que siga llamando. —Señora —dice, poniéndose al día conmigo y entregándome el almuerzo que pedí con Dylan. ¡Whoa! Eso estuvo cerca. Puedo imaginarme a Dylan teniendo un ataque si se entera de que no pude comer la comida que ambos pedimos. —Gracias —murmuro, tomando la bolsa de sus manos—. Y por favor, no me llames tan fuerte mientras te diriges a mí así. La gente seguramente empezará a cotillear. No puedo empezar otro día lleno de controversias cuando ni siquiera soy una celebridad —le susurro a Mathew antes de sonreírle y dirigirme a la entrada. Pensé que por fin podría respirar hondo para fortalecer mi determinación al enfrentar

