Cap 3.

1611 Words
✨Un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse ✨ —Gabriel García Márquez. Hayley: Australia. Después se semejante noche, era más que obvio que no pude dormir vigilando a Lina, lo que hacía era murmurar cosas sin sentido mientras se le pasaba el efecto de las drogas. Ya no llore más porque no valía la pena hacerlo, ya había terminado con la poca confianza que le tenía gastando mi dinero en sus vicios. Miré mi reloj y eran las seis de la mañana, me levanté aún con el uniforme de mi trabajo puesto, me quité la camisa y me coloque otra para ordenar mi habitación, después de terminar, tomé una taza de cereal para comer, intenté hacerlo pero fue imposible, la puerta de la casa sonó varias veces, ya sabía que era Dennis a cobrar el alquiler y sus cigarrillos. Me levanté a abrirle. -Hola rubia.. te vez de la mierda -rió-, vine por mi dinero. -Hola Dennis, ya te lo doy. Busqué en mi bolso el dinero del alquiler y solo un poco para los cigarrillos. -Te quedo debiendo un poco de los cigarrillos -dije apenada-, esta semana te doy el resto, lo lamento. -Dejalo así Hayley -me miró con pena-, se que trabajas duro para cuidar de tus hermanos y Lina, ésta vez no volveré a darle más cigarrillos.. -Lo agradezco mucho Dennis. -Adios. Y así se fue, Dennis es un buen tipo, su negocio es vender cigarrillos y alquilar algunas casas de aquí, no me gusta que mamá le compre pero no puedo hacer más nada. Cerré la puerta y regrese a la cocina, hoy era sábado y era mi día libre, hoy haría limpieza e ir a ver a los niños del barrio para poder leerles un poco. A la cocina llegó Lina, cómo siempre pálida y ojerosa, sin muchos ánimos de caminar o vivir. -Revisaste de nuevo mis cocas Lina -dije mientras lavaba unos platos de la noche anterior-, tomaste mi dinero para tus drogas, ya más decepcionada de ti no puedo estar. -No quiero oírte Hayley. -Quieras o no vas a oírme -me voltee y me crucé de brazos- ¿Hasta cuándo seguirás así? Sabes que odio que te drogues y que lo hagas con los gemelos en la casa ¿A caso no te importan un poco? -Deja de decir tonterías... Mejor sirveme una cerveza, para eso estás aquí. -¡Basta mamá! -alce la voz ya harta de su actitud- ¡Estoy casada de siempre lo mismo Lina! He trabajado por años para poder sobrevivir en este lugar, dejé mi pasión y estudios para cuidar de ti... Aún así tienes el descaro de pedirme cosas ¿En serio? Lo único que has hecho en estos años es beber, fumar, drogarte y pelear conmigo por cosas que no son mi culpa.... He soportado tus tratos hacia mi por mis hermanos pero ya me cansé... Me iré de este lugar para que te hundas tu sola en la mierda, pero no me vas a arrastrar contigo y tampoco a mis hermanos. -¿Que quieres que haga entonces? -se hecho a reír- te crié por años, me acosté con muchos hombres para darte de comer... Eres una malagradecida sin remedio, igual a tu padre. -¡Basta de mencionar a ese hombre! -golpee la mesa- te las pasado por años hablando de un hombre que jamás nos quiso... Ya supéralo de una maldita vez Lina. Su mano golpeó mi mejilla, era la primera vez que me golpeaba. -Tu no sabes nada Hayley, no sabes lo que sufrí por ese hombre... El debió quedarse y estar con nosotras. -¿No sé nada Lina? ¿Estás segura? Dime algo... ¿Te has dado cuenta de los que sucede a tu alrededor? No -negué-, he trabajado por años para cuidarte a ti y a mis hermanos, he visto como te drogas, te he bañado y limpiado la mierda cuando estás en ese estado, tu en vez de darme las gracias me culpas por qué ese hombre nos abandonó, jamás he tenido la culpa de que haya Sido un puto cobarde y no tener los pantalones para ser un padre.... Yo misma he tenido que haber millones de sacrificios por ti, me has robado, me has tratado de la mierda y aún así Lina, sigo a tu lado ¿Sabes porque? Porque eres mi madre y no mereces que siga queriéndote, no mereces mi amor Lina, no mereces nada de mi. Quería llorar pero no iba a hacerlo, ya lo hice lo suficiente anoche y no más. Buscaré el dinero de dónde sea para poder irnos de este lugar, ya me cansé de toda ésta mierda con Lina. Me bañe rápidamente y me vestí con mis jeans negros rasgados y mi suéter enorme color gris, me hice una coleta y coloque mis únicos zapatos, fui a la habitación de los gemelos para despertarlos. -Buenos días par de dos -sonreí- ¿Quieren ir a la panadería? -¡Si! Ambos se levantaron a asearse para vestirse a la velocidad de la luz, hoy los llevaría conmigo a pasear, al menos Lina dejó un poco de dinero en mi caja, con eso podré comprarles su pan favorito. Amaba a los gemelos, por ellos es que estoy soportando todo este calvario, a penas tienen diez años y no merecen pasar por lo mismo que yo. -¿Listos? -asintieron-, vámonos. Hugo y Daniel, eran algo parecidos físicamente pero muy distintos en personalidad, Daniel es alegre y risueño, muy inteligente y competitivo, Hugo era más callado, serio y tenía gustos algo particulares sobre la lectura y el arte, sin duda sabía que mis hermanos llegarían lejos y yo me iba a esforzar por qué así sucediera. Lina no estaba por ningún lado, supuse que se había ido a dormir, los gemelos y yo salimos de la casa para caminar por el barrio hasta la panadería de Marcelo. -¡Hayley! Hace tiempo no pasabas por aquí ¿Cómo estás? -me saludo alegremente cómo siempre detrás del mostrador. -El trabajo me tenía ocupada, hoy es mi día libre. Marcelo es un hombre italiano pero que tiene muchos años viviendo por aquí, tiene una panadería donde hacen los mejores panes del mundo, Marcelo a parte de mi amigo, es el padre de Ryan. -Me imagino -asentí-, siéntate, te llevaré lo de siempre. -Gracias. Fui hasta la mesa dónde le gustaba sentarse a los gemelos, mirar por la ventana. -Escuché la pelea con mamá -Hugo se acomodó el suéter-, se que lo hizo de nuevo Hayl, algún día morirá si sigue así. -No hablemos de eso ahora por favor. -Siempre desvias el tema -negó-, pero está bien. -¿Cómo están en la escuela? -pregunté. -Yo voy bien -dijo Hugo de forma simple-, Daniel necesita mejorar sus calificaciones en matemáticas. -Daniel. -Lo lamento -sonrió-, pondré mi esfuerzo en ello, ya verás. -Eso espero... Quiero preguntarles algo, si me llegara a ir ¿Vendrían conmigo? -Yo si -Daniel sonrió feliz- me gustaría vivir en una linda casa con un enorme jardín para poder jugar fútbol. -Yo igual, solo que... Me preocupa un poco mamá, si está sola podria empeorar. -Entiendo su preocupación,. ustedes están grandes y entienden lo que hace Lina, pero ya no puedo seguir con esto chicos, Ustedes son mis hermanos y quisiera darles una buena vida. -Entonces métela a un centro de rehabilitación. Las palabras de Hugo me sorprendieron, siempre supe que era muy maduro para su edad. -No es tan fácil como crees Hugo, ya lo intenté pero escapó y llegó a casa, ustedes estaban muy pequeños cuando eso sucedió. Mejor cambiemos de tema, quiero desayunar en paz. Marcelo llegó con nuestros desayunos, pan recién hecho de maíz y mantequilla, queso para untar y café con leche, el desayuno ideal para mí,.era el favorito de los gemelos y el mío. -Esto es cortesía de la casa muchacha -Marcelo acaricio mi cabello- que lo disfruten. -Gracias -sonreí- por cierto ¿Y Ryan? -Ryan está en la cocina, está arreglando el refrigerador que se dañó, le dije que estás aquí, vendra en un rato. -Gracias Marcelo. -No hay de que muchacha... Que lo disfruten. Los gemelos y yo desayunamos a gusto, me gustaba hacerlo en ésta paz, sin Lina gritándome a cada momento que tenía que trabajar y conseguir dinero, amaba ésta paz y deseaba que siempre fuese así. Más tarde. ~~~~~~~~~~~~~~~~~ Después de una tarde llena de risas con los gemelos y los niños del barrio, pude descansar un poco sobre el césped del parque, los gemelos jugaban con otros niños mientras se hacía la hora de regresar a la realidad llamada Lina. -¡Hora de irnos! Ellos asintieron y de despidieron de los demás al igual que yo, me gustaba mucho que los gemelos pudieran disfrutar de lo bonito de la niñez antes de llegar a la cruda realidad llamada adultez. Llegando a la casa vimos un auto muy costoso estacionado afuera de la casa con hombres a los costados, frunci el ceño y caminé rápidamente hasta la casa, cuando entré estaba Lina sentada junto con un hombre que se me hacía familiar. -Lina ¿Que pasa aquí? -Hola Hayley -el hombre se levantó-, que gusto volvernos a ver. Ahora caía en cuenta de quién era, era el hombre que estaba ayer en el supermercado. -¿Usted? ¿Que hace en mi casa? -Vine por un asunto importante, tienes que saber que... -Lina lo interrumpió. -Que te vas a ir a Alemania está noche porque estás comprometida con el principe -ella se hecho a reír. ¿Qué? No puede ser.
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