Capítulo 20. Sálvame.
Abro los ojos y vuelvo a cerrarlos de inmediato. La luz es tan fuerte que me obliga a no abrir los ojos.
¿Dónde estoy?
Comienzo a recordar todo. Owen me tiene, me tiene a su merced y yo no podré hacer nada.
Esta vez obligo a mis ojos a acostumbrarse a la luz y observo todo el lugar.
¿Mi apartamento?
Los muebles, las fotos, los cuadros de pintura. Todo está aquí.
No puedo mover los brazos ni mucho menos las piernas. Estoy atada tan fuerte que tengo marcas rojas por algunas partes de mi piel.
- Despertaste más rápido de lo que pensaba- su voz, está aquí. Camina hasta agacharse junto a mi y me toca un mechón de mi cabello.
No ha cambiado en nada. Sigue siendo ese mismo hombre de hace ocho años.
-¿ Qué es lo que quieres, Owen?- intento parecer segura y tranquila al hablar. El disfruta el sufrimiento.
- A ti- con sus dedos, acaricia mi mentón y sube hasta mis labios- estas tan hermosa, muñequita- se que tienes preguntas. Así que antes de hacer lo que quiero, te responderé.
Diablos. ¿Antes de hacer lo que quiera?, debe de ser algo fuera de mi alcance.
-¿ Cómo entraste a la mansión?- coge una silla de las que están en el comedor y se sienta frente a mi.
- Con la ayuda de tu suegro. Joe Marshall. El me ayudó a esquivar las cámaras de seguridad y atravesar a los guardias. Incluso, hasta me dio una copia de la cerradura de la entrada.
Me quedo con la boca abierta aún sin procesar bien lo que acaba de decir.
- Es un muy buen amigo.
- No sé qué... le he he- cho - tartamudeo y eso lo hace sonreír.
El me dice; que gracias a mi, Joe perdió una fortuna.
- El creía que su hijo no iba a lograr conseguir esposa en tan poco tiempo. Hasta que el te presentó como tu prometida a toda su familia. Estaba muy confiado en que tu le temieras. Y así poder convencerte de que te fueras a otro país y que dejaras a Marcus. Pero no pudo.
Joe no sólo quiere quitarle la empresa mayor a Marcus; también quiere quitarle todo. ¿Pero como es que Joe puede hacerle eso a su hijo?; no se supone que es el héroe de Marcus. El que lo cuidó desde pequeño. No entiendo nada.
Owen enciende un cigarrillo y comienza a fumar sin preocupación alguna.
-¿ Otra pregunta?- asiento.
-¿ Porque mi departamento?- Pueda que Owen sea sigiloso, pero para elegir lugares no es muy astuto.
- Fácil. Era lo único que tenía disponible para ti. Logré conseguir una llave en recepción a cambio de dinero. Y porque así tu prometido podrá saber dónde estás. Si es inteligente, claro.
Su ironía me enfurece. Quisiera ahorcarlo con mis propias manos.
Observo el reloj de pared y son las siete de la mañana. Marcus ya debe de haber despertado y darse cuenta de que no estoy.
Tengo miedo de lo que Owen puede hacerme. La última vez no pudo cumplir su cometido, pero ahora que estamos solos y sin nadie cerca, hay más probabilidad.
-¿ Cómo lograste encontrarme?. ¿No que vives en la vega?
- Te he estado siguiendo por meses. Logré con tu dirección a base de muchas búsquedas y por una foto en el periódico sobre tu compromiso. No dudé en coger un vuelo y venir hacia aquí. Conocí al padre de Marcusito y a su ex- novia. Ellos me ayudaron en todo.
- Era de ti de quien hablaba- ahora entendí. El hace gesto de confusión- Amber.
- Esa idiota. Tiene suerte de estar volando hacia otro estado. O ya estaría bajo tierra.
Se acerca a mi, y por más que lo evite comienzo a temblar. Me desata los pies y las manos. Al ver que se encuentra de espaldas a mí, cojo el jarrón que era de mi abuela y se lo lanzo en la cabeza. Logrando derribarlo.
《Abuela, lo siento》
Descalza, corro en dirección a la puerta de salida y me detengo. Está trabada y tiene tablas con clavos alrededor de ella. Observo el cuerpo inerte de Owen y corro hacia la cocina. No tengo mucho tiempo. Podría despertar en cualquier momento. Rebusco entre los cajones y cojo un cuchillo de Sierra. Al salir del pequeño espacio; observo que Owen ya no está en el suelo, ni en cualquier lugar de la sala.
Camino despacio y con el cuchillo frente a mi, como arma; hasta el pequeño pasillo y entro a mi habitación. Esta emite un chirrido al ser abierta. Puedo escuchar las pisadas de Owen. Está en la habitación de huéspedes.
Estamos cara a cara. Sólo cinco pasos nos divide. Sin pensarlo entro a mi habitación y cierro la puerta con seguro. Empujo el pequeño sofá que está presente en la habitación hasta asegurar la puerta. Sostengo el cuchillo con fuerza.
La puerta con sólo una patada y puede ser derribada. La madera no es bastante fuerte. Necesito algo para salir de aquí o algún teléfono para llamar a Marcus.
- ¡ABRE LA PUERTA, PUTA!- toques bruscos se escuchan a través de la madera y abro la pequeña ventana que da afuera de la habitación. Sólo hay un pequeño espacio en donde ni mis dos pies caben. Cierro la ventana como puedo y miro hacia abajo. Los carros y las personas se ven como hormigas. Trago saliva y deshecho el miedo de caerme.
Un ruido me hace casi caer, Mantengo el equilibrio y camino despacio. Owen logró entrar a la habitación.
- ¡No te me escaparas!- miro hacia atrás y ya Owen se encuentra caminando en dirección hacia mi.
Trato de avanzar los próximos pasos hasta llegar a la próxima ventana del departamento vecino. Grito de alegría en mi interior al ver que está abierta.
Entro en la habitación de quien sea y cierro la ventana. Un niño de no más de seis años se me queda mirando con la boca abierta y salgo de esa habitación. Busco la puerta de salida e ignoro los llamados de la mujer que se encontraba en la cocina. Puedo escuchar los pasos de Owen desde aquí.
Sin esperar al ascensor, bajo las escaleras de dos en dos y llego a la recepción.
Puedo ver a la policía, los bomberos y a muchas camionetas negras enfrente del edificio.
Corro hasta la salida y respiro tres veces. Suelto el cuchillo en al piso y sonrío al ver a Marcus junto a los policías. Siento algo pegado a mi cabeza y subo la mirada.
- Quise ser bueno contigo, muñequita. Pero no me dejas opción- jala mi cabello sin cuidado y grito por el dolor.
- ¡Baje el arma y suelte a la señorita!- todos los policías están armados. Owen niega.
- Si intentan hacer algo o disparar; la mato.
Marcus se va alejando poco a poco hasta ya no verse. Y por un momento pienso que me va a dejar.
Descarto esa opción al verlo caminar sin ser visto por Owen. Este último está muy ocupado mirando a los policías.
No sé a dónde fue, lo único que veo es a Owen caer al suelo y yo ser arrastrada por Marcus.
- Si no es mía, tampoco será tuya- un disparo paraliza todo. Desde ahí todo fue un caos. Cientos de disparos se escuchan y Owen cae al suelo com muchas aberturas de balas en su pecho. Por suerte, el disparo sólo logró darle a un bote de basura.
Espero que te pudras en lo más profundo del infierno.